Renault Megane Sport R26

Los dos años consecutivos de victoria en el Campeonato del Mundo de F1, han llevado a Renault a crear esta versión limitada del Mégane, que toma con orgullo el nombre del ex-coche de Alonso. Aporta 5 CV más, chasis mejorado y un diferencial autoblocante que permiten sacar todo el jugo a este deportivo compacto.
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Renault Megane Sport R26
Renault Megane Sport R26

La parte mecánica se ha modificado con ligeros retoques en la cartografía y en la cola de escape que, en teoría, logran en conjunto 5 CV más de potencia y aumento del par en 1 mkg. Sin embargo, en nuestra unidad hemos medido 247,5 CV con 34,8 mkg; es decir, 8,4 CV más pero 1 mkg menos de par que en el anterior Mégane Sport F1 Team -que, a pesar de sus 225 CV oficiales, ofreció 239 CV con 36 mkg-. Si superponemos las dos curvas de potencia se puede comprobar que el aumento de caballaje se ha logrado a costa de reducir par, de ahí que, con similar peso, mismos desarrollos y neumáticos, todas las prestaciones obtenidas sean ligeramente inferiores en esta exclusiva versión.

Hablamos de décimas de segundo en aceleraciones y hasta un segundo más lento en el paso de 80 a 120 km/h en 6ª. Puede que no sea mucha diferencia, y más teniendo en cuenta que ya son cifras de GTI puro, pero no hubiese estado de más mejorarlas; es una versión limitada y, se supone, que ha de ser más deportiva. Está claro que las estrictas y exageradas normativas de tráfico nos impedirán comprobarlo en carretera abierta, pero en un circuito… Con todo, el coche sí es más rápido, no por velocidad sino por efectividad.

Incorpora un diferencial autoblocante de la marca GKN -que no tardaremos en ver en más modelos del grupo-, tarado al 35 por ciento. Se trata de un emulador de Torsen que actúa como tal. El resultado es magnífico, puesto que permite abrir gas mucho antes y retrasar el subviraje. Su grado de actuación logra mejorar notablemente el ya de por sí excelente comportamiento dinámico del Mégane, sin que el confort se vea penalizado -un tarado de autoblocante alto mejora la efectividad pero genera ruidos, movimientos de volante en aceleración y exige más al conductor-. También dispone de una función electrónica del control de tracción denominada Power Start, que anuncia una mejor capacidad para acelerar desde parado y que sólo ayuda ligeramente.

Esa mayor efectividad del autoblocante, se complementa con un bastidor mejor calibrado y la dirección que, aunque también requiere adaptación, poco tiene que ver con la de un Mégane normal. Todo ello consigue que el R26 sea un GTI a tener en cuenta por su magnífico comportamiento. Comparado con la competencia, esta particular edición limitada y numerada, se pone a un excelente nivel en lo que a comportamiento dinámico se refiere.

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