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Subaru Impreza 2.0R

Aunque la imagen del nuevo Impreza cada vez se acerca más a los gustos europeos, el estilo y la tecnología de Subaru permanecen. Ahora abandona su carrocería de tres volúmenes y entra dentro del segmento de los compactos, en el que aporta motor boxer, reductora, tracción total de serie y un comportamiento fácil y seguro.
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Subaru Impreza 2.0R
Subaru Impreza 2.0R

Por dentro, como es lógico, todas las medidas cambian y, salvo el maletero, son mejores. Se vuelve así más lógico y habitable que antes, puesto que en las plazas traseras el aumento de espacio es considerable en longitud -7 cm más-. Comparado con los mencionados rivales europeos, se sitúa, en conjunto, en una posición intermedia. Así, y como referencia, tiene la misma anchura interior que un León o un Mégane o el mismo espacio para las piernas de los ocupantes traseros que un Golf. Donde estropea el espacio interior es en el maletero. Este sufre las lógicas consecuencias de la tracción total, al tener que albergar bajo él al diferencial trasero. Su capacidad real es de 320 litros -los mismos que un Mazda 3-, muy lejos de los 538 litros que anuncia. El problema lo solventa con una bandeja retráctil que lo cubre, y que permite cargarlo hasta el techo -ahí está parte de la capacidad anunciada-. La idea es buena -en cualquier compacto para hacer esto tendríamos que dejar la bandeja en casa- pero no aísla como los otros del ruido que pueden hacer los objetos que transportemos. Bajo él se encuentra la rueda de repuesto, que es de emergencia.

Los asientos delanteros son cómodos y fáciles de adaptar. No tienen regulación lumbar, pero su ergonomía tiende a deportiva y sujetan bien -nos gustan todavía más los de el acabado Limited Plus, que llevan integrados los reposacabezas-. Los traseros siguen la línea de los delanteros y no tienen una plaza central demasiado incómoda. El respaldo detrás está un poco más inclinado de lo habitual, pero no llega a ser incómodo. La calidad interior es la misma que en la anterior generación del Impreza. Sigue recurriendo, como hacen todos los japoneses generalistas, a los mismos plásticos duros en salpicaderos y guarnecidos. Su ajuste es impecable, aunque nuestra unidad tenía un "grillito" algo molesto que venía de la parte trasera y que no logramos detectar, precisamente un detalle nada común en los Subaru, pero que, dado que estamos ante una nueva generación, tendremos que vigilar a ver si se reproduce en otras unidades.

Tiene algunos detalles de acabado que no nos gustan, como son algunas tapas ciegas de interruptores o del cenicero trasero, que empobrecen la apariencia general. Con el acabado Limited el equipamiento es completo y se dispone de climatizador automático de serie, los retrovisores y 4 elevalunas eléctricos, el habitual equipo de airbag, una entrada de audio auxiliar y una radio con CD. En opción se deja algo tan importante como el control de estabilidad que, aunque quizá este modelo sea de los que menos lo necesitan del mercado, nunca está de más el grado de seguridad que alcanza en caso de emergencia. Para acceder al él, hay que subir de escalón y pedir el Impreza con el acabado Limited Plus, y estamos obligados a pagar 2.800 euros más. Eso sí, ahí entran unos asientos mejores, el sistema de arranque sin llave, los faros de xenón y una radio con 6 CD's y 10 altavoces.

— Comportamiento fácil
— Reductora
— Tracción total de serie

— Motor ruidoso
— Rueda de repuesto de emergencia
— Detalles de acabado

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Comportamiento

Por dentro, como es lógico, todas las medidas cambian y, salvo el maletero, son mejores. Se vuelve así más lógico y habitable que antes, puesto que en las plazas traseras el aumento de espacio es considerable en longitud -7 cm más-. Comparado con los mencionados rivales europeos, se sitúa, en conjunto, en una posición intermedia. Así, y como referencia, tiene la misma anchura interior que un León o un Mégane o el mismo espacio para las piernas de los ocupantes traseros que un Golf. Donde estropea el espacio interior es en el maletero. Este sufre las lógicas consecuencias de la tracción total, al tener que albergar bajo él al diferencial trasero. Su capacidad real es de 320 litros -los mismos que un Mazda 3-, muy lejos de los 538 litros que anuncia. El problema lo solventa con una bandeja retráctil que lo cubre, y que permite cargarlo hasta el techo -ahí está parte de la capacidad anunciada-. La idea es buena -en cualquier compacto para hacer esto tendríamos que dejar la bandeja en casa- pero no aísla como los otros del ruido que pueden hacer los objetos que transportemos. Bajo él se encuentra la rueda de repuesto, que es de emergencia.

Los asientos delanteros son cómodos y fáciles de adaptar. No tienen regulación lumbar, pero su ergonomía tiende a deportiva y sujetan bien -nos gustan todavía más los de el acabado Limited Plus, que llevan integrados los reposacabezas-. Los traseros siguen la línea de los delanteros y no tienen una plaza central demasiado incómoda. El respaldo detrás está un poco más inclinado de lo habitual, pero no llega a ser incómodo. La calidad interior es la misma que en la anterior generación del Impreza. Sigue recurriendo, como hacen todos los japoneses generalistas, a los mismos plásticos duros en salpicaderos y guarnecidos. Su ajuste es impecable, aunque nuestra unidad tenía un "grillito" algo molesto que venía de la parte trasera y que no logramos detectar, precisamente un detalle nada común en los Subaru, pero que, dado que estamos ante una nueva generación, tendremos que vigilar a ver si se reproduce en otras unidades.

Tiene algunos detalles de acabado que no nos gustan, como son algunas tapas ciegas de interruptores o del cenicero trasero, que empobrecen la apariencia general. Con el acabado Limited el equipamiento es completo y se dispone de climatizador automático de serie, los retrovisores y 4 elevalunas eléctricos, el habitual equipo de airbag, una entrada de audio auxiliar y una radio con CD. En opción se deja algo tan importante como el control de estabilidad que, aunque quizá este modelo sea de los que menos lo necesitan del mercado, nunca está de más el grado de seguridad que alcanza en caso de emergencia. Para acceder al él, hay que subir de escalón y pedir el Impreza con el acabado Limited Plus, y estamos obligados a pagar 2.800 euros más. Eso sí, ahí entran unos asientos mejores, el sistema de arranque sin llave, los faros de xenón y una radio con 6 CD's y 10 altavoces.

— Comportamiento fácil
— Reductora
— Tracción total de serie

— Motor ruidoso
— Rueda de repuesto de emergencia
— Detalles de acabado

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Comportamiento