Seat Exeo 2.0 TDi vs Skoda Superb 2.0 TDi

A priori, 20 euros deciden la compra entre estos dos coches, pero hay muchas más diferencias que un simple billete ente estas dos berlinas que aporta el mismo grupo. Sobre un mismo motor, dos conceptos de berlina radicalmente opuestos.
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Seat Exeo 2.0 TDi vs Skoda Superb 2.0 TDi
Seat Exeo 2.0 TDi vs Skoda Superb 2.0 TDi

Un mismo grupo, cua­tro diferentes propuestas para el segmento de las berlinas.... Pero a ti, aficionado de pura cepa, poco tenemos que con­tarte que no sepas ya del en­tramado de marcas del consorcio. Seat y Skoda, como el A4 y Passat siguen sus particu­lares pautas marcadas desde la cúpula para que, entre los cuatro, sean capaces de ofrecer lo que el potencial cliente de este segmento puede de­mandar. Pero en el caso de Seat y Skoda hay una variable que pierde importancia: la imagen de marca, siendo el valor de producto el que co­bra especial protagonismo en estos coches. 

Cierto y verdad que, como bien sabrás, Seat esconde aún hoy una noble base como punto de partida que, en determinados aspectos, sí po­drá aportarte un punto de ventaja (o nobleza si quieres hacer esta lectura) sobre el coche checo, aunque aquí no vamos sólo al matiz de la dife­rencia entre modelos, sino a la búsqueda de la berlina media más equilibrada y lograda en to­dos los términos en los que podemos entender esta categoría. Y como grandes rodadores que pretenden ser, el motor es pieza clave. Pertenecer al grupo su­pone tal intercambio de órganos que permite a Skoda y Seat usar el mismo motor con el que el que A4 o Passat firman ese empaque mecánico y prestacional que les hace liderar sus corres­pondientes subcategorías. 

Como en aquéllos, también el 2.0 TDi llega aquí condicionado a las diferentes plataformas que emplea uno y otro, aunque el efecto del distinto posicionamiento no debería afectar teóricamente al rendimiento puro y duro del motor (sí a la habitabilidad, ais­lamiento mecánico o incidencia de su posición sobre el comportamiento del coche). Brillante en cualquier caso por prestación, elasticidad y acústica, al final nos hemos encontrado con un claro ganador. Hay que señalar que, de mo­mento, ni al Seat Exeo ni al Skoda Superb con este nivel de potencia le ha llegado aún el dispo­sitivo Stop&Start. Es uno de los muchos ejem­plos que diferencian a estas dos marcas de sus otras hermanas: las innovaciones a posteriori llegan más tarde, más aún en el caso de Seat, que desarrolla en solitario evoluciones de pro­ducto (lo cual, por otro lado, demuestra la capa­cidad técnica y humana de su Centro Técnico).

Orientados ambos hacia la economía de consu­mos, definen relaciones de cambio de desaho­go en su última relación (prácticamente idénti­cas en ambos casos y similares a las del Passat BMT) que no resta placer de conducción en con­diciones normales de tráfico, sumando a esa finura mecánica y bajo nivel acústico cifras de consumo espectaculares. Lo son en los dos casos (sobre todo a alta velocidad, donde este 2.0 TDi se resiste a sobrepasar medias de dos dígitos), pero especialmente en el Skoda Superb sin tener una clara justificación de técnica peso, lo cual puede llevarnos a concluir que la posición mecánica sí puede resultar determinante debido al diferente intercambios térmico de cada motor en su compartimento, a diferentes rendimientos del intercooler y diferencias en las líneas de escape, pero es sólo una mera deducción a tenor de unos hechos demasiado recurrente en el grupo entre los diferentes tipos de plataforma. 

Sobre el motor, sólo añadir que todos los periféricos que enlazan con él se sienten más "directos" en el Seat Exeo: embrague de mayor firmeza, cambio, acelerador con menor recorrido... Pasa lo mismo en el A4 respecto al Passat, así que será una cuestión de genes bien mantenidos en el coche español. En resumidas cuen­tas, esto también nos lleva a una conducción (ojo, no utilización) algo más estimulante que la del aburguesado Superb, de suspensión y fil­trado más "amable". Y no digamos ya, para en­trar a analizar el comportamiento, la dirección, donde el Exeo nos devuelve el regusto de reen­contrarnos con una buena hidráulica de las de antes, guiando además un elaborado tren de doble horquilla. Aunque el Superb contempla como opción una amortiguación Sport que re­duce altura de muelle e impone mayor firme­za de amortiguador, el guiado y apoyo del Exeo estándar (también con suspensión deportiva opcional que entonces sí puede pecar de seca) siempre será más sólido, directo e inmediato de reacción que el Superb, proporcionando una re­lación más "de tú a tú" entre coche y conductor. 

Eso no quiere decir, sin embar­go, que el solidificado y monolí­tico Exeo sea mejor, en términos absolutos, que el Superb, pero sí puede suponer el aliciente extra para quien distinga entre viajar y conducir, siempre y cuando lo haga, en la medida de lo posible, sin compañía en las plazas trase­ras: sobre este eje se siente con excesiva nitidez la sequedad en compresión de sus amortiguado­res de doble válvula, dibujando en exceso el terreno, sensación que además se am­plifica por la dureza de asientos.

Te puedes imaginar que el Superb es un mundo completamente diferente, más lento a la reacción, recuperándose de apoyos y cabeceos como a cámara lenta, pero infinita­mente más comprometido con el confort. Y tan­to que alisa el terreno con la calidad de amorti­guación de todo un Mercedes, proporcionando además una sober­bia estabili­dad lineal fruto de su enorme separación entre ruedas y amplísima proyección sobre el asfalto. Eso, sin embargo, no quita para que, al paso por curva, frenando al límite o por sus securizantes reac­ciones, el Superb sea una berlina de categoría, también con un exquisito tacto de dirección (muy preciosa, pero menos informativa) y muy agradable accionamiento de mandos y cambio. Pese a sus dimensiones, cabe destacar que el Superb ni se siente aparatoso en carretera, ni tampoco en ciudad gracias a su radio de giro o visibilidad, aunque los casi 20 cm de longitud los podrás notar al aparcar: además de sensores de aparcamiento delantero o trasero, puedes añadir, por 895 euros, el Park Assist que automatiza la maniobra. Ventajas de una dirección eléctri­ca... y de una plataforma mucho más moderna y flexible para actualizar el nivel de equipamien­to. Interesante la lista de elementos que propo­ne, donde encontrarás prácticas opciones que te hará más agradable el día a día. Sobre la dota­ción de serie, destacar la presencia de los faros de xenón en el Superb frente a las llantas de 17 pulgadas del Exeo.

Al final, tras echar cuantas y compensar las diferencias de equipamiento, unos 1.000 euros a favor del checo... y un buen puñado de litros y centí­metros en su habitáculo. Está claro que el in­terior es una extensión más del planteamien­to de cada coche. Y como rutero familiar, el Superb es inigualable. Cabe preguntarse, sin embargo, para qué tantos centímetros de se­paración entre asientos en el modelo de Skoda, aunque nunca están de más. Riza el rizo su enorme capacidad de maletero con acciona­miento Twindoor: 4 y 5 puertas en un mismo coche. Tras haber arañado algún que otro cen­tímetro, el Exeo ya no da más de sí de puer­tas adentro, y esa falta de espacio real se agra­va con la limitación de movimientos debido al poco espacio que hay para los pies bajo los asientos delanteros, la elevada línea de cintura o el prominente túnel de transmisión. 

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