Seat Alhambra 2.0 TDI 140 CV

Más grande, más ligero y, sobre todo, mucho más refinado. El nuevo Alhambra profundiza en su concepto de gran monovolumen. Por tamaño, y también por soluciones, ya con una ingeniosa configuración interior para hasta 7 plazas y puertas correderas. Llega el Seat más familiar... y, a la vez, el más VW.
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Seat Alhambra 2.0 TDI 140 CV
Seat Alhambra 2.0 TDI 140 CV

Puede que su frontal apunte el nuevo diseño en forma de flecha que ya promueve la marca española en todos sus lanzamientos, pero, de ahí a puertas adentro... ¿es un Seat? Cuesta creerlo. Es su único modelo que no sale de Martorell, sino que se fabrica en la planta de Volkswagen en Palmela (Portugal) sobre la nueva plataforma MBQ del grupo, de la que también partirá próximamente un renovado Volkswagen Sharan que ya hemos conducido. Cambio de logo y mismo coche, una filosofía que se lleva en el segmento. Lo hizo antes, y fíjaros también en los clónicos Citroën C8/Peugeot 807/Lancia Phedra. ¿Bueno o malo? Habrá quien acuse a Seat de renunciar a esa personalidad tan deportiva que imprimen desde la fabrica de Barcelona. Como en Ibiza ó León. De la que presumen y de la que, aquí, adolece, pues el Alhambra ni siquiera ofrece la suspension pilotada y carrocería sport que sí montará el Sharan, prácticamente única diferencia entre ambos al margen de la configuración. Y es que el Seat Alhambra se ofrece de serie con 5 plazas (7 en opción), mientras VW renuncia a la primera disponiendo sólo de 6 ó 7 asientos. Misma distinción que efectúa Ford para separar sus S-Max y Galaxy, aunque en ellos el enfoque de uso sí quede claramente marcado. No obstante, para un monovolumen como el Alhambra, Seat sale beneficiada al heredar un confort de marcha y una calidad de realización superior a su gama. Justo lo necesario en la categoría familiar por excelencia.

La base, desde luego, es muy buena. Si hasta ahora el Seat Exeo (como Audi A4 de anterior generación) marcaba en Seat la frontera entre fabricante generalista y premium, ahora el Alhambra redefine esa posición antes de comenzar a rodar. No es que el anterior fuera mal coche, pero sí partía en desventaja frente a sus rivales en comodidad, flexibilidad de uso y dotación. Se acabó. Con 22 cm más de longitud que dificultan, eso sí, la búsqueda de aparcamiento (como un Renault Grand Espace, y más incluso que un Kia Carnival) y 8 cm extra de batalla, cierto que el Alhambra mejora en espacio; pero más gana en funcionalidad: puertas correderas que facilitan el acceso (ya no batientes), segunda fila de butacas independientes y deslizantes 16 cm (antes, 10), más huecos de almacenamiento en cajones incluso bajo el piso... y más facilidad para montar y desmontar asientos, hasta con un sólo movimiento como en la opcional tercera fila apta incluso para adultos (753 €). Y siempre tan bien enrasados con el piso del maletero al abatirlos, sin necesidad (ni posibilidad) de extraer sus pesadas banquetas como en su predecesor. Eso sí, quien busque una configuración 2+2+2 deberá mirar hacia el próximo Sharan. Donde antes perdía con sus rivales, hoy gana.

El Seat Alhambra se supera en espacio y aprovechamiento del mismo, aunque más sorprende en comodidad. Con una cuidada ergonomía (la postura de conducción es más baja -tipo turismo-, el reposapiés izquierdo más amplio y cuenta ya con freno de estacionamiento por botón), la suavidad y el confort hacen rápido acto de presencia. Desde un ‘básico’ motor 2.0 TDI de 140 CV muy refinado desde la puesta en marcha (primera versión a la que subimos y, seguro, la más demandada), a una nueva dirección electromecánica de guiado dulce pero suficientemente informativa (nada que ver con la de Citroën o Kia) o unas suspensiones flexibles que absorben bien el asfalto a pesar de sus grandes neumáticos antipinchazo 225/50 R17 de rígida carcasa (el Alhambra ni siquiera cuenta con kit de reparación). Y, ante todo, con un gran aislamiento, con una sonoridad de marcha no sólo muy reducida frente a una penalizada anterior generación, sino situada para su prominente carrocería en valores próximos a un BMW Serie 5 o Mercedes Clase E, berlinas ya de representación... ¿Es un Seat?

Junto al espacio, el confort es el punto fuerte del nuevo Seat Alhambra; no tanto, en cambio, la agilidad. Rodador de vías rápidas por excelencia, el Alhambra se mueve bien en carretera pero ya en apoyos tanto volumen no se enmascara. Subvirador nato, el suave tren delantero abre pronto en curva la trazada y la carrocería balancea, aunque el eje trasero pasa desapercibido (salvo en grandes frenadas, donde es más nervioso), lo que se agradece en un modelo de tales dimensiones e inercias. Conviene, por tanto, dosificar en estos trazados, por más que su buena motricidad supere a la media. Digamos que, dinámicamente, estaría en posición intermedia entre los más lentos C8 y Grand Espace, y el más directo S-Max.

Algo en carretera, y mucho en consumos, suma ahora en el Alhambra un reducido peso, recortado hasta 50 kg frente a su predecesor a pesar de las mayores dimensiones y equipamiento. Gracias también a que todas sus versiones llevan sello Ecomotive, con eficaz sistema Start/Stop, recuperación de energía en frenadas y largos desarrollos de transmisión (aunque el vigoroso 2.0 TDI de 140 CV puede con ellos, conviene sobre todo a plena carga no perder de vista el cambio manual de serie para efectuar adelantamientos con buen margen de seguridad), sus apenas 6,8 l/100 de gasto medio marcan una clara referencia en el segmento. Y también su poderoso equipamiento, ya completo con 7 airbags (incluido de rodilla) o ESP desde la versión básica Reference, aunque recomendable el excelso superior Style por montar en exclusiva el práctico accionamiento eléctrico para puertas y portón, además de unos sofisticados faros Bixenón con regulación automática de luces, la cámara de visión trasera o el sistema de aparcamiento guiado. En definitiva, un Alhambra que impresionará a quien demande un ingenioso y confortable gran monovolumen... y desilusionará al que busque en él además cierto plus deportivo. Que apunte aquí al S-Max. ¿Es entonces un Seat? El logo así lo dice.

  • No es fácil encontrar grandes puntos débiles en el nuevo Alambra. Sólo en prestaciones, con un motor eso sí preparado para un mínimo consumo, no saca partido a sus rivales. En cambio, en espacio, funcionalidad o comportamiento, el rendimiento del nuevo Alhambra es excelente.

-Para el corte tan familiar del Alhambra, las prestaciones del 2.0 TDI resultan suficientes. Ahora bien, no es una bala y sus largos desarrollos se dejan sentir en recuperaciones y adelantamientos. En la media del segmento.

-Ante todo, el nuevo Alhambra sorprende por comodidad. Ha mejorado mucho el interior y la suavidad se siente en mandos, materiales y rodadura. Impone sobre todo un gran aislamiento de marcha, aspecto en el que antes fallaba.

-Por activa, la racionalidad se impone en un modelo de tales inercias, pero con sentido común se conduce fácil, reacciona sin sobresaltos y frena con corrección. Por pasiva, nuevo airbag de rodilla y completa dotación de serie

-Con mucho espacio y grandes posibilidades familiares, sus precios están en consonancia con los rivales, aunque, con promociones, los veteranos C8 o Grand Espace deben costar menos.

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