Skoda Superb Combi 2.0 TDI

Un portaequipajes de récord es la carta de presentación de la versión familiar del Superb. Gracias a su incrementada capacidad de carga añade todavía más practicidad a esta confortable berlina de 'lujo a buen precio'.
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Skoda Superb Combi 2.0 TDI
Skoda Superb Combi 2.0 TDI

Si el Skoda Superb de carrocería "normal" ya resulta bastante práctico gracias a su ingenioso portón trasero con sistema de doble apertura Twindoor, la versión Combi destaca por una capacidad de carga casi sin igual, lo que aporta todavía más versatilidad a un modelo que se sale de lo convencional. No sólo eso, sino que además es más acertado estéticamente ya que, aunque sigue siendo muy largo (4,84 m) y algo estrecho en proporción (1,82 m), sus líneas resultan más estilizadas.

El interior del Skoda Superb Combi es funcional y de diseño sencillo, pero cuida los detalles y mantiene los buenos acabados habituales de la marca. Apenas hay diferencias respecto a la berlina, salvo en lo que respecta a la altura, ligeramente superior, y al maletero. No faltan ganchos para colgar las bolsas de la compra, ni una linterna con tecnología LED extraíble —y con imanes para pegarla a la carrocería—, que hace las veces de iluminación del portaequipajes, pero lo mejor es que éste se puede organizar mediante una variada oferta de accesorios para sujetar bultos o maletas, por ejemplo barras separadoras de aluminio, una red divisoria, o cintas, que se anclan a dos raíles longitudinales. También es posible compartimentarlo con un doble fondo, o sustituir la bandeja de serie por una de apertura eléctrica. El portón puede ser de accionamiento automático, sin embargo, desde el interior del habitáculo solamente se puede abrir, de forma que para volverlo a cerrar hay que bajarse del coche y pulsar el botón correspondiente. La amplia boca del maletero facilita las cosas a la hora de transportar objetos voluminosos, ya que, además de estar bastante baja (73 cm desde el suelo), deja el acceso totalmente libre al plano de carga. Las formas del maletero son completamente regulares y en los laterales hay dos huecos cerrados con una capacidad aproximada de 40 litros adicionales. Si abatimos los asientos traseros el volumen pasa de 500 a 930 litros, cifras récord del segmento en ambos casos —sólo el Mercedes Clase E familiar le hace sombra, con 540/955 litros—. Para ello, primero hay que plegar las banquetas y después los respaldos, a diferencia de otros modelos modernos en los que esta operación requiere un único paso. De todos modos, no supone mayor complicación, aunque la superficie de carga resultante no es del todo horizontal. Como detalle a tener en cuenta, el propio tirador que desbloquea el anclaje de los respaldos avisa mediante un testigo cuando éstos están desenganchados.

Sus cualidades como vehículo familiar sorprenden, pero también lo hace su generosa lista de equipamiento. El acabado Elegance de nuestra unidad, el segundo empezando por la parte alta de los cuatro que hay en total, dispone, de serie, de elementos como tapicería de cuero, asientos con reglaje eléctrico, faros bi-xenón y detector de falta de presión de los neumáticos. Cuenta, a su vez, con iluminación de cortesía del umbral de las puertas y portón trasero, así como luz ambiental en la zona de los reposapiés, incluso en las plazas traseras, que pueden ser calefactadas. El buen trato a los pasajeros posteriores es innegable, tanto por las salidas de aireación en los pilares centrales como por una pantalla que les informa de la hora y de la temperatura exterior. La plaza del medio, sin embargo, está perjudicada por un voluminoso túnel central y por la justa anchura disponible, de modo que la zona trasera del Skoda Superb resulta más aconsejable para sólo dos ocupantes, eso sí, con un espacio para las piernas exagerado. No nos extraña que en algunos países de Europa del Este se emplee como coche de representación. Incluso lleva un paraguas dentro de un compartimento de la puerta trasera izquierda, al más puro estilo Rolls-Royce.

El bastidor del Skoda Superb proporciona un comportamiento seguro y aplomado. Sin embargo, se ha preferido primar el confort sobre la agilidad, ya que el blando tarado de las suspensiones le hace algo lento de reacciones frente a cambios bruscos de trayectoria, al permitir más balanceo de lo habitual. Esto hace que no sintamos una conexión excesivamente directa con la carretera y que no logre una velocidad de paso por curva espectacular pero, pese a todo, da confianza. De vez en cuando el ESP nos recuerda que estamos ante un familiar, y no un deportivo, pero aun así es capaz de aguantar el tipo a medida que aumentamos el ritmo en zonas reviradas, aunque sacrificando cierta precisión a causa de las oscilaciones de la carrocería. Si preferimos llevar a cabo un estilo de conducción muy dinámico es recomendable incorporar la opción de tren de rodaje deportivo, que aporta algo más de firmeza de amortiguación manteniendo un alto nivel de comodidad.

El motor 2.0 TDI de 140 CV es el ya conocido del Grupo Volkswagen, todavía en su versión con tecnología bomba-inyector (en cambio, la variante de 170 CV es common-rail). Sigue estando en forma y resulta plenamente solvente en combinación con el familiar checo, en este caso equipado con transmisión DSG de doble embrague y 6 marchas. Su funcionamiento no tiene pegas. Lo único que rompe la armonía de este buque insignia, y únicamente si estamos acostumbrados a conducir coches muy silenciosos, es cierta rumorosidad a alta velocidad proveniente de los pasos de rueda, sobre todo en las plazas traseras. Nada que no se pueda solventar subiendo un poco el volumen de la radio. Ésta cuenta con pantalla táctil de 6,5 pulgadas, cargador frontal de 6 CD, lector de MP3 y una ranura para tarjetas de memoria SD. También incorpora una toma de audio auxiliar situada en la consola central, sin embargo, algunos echarán de menos una conexión USB, presente cada vez más en todo tipo de automóviles. Por último, y aunque la postura de conducción no tiene pega gracias a los generosos reglajes de asiento y volante, el túnel de la columna de la dirección es algo voluminoso y en ocasiones puede rozar con la rodilla derecha al acceder al habitáculo. Es decir, pocos inconvenientes y muchas ventajas en un modelo familiar que se caracteriza por su refinamiento.

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