Seat Ibiza FR 2.0 TDI

El apellido FR es sinónimo de dinamismo, una cualidad que en esta ocasión viene acompañada de unas cifras de consumo muy contenidas y unas emisiones de CO2 por debajo de los 120 g/km. Todo ello sin renunciar a las sensaciones al volante que cabría esperar..
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Seat Ibiza FR 2.0 TDI
Seat Ibiza FR 2.0 TDI

Hace tiempo que los automóviles de gasóleo perdieron su vieja imagen de suciedad, falta de refinamiento y carencia de prestaciones heredada de los vehículos industriales. Poco a poco se han ido convirtiendo en todo lo contrario y la última expresión de esta evolución es el Seat Ibiza FR TDI, que da una vuelta de tuerca al concepto de Diesel actual. Con un par de pinceladas podríamos definirlo, ya que hay dos rasgos que resumen sus virtudes: FR y 119 g/km de CO2. Es decir, hace gala de un bastidor todavía más eficaz que el de un Seat Ibiza convencional y, por otro lado, cuenta con un propulsor Diesel de consumo bastante moderado, pero con una potencia y un par motor capaces de brindar un alto nivel de dinamismo.

Sin ser tan explosivo como el anterior 1.9 TDI, que dio origen a versiones FR (130 CV) y Cupra (160 CV) de la pasada generación del Ibiza, el nuevo 2.0 TDI con tecnología "common-rail" consigue una mayor suavidad mecánica y menores emisiones contaminantes. La diferencia de carácter más acusada con respecto a su antecesor es que la entrada del turbo es más progresiva, con lo que se pierde cierta sensación de deportividad, aunque no de prestaciones. Si comparamos cifras de aceleración, supera al anterior FR en todas las mediciones, e incluso al Cupra en adelantamientos en 2ª velocidad, a causa de una entrega de par más temprana. Sin embargo, deberemos buscar el carácter más rabioso del motor en su zona media, al igual que en la capacidad que tiene para girar con soltura en la zona alta del cuentavueltas, pues no desfallece hasta las 4.500 vueltas y el corte no se produce hasta bien entradas las 5.000 rpm (4.750, según nuestro banco de potencia). Un cambio muy suave —se puede manejar con un dedo—, rápido y preciso ayuda a extraer lo mejor de este TDI.

Respecto al comportamiento, los FR de Seat han destacado siempre por su logrado equilibrio en todos los sentidos. Esta vez no iba a ser menos, sobre todo si tenemos en cuenta que el peso únicamente ha aumentado 17 kg respecto al anterior FR TDI, según nuestra báscula. La puesta a punto del chasis resulta eficaz y el tarado de las suspensiones, algo duro, pero sin llegar a ser radical. El tren delantero transmite toda la potencia al suelo sin demasiados problemas, incluso en curvas lentas, gracias al buen funcionamiento del "autoblocante" electrónico XDS, así como a un control de estabilidad que apenas se percibe cuando actúa, por lo que no interfiere con la conducción. Es un coche especialmente ágil y de reacciones muy inmediatas, a pesar de ser fácil de conducir gracias a un inamovible eje trasero. El paso por curva es rapidísimo incluso con el suelo mojado. Como no podía ser de otra manera, la dirección es bastante directa y con muy buen tacto. Únicamente nos ha decepcionado la frenada en curva, que, en busca de una mayor estabilidad, abre ligeramente la trayectoria y acaba siendo menos consistente de lo que cabría esperar de un modelo deportivo.

Del interior cabe destacar una postura de conducción muy conseguida, así como unos asientos delanteros cómodos y envolventes. En las plazas traseras no sobra espacio para las piernas y viajarán mejor sólo dos personas, debido al ancho túnel central. Algunos detalles, como las costuras específicas y los logotipos del volante y de los respaldos, identifican el acabado FR, en este caso con paquete Bocanegra (826 euros). Cuenta con ESP y sensor de presión de neumáticos de serie, pero echamos de menos un simple termómetro de agua. Por otro lado, a no ser que llevemos las luces encendidas, el cuadro de mandos es poco legible, ya que resulta algo oscuro. En cuanto al maletero, es justo de tamaño, pero al menos cuenta con rueda de repuesto de tamaño convencional, incluida llanta de aleación. En definitiva, estamos ante un coche muy personal que recoge el testigo del buen saber hacer del departamento deportivo de Seat.

  • Consumo
  • Comportamiento
  • Equipamiento de serie
  • Sin termómetro de agua
  • Plazas traseras
  • Maletero pequeño

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