Subaru Impreza: Aspirante a campeón

Tiene la carrocería compacta de cinco puertas más deportiva de su historia y conserva todos sus genes Impreza: tracción a las cuatro ruedas y motor bóxer. Tiembla Campeonato del Mundo de Rallyes.
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Subaru Impreza: Aspirante a campeón
Subaru Impreza: Aspirante a campeón

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

El nuevo Subaru Impreza estrena una carrocería compacta de cinco puertas, sin duda más deportiva que la de tipo sedan utilizada hasta ahora en las dos generaciones anteriores (1992-2000 y 2000-2007), pero sin las cartas de nobleza ganadas a base de triunfar en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

La nueva carrocería no sólo es más deportiva, sino también más práctica. Otra ventaja del nuevo modelo es una mayor distancia entre ejes (+ 9,5 cm), que le da más capacidad y mejor comportamiento. Basado en una nueva plataforma, el Impreza entra de lleno en el competido segmento C de los Focus y compañía, pues la carrocería Sedan no se contempla de momento para Europa.

La accesibilidad a las plazas traseras es uno de los puntos más mejorados, plazas que disponen de más altura libre que algunas berlinas de la categoría superior, pero escasas en anchura. El maletero no es muy grande, pues a pesar de la rueda de repuesto de emergencia, el puente trasero le roba bastante sitio. Pero, al menos, es bastante cúbico y cuando se abate el asiento posterior la superficie de carga es plana.

La carrocería es atractiva, aunque le falta algo de personalidad delante. Su interior es bastante simple, con revestimientos de plástico duro sin concesiones de estilo. Las butacas delanteras son de banqueta algo corta, aunque hay diferencias según niveles de acabado; así, en la versión Sport son muy envolventes, con más superficie y con reposacabezas integrados en los respaldos. Todas tienen volante regulable en altura y profundidad, y climatizador.

Aparejada a la nueva plataforma llega una eficaz suspensión posterior multibrazo, que aporta sus buenas dosis de confort y aumenta su vocación deportiva. Tiene un brazo inferior estampado, una bieleta intermedia, un brazo oblicuo también estampado y un triángulo superior de fundición, todo ello articulado en un subchasis auxiliar.

Sin embargo, el Impreza 1.5 no tiene mayores pretensiones que las ofrecidas por sus 107 modestos caballos. Es la versión 2 litros 150 CV (el Diesel, no antes de un año) la que con ese nivel de potencia ya permite unas prestaciones más dinámicas, sobre todo con la caja de cambios manual de 5 velocidades, porque la automática de 4, aunque suave en los cambios y solícita en las reducciones, “se come” unos cuantos CV.

Con el equipamiento Sport, llantas de 17 pulgadas y un nivel sonoro más patente, el Impreza 2.5 es un coche divertido de conducir y con elevados límites gracias a la suspensión multibrazo y a su tracción integral. Además, la reductora permite usar el cambio en marchas largas, que es lo normal, o cortas, para un mayor poder de retención y también sumamente divertidas en carreteras reviradas, con una punta de contador de 160 km/h en 5ª corta, frente a los 193 km/h de máxima en 5ª larga. Al mismo tiempo, el motor nuca cae por debajo de 5.000 rpm, casi como en un coche de rallye: un buen aperitivo a la espera de probar muy pronto la versión WRX de motor 2,5 litros y 230 CV, que anuncia una aceleración 0-100 km/h de 5,4 segundos. Entonces comprobaremos si estamos ante un futuro coche de culto.

“Al llegar a una carretera virada, conecto las marchas cortas sin detenerme y empiezo a disfrutar de una conducción divertida, con el motor siempre entre 5.000 y 7.000 rpm. Ideal también para tirar de un remolque o para subir a la nieve”.

La marca pretende conquistar a un mayor número de clientes con esta nueva carrocería, más práctica y convencional que la de las dos anteriores generaciones. En España, Subaru quiere matricular 2.200 unidades (durante el primer trimestre han llegado a superar las 1.000 unidades) gracias a la llegada del nuevo modelo y alcanzar las 6.000 en el marco del año 2010, pues está prevista la mrenovación de la gama, la introducción del esperado motor Diesel en 2008.

Además, la marca anuncia unos precios muy competitivos que arrancan en 17.900 euros, el mismo que mostraba la variante anterior con motor 1.5. En el caso de las motorizaciones 2.0 de 150 CV, el incremento es de apenas 300 euros, mientras que en el más deportivo, el 2.5 WRX, el nuevo modelo es 1.500 euros más económico.

Asimismo, la marca dará a conocer, antes de finales de año, su variante más deportiva, el WRX STI, que será presentada al público a finales del próximo mes de octubre durante la celebración del Salón de Tokio.

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