Seat Altea Freetrack 2.0 TDI

Seat se suma a la moda de los vehículos denominados todo-camino con la inclusión del Freetrack, un modelo basado en el Altea XL que incorpora tracción total con embrague Haldex, una carrocería más elevada y un equipamiento de serie más abundante.
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Seat Altea Freetrack 2.0 TDI
Seat Altea Freetrack 2.0 TDI

Su potencia es más que suficiente para viajar rápido, pero, lo más importante, sus buenas cifras de par desde muy bajas revoluciones hacen que los ejercicios de adelantamiento se realicen de forma fulgurante y, habitualmente, sin tener siquiera que bajar una marcha. En el caso del Freetrack, la única modificación mecánica que existe con respecto al Altea XL es la implantación de un grupo –o para ser más exactos, dos grupos, ya que este es el número real, uno para las cuatro primeras marchas y otro para las dos últimas- más corto con lo que, al final, la velocidad máxima en cada marcha resulta ligeramente más corta.

Con este acortamiento de las marchas se persigue paliar lo más posible la presencia de la tracción total –más kilos y algo más de rozamiento- y se intenta mejorar la circulación por pistas o caminos más rotos en los que se necesita algo más de potencia a bajas revoluciones. Curiosamente, si echamos un vistazo a las prestaciones, comprobaremos que con respecto al Altea XL con este mismo motor, el Freetrack resulta menos rápido en todas las mediciones y consume algo más, todo ello, fruto, por un lado, de sus más de 120 kg de sobrepeso y, sobre todo, de que nuestra unidad no ha sido tan generosa en la entrega de potencia como lo fue aquél –dio casi 190 CV en nuestro Banco de Potencia-.

Al margen de estas frías cifras, lo cierto es que en carretera apenas se nota ninguna pérdida ya que el motor empuja con fuerza desde prácticamente el ralentí, se acerca a la zona roja -4.500 rpm- con una rapidez inusitada y ofrece al conductor una sensación absoluta de “poderío” en cuanto hunde el pie en el acelerador.

La verdad es que siempre nos habíamos preguntado por qué los vehículos monovolumen no tenían una opción con tracción total, ya que hay mucha gente que tiene aficiones que implican desplazarse por terrenos con nieve, hielo o mucho agua y no quieren ni oír hablar de comprarse un todo terreno o un SUV. Hasta ahora, éstos tenían que volver su mirada hacia las carrocerías familiares dotadas con sistemas de tracción total, que ahí sí que hay una oferta amplia e interesante. Seat es la primera del Grupo Volkswagen que se adentra en este terreno con su nuevo Freetrack, un vehículo con forma de monovolumen, suspensiones y carrocería más alta, tracción total y diversos elementos estéticos y de protección colocados a lo largo de su carrocería.

El Freetrack tiene como base la carrocería larga del Altea, el XL, con lo que se garantiza una buena capacidad de carga en su maletero a pesar de la pérdida que supone llevar la tracción a las ruedas traseras. En su exterior se le implantan en pasos de rueda y bajos de los laterales protecciones plásticas sin pintar para minimizar los daños cuando se circula por caminos de tierra.

El paragolpes delantero es de distinto diseño, se modifica la entrada de aire, el hueco para los faros antiniebla es más grande y se coloca un protector en la parte baja. En la trasera también hay modificaciones ya que todo el paragolpes es nuevo y también cuenta con un protector en los bajos para los caminos de tierra. A ello hay que sumar la presencia del logotipo del coche más la denominación Altea 4 en el centro del portón.

En esta primera entrega del Altea Freetrack, sólo están disponibles los motores más potentes, tanto en gasolina como en Diesel: el 2.0 TSI de 200 CV y el 2.0 TDI con 170 CV objeto de nuestra prueba al que se sumará, este mes de septiembre, una variante dotada de tracción delantera o total y con el motor TDI de 2 litros y 140 CV que, a buen seguro, será la versión más demandada. El motor TDI de 170 CV es un viejo conocido ya que se ofrece en diversos modelos de la marca, incluido el Altea XL.

Su potencia es más que suficiente para viajar rápido, pero, lo más importante, sus buenas cifras de par desde muy bajas revoluciones hacen que los ejercicios de adelantamiento se realicen de forma fulgurante y, habitualmente, sin tener siquiera que bajar una marcha. En el caso del Freetrack, la única modificación mecánica que existe con respecto al Altea XL es la implantación de un grupo –o para ser más exactos, dos grupos, ya que este es el número real, uno para las cuatro primeras marchas y otro para las dos últimas- más corto con lo que, al final, la velocidad máxima en cada marcha resulta ligeramente más corta.

Con este acortamiento de las marchas se persigue paliar lo más posible la presencia de la tracción total –más kilos y algo más de rozamiento- y se intenta mejorar la circulación por pistas o caminos más rotos en los que se necesita algo más de potencia a bajas revoluciones. Curiosamente, si echamos un vistazo a las prestaciones, comprobaremos que con respecto al Altea XL con este mismo motor, el Freetrack resulta menos rápido en todas las mediciones y consume algo más, todo ello, fruto, por un lado, de sus más de 120 kg de sobrepeso y, sobre todo, de que nuestra unidad no ha sido tan generosa en la entrega de potencia como lo fue aquél –dio casi 190 CV en nuestro Banco de Potencia-.

Al margen de estas frías cifras, lo cierto es que en carretera apenas se nota ninguna pérdida ya que el motor empuja con fuerza desde prácticamente el ralentí, se acerca a la zona roja -4.500 rpm- con una rapidez inusitada y ofrece al conductor una sensación absoluta de “poderío” en cuanto hunde el pie en el acelerador.

La verdad es que siempre nos habíamos preguntado por qué los vehículos monovolumen no tenían una opción con tracción total, ya que hay mucha gente que tiene aficiones que implican desplazarse por terrenos con nieve, hielo o mucho agua y no quieren ni oír hablar de comprarse un todo terreno o un SUV. Hasta ahora, éstos tenían que volver su mirada hacia las carrocerías familiares dotadas con sistemas de tracción total, que ahí sí que hay una oferta amplia e interesante. Seat es la primera del Grupo Volkswagen que se adentra en este terreno con su nuevo Freetrack, un vehículo con forma de monovolumen, suspensiones y carrocería más alta, tracción total y diversos elementos estéticos y de protección colocados a lo largo de su carrocería.

El Freetrack tiene como base la carrocería larga del Altea, el XL, con lo que se garantiza una buena capacidad de carga en su maletero a pesar de la pérdida que supone llevar la tracción a las ruedas traseras. En su exterior se le implantan en pasos de rueda y bajos de los laterales protecciones plásticas sin pintar para minimizar los daños cuando se circula por caminos de tierra.

El paragolpes delantero es de distinto diseño, se modifica la entrada de aire, el hueco para los faros antiniebla es más grande y se coloca un protector en la parte baja. En la trasera también hay modificaciones ya que todo el paragolpes es nuevo y también cuenta con un protector en los bajos para los caminos de tierra. A ello hay que sumar la presencia del logotipo del coche más la denominación Altea 4 en el centro del portón.

En esta primera entrega del Altea Freetrack, sólo están disponibles los motores más potentes, tanto en gasolina como en Diesel: el 2.0 TSI de 200 CV y el 2.0 TDI con 170 CV objeto de nuestra prueba al que se sumará, este mes de septiembre, una variante dotada de tracción delantera o total y con el motor TDI de 2 litros y 140 CV que, a buen seguro, será la versión más demandada. El motor TDI de 170 CV es un viejo conocido ya que se ofrece en diversos modelos de la marca, incluido el Altea XL.

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