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Subaru Impreza Sedán Acrópolis

Celebrando el medio siglo de vida de la marca japonesa Subaru y su continua vinculación al mundo de la competición en carretera, aparece en su gama la versión Acrópolis, con motor de gasolina de 150 CV y la sempiterna tracción total acoplada a su original motor boxer, todo empaquetado dentro de la carrocería sedán.
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Subaru Impreza Sedán Acrópolis
Subaru Impreza Sedán Acrópolis

Hasta el momento, el modelo Impreza de Subaru sólo estaba disponible en nuestro mercado en la versión con portón trasero. La marca japonesa aprovecha la celebración de su medio siglo para introducir la carrocería sedán, con cuatro puertas, a la que se le aplica una operación de profunda aplicación de equipamiento, para responder al apelativo Acrópolis, recordando al famoso rallye griego, donde la marca ha obtenido múltiples victorias.

Subaru implanta la carrocería sedán en el Impreza con esta versión de acentuada imagen deportiva. A los implantes estéticos se les une las virtudes básicas de la marca, tracción a las cuatro ruedas y motor bóxer de bajo centro de gravedad y un buen equipamiento.

La dotación individualizada para esta versión del Impreza abarca muchos elementos de confort tan interesantes como el climatizador automático, el control de velocidad de crucero, los retrovisores regulables eléctricamente, el volante con reglaje en altura y profundidad, la radio con cargador de seis CD y sistema de diez altavoces o el arranque sin llave con sistema de entrada inteligente en el habitáculo.

La seguridad del Impreza Sedán también recibe un buen paquete de elementos, como los faros antiniebla asociados a los principales de xenón, air-bag laterales y de cortina y control de estabilidad VDC.

La estética de esta versión del Subaru Impreza suma un punto más de espíritu deportivo, con la adición de llantas de aleación y un paquete deportivo con alerón posterior, faldones laterales, embellecedor de parachoques trasero y unos asientos específicos de diseño deportivo.

Naturalmente, otro de los elementos del que genéticamente un Subaru no puede prescindir es su sistema de transmisión a las cuatro ruedas con reparto básico de par dividido a partes iguales entre los trenes delantero y trasero, con un diferencial viscoso central que modifica esta relación en función de la adherencia disponible.

Como no puede ser de otra manera, este tipo de transmisión tiene sus pros y sus contras. Entre los primeros se encuentra la seguridad que otorga en situaciones de mala adherencia, como lluvia o nieve. Incluso sobre asfalto seco, la reducción en la exigencia longitudinal sobre los neumáticos trae como consecuencia una mayor suficiencia en su agarre lateral, por lo que se dispone de una excelente velocidad de paso por curva y un magnífico agarre sin necesidad de endurecer en exceso los reglaje de la suspensión, ya sean muelles o barras estabilizadoras.

En la balanza negativa se encuentra, sin duda, el consumo de combustible. Esta versión del Impreza nos ha gastado unos 9 l/100km de media en las pruebas realizadas por nuestro Centro Técnico. Una cifra razonable aunque no brillante. Sin embargo, en un uso diario, curiosamente, nos ha gastado bastante más.

Alejado de las tendencias más actuales, la caja de cambios de este Subaru sólo dispone de cinco relaciones. Aún así dado lo elástico del propulsor y lo corto de la quinta relación, los saltos entre marchas son racionales.

Sin duda, una de las cuestiones que más influye sobre otros competidores es que, cuando el motor está en retención —con el acelerador totalmente suelto— mientras el motor de un modelo de dos ruedas motrices no consume combustible, en este Impreza el indicador de consumo instantáneo se emplaza entre los 2,2 y 2,4 l/100 km, según las circunstancias, con el objetivo de mantener un correcto funcionamiento del sistema de tracción total.

El motor no presenta un empuje especial a bajo régimen, sobre todo teniendo en cuenta que debe sobreponerse al exceso de pérdidas a causa de la transmisión. Es a partir de 2.500 rpm cuando despierta, manteniéndose muy constante su empuje hasta las 6.000 rpm, momento donde claramente pierde fuelle, por lo que insistir hasta el corte no tiene interés real.

La caja de cambios es de cinco relaciones, con unos desarrollos bastante bien elegidos. Sin embargo, el tacto y la precisión de la palanca no siguen la fama que durante décadas han disfrutado los modelos japoneses.

Pese a su buen nivel de equipamiento, el confort del Impreza Acrópolis no es su fuerte. Los asientos acaban fatigando en los viajes por su duro mullido y el nivel sonoro nos aconseja no superar cruceros moderados.

— Tracción total
— Carácter dinámico
— Maletero

— Consumo
— Confort de marcha
— Tacto del cambio

Datos del fabricante
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