Ssanyong Rodius 270 Xdi

Diferente a todos los modelos de su categoría, el Ssanyong Rodius ofrece enorme capacidad, gran versatilidad y, sobre todo, una comodidad excepcional para viajar de forma económica con toda la familia.
Autopista -
Ssanyong Rodius 270 Xdi
Ssanyong Rodius 270 Xdi

Bajo del capó del Rodius se aloja un motor de origen Mercedes con cinco cilindros turboalimentado de 2,7 litros de capacidad y 165 CV de potencia, que anuncia un par máximo de 35 mkg a 1.800 rpm. Dispone de sistema de alimentación por conducto único a alta presión (1.600 bares) y los responsables de Ssanyong afirman haber realizado un fino ajuste del propulsor para su incorporación en esta carrocería (tensor hidráulico para la correa de distribución). En realidad se trata del mismo propulsor que monta en la actualidad el Rexton y que tiene un comportamiento muy satisfactorio.

Su funcionamiento es bueno, aunque no tan fino como un HDI, la verdad es que resulta muy agradable y suave. Se notan los cilindros y su capacidad de empuje desde muy pocas revoluciones, que, unida a una sedosa transmisión automática de cinco velocidades, permite una utilización muy cómoda y placentera.

Anuncia una velocidad máxima de 186 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12,9 segundos. Nuestros compañeros del Centro Técnico no han logrado batir estas marcas, pero no se han alejado mucho de las cifras oficiales. Hay que tener en cuenta que la unidad de pruebas disponía de cambio automático de cinco velocidades con posibilidad de manejo manual, tipo secuencial, que tiene un coste extra de 2.400 euros. Con este tipo de transmisión se alarga ligeramente el desarrollo y, en consecuencia, permite una velocidad máxima un poco más elevada que con la caja manual de cinco velocidades.

No obstante, las prestaciones en general son buenas, ya que el conjunto supera los 2.140 kg en orden de marcha (55/46 por ciento de reparto entre ejes) y dispone de una enorme superficie frontal que penaliza las prestaciones. Aun así, las cifras de consumo no resultan desorbitadas, con una media ponderada de 9,2 l/100 km (en ciudad asciende a 10,7 l/100 km).

Sin duda, los responsables de la puesta a punto del modelo han primado de forma especial el confort de los ocupantes con unas suspensiones bastante blandas que absorben a la perfección cualquier posible irregularidad del trazado. Esta particularidad del esquema de suspensiones independientes, unido a la monta de unos neumáticos con bastante perfil (215/65 R16), hacen que el conjunto muelle, amortiguador y neumático, sean capaces de digerir las ondulaciones del firme con absoluta eficacia.

La contraprestación se encuentra en la inclinación de la carrocería a la hora de abordar curvas enlazadas a un ritmo vivo, si bien éste no es el hábitat natural del Rodius. Está claro que el peso del conjunto y los blandos tarados de la suspensión se muestran con claridad en las zonas de curvas, pero sin comprometer en exceso el comportamiento dinámico.

Uno de los secretos de la comodidad que proporciona el Rodius se encuentra en la combinación de motor de cinco cilindros, con la caja de cambios automática y el sistema de propulsión a las ruedas posteriores. El cambio no es de última generación ni resulta especialmente rápido (tampoco demasiado lento) aunque sí muestra cierta tendencia conservadora de la mecánica, procurando siempre la relación más larga posible. Aun así, no es necesario “tirar” de cambio en modo manual para lograr un rendimiento brillante.

Sólo en carreteras con muchas curvas o a la hora de afrontar pendientes pronunciadas resulta más ventajoso para aumentar la eficacia del sistema de frenos, que, en modo automático, requiere un uso continuado de los mismos y acelera la propensión al desfallecimiento por fatiga.

El hecho de entregar la energía a las ruedas posteriores no resulta problemático, pues la potencia no es exagerada, la distancia entre ejes es enorme y la transmisión automática dulcifica la entrega del par. Por si fuera poco, el sistema de control de estabilidad se encarga de corregir cualquier posible desmán provocado por falta de adherencia en el eje posterior.

Los responsables del proyecto no han querido dejar de lado el confort y el lujo que merece el modelo, por lo que han decidido incorporar un equipamiento muy completo en el que se incluye sistema de control de tracción y estabilidad con ABS y ayuda a la frenada de emergencia, airbags frontales, faros antiniebla, climatizador automático para conductor y acompañante con salidas de aire independientes para los pasajeros de las plazas posteriores, llantas de aleación, sensor de distancia de aparcamiento, equipo de sonido de alta fidelidad, etc. Para subir nota deberían haber incluido los airbags laterales y de cortina, elementos que no se encuentran disponibles ni siquiera en opción.

En esta versión Limited, se incluye, además, el techo de cristal eléctrico, sistema de encendido de luces automático, ordenador de viaje multifunción, asientos tapizados en cuero y, asociado al cambio automático, exclusivamente, el sistema de control de velocidad de crucero. Entre las opciones sólo se encuentran el citado cambio automático, por 2.400 euros y la pintura metalizada, que se ofrece por 340 euros adicionales.

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