Renault Laguna Grand Tour

Una estética atractiva, las mismas mejoras dinámicas y de calidad percibida estrenadas ya en la berlina y, sobre todo, un mayor maletero con muy buenas posibilidades de carga. Esta es la carta de presentación del nuevo Renault Laguna Grand Tour, la carrocería familiar que llegará en enero a partir de 23.000 euros.
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Renault Laguna Grand Tour
Renault Laguna Grand Tour

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

Conocida ya su principal virtud, la funcionalidad, el Renault Laguna Grand Tour no aporta más novedades de habitáculo con referencia a la berlina. Nos sigue gustando su moderno diseño, sobre todo por la adecuada arquitectura del conjunto salpicadero-consola central, capaz de crear un espacio óptimo para las rodillas de los pasajeros.

Buenos materiales, mejores asientos y hasta un cierto toque deportivo, como el volante con la base inferior achatada, son parte de su presentación. Eso sí, no se prodigan los huecos interiores de almacenamiento. Salvo por una guantera principal refrigerada de 9,2 litros, tanto las bolsas laterales de las puertas como el cofre del apoyabrazos son muy justos. Si encima nuestra versión equipa navegador, se sacrifica el único hueco portaobjetos de la consola central.

Ahondando ya en el equipamiento, y como buen Renault, el nuevo Laguna Grand Tour ofrecerá alternativas para todo tipo de gustos. Combinando motores y acabados podemos optar a 19 versiones diferentes. Los niveles de equipamiento serán cinco (Authentique, Expression, Dynamique, Privilege e Initiale), hasta la llegada en abril del nivel superior GT. Desde el nivel más básico contamos ya con Bluetooth, ESP, climatizador, barras de techo y regulador-limitador de velocidad.

A la venta a partir del día 18 de enero, la carrocería familiar del Laguna contará con una horquilla de precios que parte de los 23.038 euros del 1.5 dCi de 110 CV Authentique a los 35.533 del 2.0 dCi 175 CV Initiale. Es decir, supondrá en la práctica un suplemento de 1.000 euros con respecto a la berlina. Renault aspira a comercializar con estas variantes un 15 por ciento de la gama Laguna.

Toda la gama: motorizaciones

A comienzos de octubre, Renault inició la comercialización en España de la tercera generación del Laguna. A simple vista, su imagen continuista y el empleo de la misma plataforma que la anterior generación no hacían presagiar su importante salto de calidad. Probada, en cambio, la berlina nos sorprendió por una cuidada presentación interior y un agrado de conducción muy superior. Casi dos meses después, la carrocería familiar emerge como un excelente complemento.

Basado pues por completo en la berlina, el Laguna Grand Tour se beneficia de una mayor altura a partir del pilar C y un voladizo trasero alargado, bien resuelto estéticamente por la caída inclinada del portón con pliegues muy marcados. Su longitud crece así hasta los 4,80 metros, ganando más de diez centímetros con respecto a la berlina y nueve si lo comparamos con el familiar de anterior generación. Por tamaño, supera ya a sus rivales VW Passat Variant o Peugeot 407 SW, situándose muy próximo de los hasta ahora más amplios Citroën C5 Break y Ford Mondeo Sportbreak.

Con idéntica distancia entre ejes que la berlina (2,76 metros), el nuevo Laguna Grand Tour apenas suma mayor habitabilidad interior, pero sí dos importantes valores añadidos. Por un lado, aumenta su escasa altura para los pasajeros traseros, pudiendo ahora albergar adultos de más de 1,80 metros. Por otro, mejora notablemente su capacidad de carga.

Como en toda variante familiar, el maletero es el gran protagonista. Ahora cubica 508 litros de capacidad, no sólo 60 más que la berlina, sino que incluso es 30 litros superior a su antecesor. Sigue sin ser el más grande de la categoría, pero esta vez añade un volumen y una funcionalidad que permiten sacar todo su provecho. Y es mucho.

Para su Laguna Grand Tour, Renault ha configurado este nuevo sistema de modularidad atendiendo a las críticas y peticiones de sus clientes. Simple, pero muy efectivo. En dos secciones asimétricas, el respaldo trasero puede ahora abatirse por completo mediante una sola pulsación de botón. Este se encuentra tanto en los asientos traseros como en el maletero y acciona un muelle que permite un plegado mecánico. Con esta operación obtenemos, a diferencia de la anterior generación, un piso de carga enorme (1.593 litros) y completamente plano con capacidad de acoger objetos de más de dos metros de longitud.

El Grand Tour llega con tres años de garantía o 150.000 km. Los intervalos de mantenimiento de los motores dCi ascienden a cada 30.000 km.

El maletero incluye también nuevos ganchos laterales de sujeción portabolsas y, según acabados, red de retención de equipaje, compartimentos cerrados sobre los pasos de rueda y una práctica luneta trasera practicable, de apertura independiente al portón para facilitar la carga. Además, para ganar altura al maletero, la bandeja trasera puede extraerse como antes fácilmente, pero entonces surgía un problema… ¿Dónde dejarla? En el nuevo Laguna Grand Tour existe ahora de serie un departamento específico para alojarla entre el piso del maletero y la rueda de repuesto. Esta, por cierto, ni es convencional, ni es de “galleta”. Es de uso temporal (medida 185/65/ R16), lo que supone que puedes rodar con ella hasta una velocidad máxima de 130 km/h.

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