Seat Altea FR

Además de un nivel de prestaciones y comportamiento fuera de lo común, este digno miembro de la familia FR también ofrece un amplio espacio interior y una gran versatilidad de uso.
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Seat Altea FR
Seat Altea FR

Por cierto, que el sistema ESP dispone de otras funciones de ayuda a la conducción, como el secado de los discos de freno cuando se activa el limpiaparabrisas, el aumento de presión de frenada cuando se sobrecalientan los discos, o el denominado Driver Steering Recommendation, que aplica un ligero impulso sobre la dirección, a modo de recomendación, cuando hay indicios de inestabilidad por sobreviraje, de manera que es más fácil para el conductor saber en qué grado tiene que actuar al realizar contravolante. Es como si se tuviera más tacto, principalmente en frenadas al límite sobre firme irregular cuando la trazada no es del todo recta, situación en la que la zaga suele intentar adelantarnos.

El interior del Altea cuenta con unos asientos delanteros de corte deportivo en los que se encuentra rápidamente una postura idónea, aunque el volante está demasiado inclinado, por lo que no hay tanto margen de regulación como en un León. Los pedales también quedan muy bien colocados y el del acelerador, más largo y con su base en el suelo (como en los BMW), hace muy sencillo realizar punta-tacón. Lo que no tiene explicación es el pomo de la palanca de cambios, que es de forma trapezoidal y resulta poco ergonómico. Otra pega es la visibilidad hacia el lado derecho en cruces, ya que el montante central es bastante ancho y además gran parte de la ventanilla trasera queda tapada por el voluminoso respaldo del acompañante. Por lo demás, el habitáculo resulta más práctico que el de un turismo convencional y con un ambiente muy grato para sus pasajeros; la banqueta trasera es deslizante, con respaldos regulables y el maletero, muy aprovechable. Además, esta versión ofrece un generoso equipamiento de serie que hace más placentera la vida a bordo. Así, se incluye climatizador de dos zonas, cajones debajo de los asientos, retrovisores regulables y abatibles de forma eléctrica, ordenador de viaje y equipo de sonido con CD –opcional con MP3- y mandos en el volante, además de control de presión de los neumáticos. En lo que refiere a seguridad pasiva, no faltan anclajes Isofix para sillas de niños, ni seis airbags, y se pueden incluir dos más para las plazas traseras, que se suman a los de cortina.

Si su mujer no le deja comprarse un deportivo, a lo mejor este Altea puede ser la solución para disfrutar de la carretera como un niño, teniendo como cómplices un amplio interior y una gran funcionalidad. ¿Quién dijo que los monovolúmenes eran aburridos?

Por cierto, que el sistema ESP dispone de otras funciones de ayuda a la conducción, como el secado de los discos de freno cuando se activa el limpiaparabrisas, el aumento de presión de frenada cuando se sobrecalientan los discos, o el denominado Driver Steering Recommendation, que aplica un ligero impulso sobre la dirección, a modo de recomendación, cuando hay indicios de inestabilidad por sobreviraje, de manera que es más fácil para el conductor saber en qué grado tiene que actuar al realizar contravolante. Es como si se tuviera más tacto, principalmente en frenadas al límite sobre firme irregular cuando la trazada no es del todo recta, situación en la que la zaga suele intentar adelantarnos.

El interior del Altea cuenta con unos asientos delanteros de corte deportivo en los que se encuentra rápidamente una postura idónea, aunque el volante está demasiado inclinado, por lo que no hay tanto margen de regulación como en un León. Los pedales también quedan muy bien colocados y el del acelerador, más largo y con su base en el suelo (como en los BMW), hace muy sencillo realizar punta-tacón. Lo que no tiene explicación es el pomo de la palanca de cambios, que es de forma trapezoidal y resulta poco ergonómico. Otra pega es la visibilidad hacia el lado derecho en cruces, ya que el montante central es bastante ancho y además gran parte de la ventanilla trasera queda tapada por el voluminoso respaldo del acompañante. Por lo demás, el habitáculo resulta más práctico que el de un turismo convencional y con un ambiente muy grato para sus pasajeros; la banqueta trasera es deslizante, con respaldos regulables y el maletero, muy aprovechable. Además, esta versión ofrece un generoso equipamiento de serie que hace más placentera la vida a bordo. Así, se incluye climatizador de dos zonas, cajones debajo de los asientos, retrovisores regulables y abatibles de forma eléctrica, ordenador de viaje y equipo de sonido con CD –opcional con MP3- y mandos en el volante, además de control de presión de los neumáticos. En lo que refiere a seguridad pasiva, no faltan anclajes Isofix para sillas de niños, ni seis airbags, y se pueden incluir dos más para las plazas traseras, que se suman a los de cortina.

Si su mujer no le deja comprarse un deportivo, a lo mejor este Altea puede ser la solución para disfrutar de la carretera como un niño, teniendo como cómplices un amplio interior y una gran funcionalidad. ¿Quién dijo que los monovolúmenes eran aburridos?

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