Renault Mégane 1.5 dCi 105 CV

Ser un superventas no es fácil, pero el Mégane lo consigue con multitud de argumentos. Esta versión Diesel de 105 CV los aglutina y suma confort de marcha y consumo reducido.
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Renault Mégane 1.5 dCi 105 CV
Renault Mégane 1.5 dCi 105 CV

Dinámicamente, la apuesta del Mégane está clara: todo a la comodidad. Las suspensiones están calibradas para conjugar con sensatez eficacia y confort, y lo consiguen con creces, con un ligero y contenido balanceo de la carrocería.

Conducir este compacto se convierte en una práctica fácil e intuitiva, el chasis del modelo galo sabe digerir perfectamente los 105 CV del propulsor y su nobleza resulta a prueba de bombas, avisando con bastante antelación, y sin sobresaltos, cuando nos acercamos al límite. En los trazados más ratoneros, el Mégane tiende a irse de morro, algo lógico siendo un tracción delantera, pero esa tendencia no es muy acusada y es fácilmente subsanable levantando el pie del acelerador y con el giro de la dirección. Precisamente, este elemento ha recibido nuevos ajustes en el último “lavado de cara” del Mégane. Los ingenieros del Renault han variado su asistencia y tacto para lograr eliminar la sensación de “flotabilidad” que ofrecía en los antiguos Mégane. Lo han logrado a medias. Ahora se percibe más directa y la sensación de control es mayor, pero persiste ese tacto “eléctrico” al que no terminamos de acostumbrarnos.

Los frenos cumplen con su cometido con eficacia, sobre todo por mordiente y resistencia, a pesar de que las distancias de detección que hemos obtenido mediante las mediciones de nuestro Centro Técnico le sitúan en un término medio dentro del segmento. Frena en 76 metros desde 140 km/h, siendo los mejores en este apartado el Golf, que se detiene en 71 metros, y el Astra GTC, en 72,2. En el otro lado de la balanza, se sitúan el 307 y el León, ambos superando los 77 metros desde 140 km/h.

El interior del Mégane no recibe cambios tan significativos como los del exterior y mantiene los mismos argumentos que la anterior generación: sobriedad y buen acabado. No podemos realizar ninguna crítica a la colocación de los mandos, porque su situación y su tacto son buenos. Lo que sí merece nuestro aplauso es la gran cantidad de huecos para guardar objetos que podemos encontrar en el interior; los hay de todos los tamaños y son muy socorridos para transportar –y no dejar a la vista- móviles, llaves, cartera y demás enseres que la vida moderna nos obliga a llevar encima.

El acceso a las plazas traseras (no olvidemos que estamos analizando una versión de tres puertas) no es demasiado complicado ni incómodo. La zona posterior es de las más anchas del segmento, lo que facilita el acomodo de tres personas, y es la que más altura ofrece a los pasajeros -más sensación de desahogo para los mismos-. No obstante, si los ocupantes son de talla alta no van a estar tan cómodos, pues el espacio para las piernas es algo reducido, de hecho, es que menos centímetros posee en este apartado junto al C4.

En cuanto al maletero, también en la media. Con 355 litros y unas formas regulares, a pesar de lo peculiar del diseño de su zaga, cumple con creces aunque tenga menos capacidad de carga que rivales como el León (385 litros) o el 307 (380 litros).

El precio es uno de los apartados que más condiciona la compra de un automóvil. Los departamentos de markéting lo saben y ajustan las tarifas al céntimo, sobre todo en el segmento de los compactos, uno de los que más volumen de ventas genera.

El Mégane 1.5 dCi de 105 CV, en su acabado Confort Dynamique, cuesta 18.800 euros, pero es que por pocos euros arriba o abajo tenemos un Toyota Corolla 2.0 D4D Luna (18.200 euros), un Seat León 1.9 TDI Reference (18.350 euros), un Peugeot 307 1.6 HDI XS (18.740) y un Citroën C4 Coupe VTR Plus (18.805). Algo más caros son los acabados “básicos” del Ford Focus 1.8 TDCI (19.905), del Opel Astra GTC 1.7 CDTI (19.960) y del VW Golf 1.9 TDI (20.510).

El equipamiento de serie de esta versión del Mégane es bastante completo. Incorpora, entre otros, control de estabilidad, aire acondicionado, radio CD, ordenador de a bordo, regulador y limitador de velocidad, sensor de lluvia, faros con encendido automático y llantas de aleación. Y es precisamente este apartado el que le coloca por delante de rivales de similar precio, que cobran algunos elementos que en el modelo francés son de serie.

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