Smart CDi

La gama del pequeño Smart se enriquece con la incorporación de la nueva versión diesel denominada CDI. Su motor, acorde con las dimensiones del coche cuenta con tres cilindros, inyección directa por conducto común y, lo que es más importante, anuncia un consumo medio homologado de sólo 3,3 litros cada 100 km con unas emisiones de CO2 de 88 gramos por kilómetro.
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Smart CDi
Smart CDi


En la nueva generación del smart, que se presentó a finales del pasado año, no podía faltar su correspondiente variante diesel. Y más si tenemos en cuenta que en la generación anterior -1998 a 2006- de los aproximadamente 770.000 smart que se vendieron en todo el mundo, 140.000 lo fueron de su CDI, lo que da una idea de la importancia que tenía el contar con esta mecánica cuanto antes.

La nueva generación del Smart ha crecido en todos los sentidos. Su longitud se ha llevado hasta los 2,7 metros -2,5 m del anterior- con lo que esa facilidad para aparcar que tenía anteriormente el pequeño Smart se reduce en aras de una mejora en su habitabilidad, capacidad de maletero y seguridad. La distancia entre ejes –batalla- crece 6 cm y los voladizos delanteros y traseros son ahora 7 cm más largos. En total, esos 20 cm que ha crecido el coche.

El crecimiento del smart está también motivado por el hecho de que la marca tiene planes mucho más ambiciosos de instaurarse de forma más presencial en el mercado norteamericano. Como nota curiosa podemos apuntar que, aunque este modelo no se empezará a comercializar en ese país hasta el próximo año, ya se admiten pedidos –hay que dejar una señal de 99 dólares- y, en la actualidad, ya hay 15.000 reservas.

El nuevo Smart CDI cuenta con el motor tricilíndrico ya conocido en la anterior generación, sólo que convenientemente revisado por los ingenieros de la marca para adaptarlo a las normativas actuales e, incluso, futuras. Así, la cilindrada sigue siendo la misma, 799 cm3, se incrementan la potencia y el par máximo un diez por ciento con lo que anuncia 45 CV y 11,2 mkg respectivamente. Su velocidad máxima alcanza los 135 km/h –está autolimitada- y para pasar de 0 a 100 km/h necesita 19,8 segundos. A cambio, el consumo medio homologado ha bajado un trece por ciento, con lo que el nuevo Smart CDI anuncia un gasto de combustible de 3,3 litros cada 100 km. Haciendo cuentas y teniendo como base que en el depósito del Smart caben 33 litros de gasóleo, su propietario tendrá que repostar aproximadamente cada 1.000 km y, cuando lo haga, apenas tendrá que dejar en la caja 34 euros. Parecen las cuentas de la lechera, pero lo cierto es que se pueden hacer muchos kilómetros con un depósito lleno, aunque lo normal es que en la vida real no se llegue a esa autonomía de 1.000 km anunciada por el fabricante.

Se podría decir que el motor CDI del Smart es producto de la microtecnología porque a pesar de sus dimensiones y de la presencia de sólo tres cilindros, no se priva de ningún elemento tecnológico de última generación: inyección directa por conducto común –common rail- de segunda generación con presión de hasta 1.600 bares, turbocompresor –290.000 rpm de giro máximo-, recirculación de gases de escape refrigerados por aire y aleación ligera en la composición de bloque y culata son, entre otras sus señas de identidad.

A la hora de ponerse al volante del Smart CDI no se puede hablar de suavidad o poca rumorosidad en su arranque y funcionamiento ya que el tricilíndrico se deja notar o, para ser más exactos, oír de forma más que apreciable –y más cuando estamos dentro de un local cerrado-.

En nuestra toma de contacto probamos un coupé con caja de cambios robotizada y levas en el volante para su accionamiento. Seguimos pensando que, a pesar de ser una opción, esto último es más que recomendable ya que nos garantiza un mayor confort que si dejamos que el cambio se encargue de manera automática del cambio de marchas. ¿Por qué? se preguntarán algunos. Pues muy sencillo, porque si no queremos ir cabeceando cada vez que el actuador cambie de marcha automáticamente tenemos que coordinar nuestro pie derecho con este mecanismo, cosa que habitualmente no sucede, pero si la actuación se hace de forma manual, el proceso nos evita ese desagradable cabeceo de los dos ocupantes. Según los responsables de la marca, la caja de cambios GeTrag se ha revisado, se han acortado los tiempos entre marchas en un 50 por ciento y, ciertamente, algo se ha dulcificado, pero sigue contando con esta “molestia”.

El motor CDI aporta una buena dosis de potencia para moverse con total soltura por la ciudad y en caso de salir del ámbito urbano y adentrarnos en vías rápidas como autovías o autopistas, también podremos mantener el ritmo ya que movernos en el entorno de los 120 km/h de velocidad en el límite legal no es muy complicado.

La dirección también se ha revisado, ahora es más rápida y tiene 3,5 vueltas de volante de tope a tope, frente a las 4 de la anterior. En este sentido, seguimos notando un tacto peculiar, al que hay que acostumbrarse si queremos hacer los giros de una forma limpia. El tacto del freno es también otro de los puntos a los que hay que acostumbrarse; resulta duro, con poca sensibilidad y un recorrido algo largo que provoca en las primeras frenadas una incómoda sensación de que vamos a parar con el coche de delante.

La comercialización del smart cdi se inicia en nuestro mercado el próximo mes de julio y, desde un principio, estará disponible con las dos carrocerías coupé y cabrio, con un precio base de 11.250 euros para la primera y 13.990 para la más lúdica.


En la nueva generación del smart, que se presentó a finales del pasado año, no podía faltar su correspondiente variante diesel. Y más si tenemos en cuenta que en la generación anterior -1998 a 2006- de los aproximadamente 770.000 smart que se vendieron en todo el mundo, 140.000 lo fueron de su CDI, lo que da una idea de la importancia que tenía el contar con esta mecánica cuanto antes.

La nueva generación del Smart ha crecido en todos los sentidos. Su longitud se ha llevado hasta los 2,7 metros -2,5 m del anterior- con lo que esa facilidad para aparcar que tenía anteriormente el pequeño Smart se reduce en aras de una mejora en su habitabilidad, capacidad de maletero y seguridad. La distancia entre ejes –batalla- crece 6 cm y los voladizos delanteros y traseros son ahora 7 cm más largos. En total, esos 20 cm que ha crecido el coche.

El crecimiento del smart está también motivado por el hecho de que la marca tiene planes mucho más ambiciosos de instaurarse de forma más presencial en el mercado norteamericano. Como nota curiosa podemos apuntar que, aunque este modelo no se empezará a comercializar en ese país hasta el próximo año, ya se admiten pedidos –hay que dejar una señal de 99 dólares- y, en la actualidad, ya hay 15.000 reservas.

El nuevo Smart CDI cuenta con el motor tricilíndrico ya conocido en la anterior generación, sólo que convenientemente revisado por los ingenieros de la marca para adaptarlo a las normativas actuales e, incluso, futuras. Así, la cilindrada sigue siendo la misma, 799 cm3, se incrementan la potencia y el par máximo un diez por ciento con lo que anuncia 45 CV y 11,2 mkg respectivamente. Su velocidad máxima alcanza los 135 km/h –está autolimitada- y para pasar de 0 a 100 km/h necesita 19,8 segundos. A cambio, el consumo medio homologado ha bajado un trece por ciento, con lo que el nuevo Smart CDI anuncia un gasto de combustible de 3,3 litros cada 100 km. Haciendo cuentas y teniendo como base que en el depósito del Smart caben 33 litros de gasóleo, su propietario tendrá que repostar aproximadamente cada 1.000 km y, cuando lo haga, apenas tendrá que dejar en la caja 34 euros. Parecen las cuentas de la lechera, pero lo cierto es que se pueden hacer muchos kilómetros con un depósito lleno, aunque lo normal es que en la vida real no se llegue a esa autonomía de 1.000 km anunciada por el fabricante.

Se podría decir que el motor CDI del Smart es producto de la microtecnología porque a pesar de sus dimensiones y de la presencia de sólo tres cilindros, no se priva de ningún elemento tecnológico de última generación: inyección directa por conducto común –common rail- de segunda generación con presión de hasta 1.600 bares, turbocompresor –290.000 rpm de giro máximo-, recirculación de gases de escape refrigerados por aire y aleación ligera en la composición de bloque y culata son, entre otras sus señas de identidad.

A la hora de ponerse al volante del Smart CDI no se puede hablar de suavidad o poca rumorosidad en su arranque y funcionamiento ya que el tricilíndrico se deja notar o, para ser más exactos, oír de forma más que apreciable –y más cuando estamos dentro de un local cerrado-.

En nuestra toma de contacto probamos un coupé con caja de cambios robotizada y levas en el volante para su accionamiento. Seguimos pensando que, a pesar de ser una opción, esto último es más que recomendable ya que nos garantiza un mayor confort que si dejamos que el cambio se encargue de manera automática del cambio de marchas. ¿Por qué? se preguntarán algunos. Pues muy sencillo, porque si no queremos ir cabeceando cada vez que el actuador cambie de marcha automáticamente tenemos que coordinar nuestro pie derecho con este mecanismo, cosa que habitualmente no sucede, pero si la actuación se hace de forma manual, el proceso nos evita ese desagradable cabeceo de los dos ocupantes. Según los responsables de la marca, la caja de cambios GeTrag se ha revisado, se han acortado los tiempos entre marchas en un 50 por ciento y, ciertamente, algo se ha dulcificado, pero sigue contando con esta “molestia”.

El motor CDI aporta una buena dosis de potencia para moverse con total soltura por la ciudad y en caso de salir del ámbito urbano y adentrarnos en vías rápidas como autovías o autopistas, también podremos mantener el ritmo ya que movernos en el entorno de los 120 km/h de velocidad en el límite legal no es muy complicado.

La dirección también se ha revisado, ahora es más rápida y tiene 3,5 vueltas de volante de tope a tope, frente a las 4 de la anterior. En este sentido, seguimos notando un tacto peculiar, al que hay que acostumbrarse si queremos hacer los giros de una forma limpia. El tacto del freno es también otro de los puntos a los que hay que acostumbrarse; resulta duro, con poca sensibilidad y un recorrido algo largo que provoca en las primeras frenadas una incómoda sensación de que vamos a parar con el coche de delante.

La comercialización del smart cdi se inicia en nuestro mercado el próximo mes de julio y, desde un principio, estará disponible con las dos carrocerías coupé y cabrio, con un precio base de 11.250 euros para la primera y 13.990 para la más lúdica.

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