Subaru Outback 3.0R

Con una “inocente” imagen exterior el Outback 3.0R ofrece las prestaciones de un deportivo, la polivalencia de un SUV y el confort y refinamiento de una berlina de lujo. Pocos pueden presumir de un producto así.
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Subaru Outback 3.0R
Subaru Outback 3.0R

Con el mismo motor H6 que monta el Legacy Spec-B, el Outback 3.0 R, presenta una configuración sumamente atractiva para los amantes de la conducción. Su condición de “crossover” eleva además su polivalencia de utilización al ofrecer, no sólo unas cualidades dinámicas de primer orden en carretera, sino una buena operatividad en el campo.

Esta nueva variante del Outback tiene, sin embargo, entre sus características más significativas el aumento en la dotación de equipamiento disponible y el incremento de la calidad percibida que eleva su “caché”. La tapicería de cuero, los asientos eléctricos, la caja de cambios automática de seis relaciones y el novedoso sistema SI-Drive, que permite modificar la curva de rendimiento del motor son posiblemente los elementos más llamativos que, acompañados de la tradicional calidad de terminación de la marca, propician unos resultados excelentes en lo que se refiere a agrado de utilización. Todo ello sin representar la más mínima merma en cuando a capacidad para circular por pistas, como corresponde a su condición de SUV.

Nunca se ha caracterizado la marca por ofrecer diseños especialmente modernistas y el Outback no es una excepción. En esta ocasión se mantiene el planteamiento tradicional en este aspecto, pero con un diseño muy cuidado y un resultado estético atractivo y elegante.

Una vez acomodados en el interior se pone de manifiesto lo anteriormente expuesto: la calidad percibida de los diferentes materiales que conforman el salpicadero es excelente. Se agradece también la sencillez de manejo de los diferentes mandos, que se encuentran muy a mano del conductor y con un tamaño considerable para facilitar su accionamiento. Todo es muy intuitivo y no requiere una especial atención para manejar las diferentes funciones disponibles. La postura de conducción es muy buena, y nada más acomodarnos en el interior, nos sentimos a gusto con pequeños retoques para ajustar asiento y volante.

La tapicería de cuero aporta un toque de lujo y distinción que, como en otras ocasiones hemos apuntado, no es “santo de nuestra devoción”, pero que los incondicionales sabrán valorar, al estar incluida en la dotación de serie. El diseño anatómico recoge perfectamente el cuerpo y los resaltes laterales proporcionan una adecuada sujeción lateral, a pesar de que la tapicería no es tan adherente como lo sería en tela. Ya que se incluye como equipo de serie estaría bien una configuración mixta, con tela o Alcantara y cuero.

Como es tradición en la marca, uno de los apartados más sobresalientes es el comportamiento y el agrado de conducción...

Con el mismo motor H6 que monta el Legacy Spec-B, el Outback 3.0 R, presenta una configuración sumamente atractiva para los amantes de la conducción. Su condición de “crossover” eleva además su polivalencia de utilización al ofrecer, no sólo unas cualidades dinámicas de primer orden en carretera, sino una buena operatividad en el campo.

Esta nueva variante del Outback tiene, sin embargo, entre sus características más significativas el aumento en la dotación de equipamiento disponible y el incremento de la calidad percibida que eleva su “caché”. La tapicería de cuero, los asientos eléctricos, la caja de cambios automática de seis relaciones y el novedoso sistema SI-Drive, que permite modificar la curva de rendimiento del motor son posiblemente los elementos más llamativos que, acompañados de la tradicional calidad de terminación de la marca, propician unos resultados excelentes en lo que se refiere a agrado de utilización. Todo ello sin representar la más mínima merma en cuando a capacidad para circular por pistas, como corresponde a su condición de SUV.

Nunca se ha caracterizado la marca por ofrecer diseños especialmente modernistas y el Outback no es una excepción. En esta ocasión se mantiene el planteamiento tradicional en este aspecto, pero con un diseño muy cuidado y un resultado estético atractivo y elegante.

Una vez acomodados en el interior se pone de manifiesto lo anteriormente expuesto: la calidad percibida de los diferentes materiales que conforman el salpicadero es excelente. Se agradece también la sencillez de manejo de los diferentes mandos, que se encuentran muy a mano del conductor y con un tamaño considerable para facilitar su accionamiento. Todo es muy intuitivo y no requiere una especial atención para manejar las diferentes funciones disponibles. La postura de conducción es muy buena, y nada más acomodarnos en el interior, nos sentimos a gusto con pequeños retoques para ajustar asiento y volante.

La tapicería de cuero aporta un toque de lujo y distinción que, como en otras ocasiones hemos apuntado, no es “santo de nuestra devoción”, pero que los incondicionales sabrán valorar, al estar incluida en la dotación de serie. El diseño anatómico recoge perfectamente el cuerpo y los resaltes laterales proporcionan una adecuada sujeción lateral, a pesar de que la tapicería no es tan adherente como lo sería en tela. Ya que se incluye como equipo de serie estaría bien una configuración mixta, con tela o Alcantara y cuero.

Como es tradición en la marca, uno de los apartados más sobresalientes es el comportamiento y el agrado de conducción...

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