Prueba: Skoda Fabia 1.2 TSI, más sustancia

El Skoda Fabia, racional por naturaleza, sigue siendo uno de los coches que recomendarías a un amigo, ahora algo más amplio, sofisticado y con un tacto de conducción todavía más convincente.
Pablo Mallo. Fotos: Israel Gardyn. -
Prueba: Skoda Fabia 1.2 TSI, más sustancia
Prueba: Skoda Fabia 1.2 TSI, más sustancia

Dejando a un lado las versiones RS, el Skoda Fabia siempre ha pertenecido al grupo de coches que te comprarías fundamentalmente por motivos racionales. Precio, amplitud o calidad de sus mecánicas han sido algunos de sus argumentos más poderosos durante años. Sin embargo, ni la estética ni la conducción habían estado tan logradas como en esta última generación, sobre todo en el caso de la motorización 1.2 TSI de 110 CV, que es, de momento, la más potente de la gama.

¿Más emocional? No es una bala, pero se mueve con total solvencia y bajísimos consumos. Aun tratándose de un motor de gasolina, logra cifras cercanas a un Diesel cuando las condiciones son favorables. El 1.2 TSI es, en este escalón de potencia (hay uno inferior, de 90 CV), uno de los mayores atractivos de este Skoda Fabia, ya que resulta brillante para su cilindrada, no sólo por lo poco sediento que es, sino por su buen rendimiento general y destacable refinamiento. Es muy progresivo y lineal para ser turbo, así como reactivo en toda su banda de utilización. Desde apenas 1.400 rpm resulta bastante enérgico para impulsar al pequeño Skoda Fabia sin pereza alguna, y sube de vueltas con alegría hasta 4.500 rpm, momento en el que el empuje se mantiene pero no crece, haciendo que en la zona alta del cuentavueltas carezca del carácter que nos gustaría. Aun así es plenamente satisfactorio, sobre todo al ver que el mencionado bajo consumo se mantiene en niveles muy razonables incluso cuando demandamos mayores prestaciones o no nos involucramos tanto en "sacar petróleo" de cada gota de combustible. La respuesta del turbo es más inmediata cuanto mayor sea el régimen de giro al que nos encontremos, sobre todo superadas las 4.000 rpm, pero nunca se hace esperar demasiado.   

Sumando el agrado de funcionamiento del motor, el confort de marcha y la precisión de todos sus mandos, que se traduce en una alta sensación de calidad, tenemos como resultado un coche apetecible de conducir. Incluso su comportamiento, sin dejar de lado un equilibrado tarado de suspensión que brinda un notable balance entre confort y agilidad, se encuentra al nivel de lo que te puedes encontrar en su segmento, no por sensaciones deportivas, pero sí por eficacia dinámica. Logra tan buen compromiso que se adapta a todo tipo de exigencia sin defraudar, desde una apacible "eco conducción", aprovechando la buena entrega de par motor desde muy pocas vueltas, hasta una "contrarreloj" por cualquier sinuoso tramo de montaña. En este último caso, se agradece la precisión de su dirección, aun sin ser demasiado rápida —quizá para guardar las apariencias conservadoras del modelo y distanciarlo del futuro RS—, combinada con un accionamiento del cambio exquisito y unas reacciones del bastidor muy predecibles y neutras que acaban dando mucha confianza. Las ayudas electrónicas incluyen función de "autoblocante" electrónico XDS+, lo que influye muy positivamente a la hora de mantener la trayectoria del tren delantero cuando aceleramos en pleno apoyo o a la salida de curvas cerradas, ya que mejora sustancialmente la tracción, pero sin dejarse notar demasiado ni sentirse intrusivo, gracias a una acertada puesta a punto. De este modo, se eleva el margen de agilidad —y seguridad— sin tener que preocuparnos en exceso de una dosificación cuidadosa del acelerador, ya que el coche digiere sin problemas la potencia de su motor.

 Skoda Fabia 1.2 TSI 2015

En cuanto al habitáculo, encontramos un diseño algo sobrio pero muy funcional, matizado con inserciones específicas en esta terminación superior para otorgarle algo más de personalidad y color. Los asientos son amplios y cómodos, así como las cotas interiores y el acceso a las plazas traseras. Del equipamiento destaca el sistema Front Assist (con frenada automática en ciudad y aviso de que estamos circulando muy cerca del vehículo precedente) la posibilidad de incorporar apertura de puertas sin llave —el arranque por botón es de serie—, así como techo panorámico de cristal, o la opción de pintar este elemento de un color diferente al del resto de la carrocería. Pese a que la lista de extras es bastante completa, no puede llevar faros de xenón, ni sistema de navegación integrado, aunque es posible conectar un teléfono móvil a través del sistema MirrorLink y replicar su pantalla en la del coche, lo que permite hacer uso de distintas aplicaciones, incluido un navegador. Como inconveniente, la pantalla del teléfono debe permanecer encendida y no entrar en modo reposo, además hay que mantener el cable de alimentación conectado para recargarlo, de manera que acaba calentándose. Y como ventaja, irán surgiendo nuevas aplicaciones y actualizaciones periódicas para mantener al día el sistema. En cualquier caso, aún le queda cierto margen de mejora por estar en una etapa temprana de su lanzamiento, aunque sin duda tiene un gran potencial, pues abre un mundo de posibilidades a los desarrolladores de "apps", ya que permite la comunicación entre el teléfono —con sus sensores, acelerómetros, GPS...— y los sistemas electrónicos y datos del coche.

Por tanto, estamos ante un Skoda Fabia más maduro que nunca, que no sólo transmite sensación de coche bien hecho, sino que también te permite disfrutar al volante sin dejar al descubierto ningún punto flaco importante de lo que podemos exigir hoy día a un automóvil. En definitiva, se trata de un modelo muy a tener en cuenta dentro de su segmento.

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