Renault Clio 2.0 16V

En otros tiempos estaríamos ante un GTI de ciudad. Hoy, este Clio de gasolina de 140 CV no tiene un papel claro, salvo que sigas con tu veto a los dominantes Diesel y necesites un utilitario que se desenvuelva también con absoluta autoridad en la carretera.
Autopista -
Renault Clio 2.0 16V
Renault Clio 2.0 16V

Verás en su ordenador de a bordo consumos habituales de 11 litros de gasolina en ciudad y difícilmente no menos de 8 en autopista si circulas a salvo de radares, para un agrado y solvencia entre el tráfico rutinario en la línea del Clio 1.5 dCi de 105 CV, que necesita casi en toda situación en torno a 3 litros menos de gasóleo.

Así están hoy día las cosas para un buen y potente motor de gasolina comparado con un “discreto” turbodiésel más o menos equivalente, que prácticamente se venden, en el caso que nos ocupa, al mismo precio (200 euros más caro el Diesel).

Con este planteamiento, poco margen de maniobra hemos dejado a esta nueva versión de gasolina. Pero subjetivamente hay cosas muy interesantes. El motor es una delicia técnica fabricada por Nissan en Japón, fruto de la alianza entre ambas marcas. Dispone de doble árbol contrarrotante para minimizar vibraciones, de un sistema de distribución variable en continuo aplicado al árbol de admisión para adaptar la respiración del motor a la carta y está fabricado en ligero aluminio para reducir peso no deseado. Pero sobre estas características resalta otra y es su inhabitual carrera larga. Todo esto permite encontrarnos con un motor extraordinariamente agradable, silencioso, suave y con una respuesta desde muy bajo régimen ejemplarmente consistente.

Olvidémonos de un motor rabioso o con tintes deportivos como pudieran sugerir sus siglas. Hay potencia para correr mucho, pero es un motor que enamora llevarlo por ciudad o relajadamente por carretera por la inmensa predisposición que tiene a empujar con ganas desde muy bajas revoluciones. Si muchas veces ponemos en entredicho el agrado de un motor de gasolina frente a un turbodiésel equivalente por la recuperación fácil de éstos, en este caso no vale tal cuestión.

La espontaneidad con que empuja desde 2.000 revoluciones incluso en marchas largas no es fácil encontrarla por ahí en motores atmosféricos de gasolina equivalentes. De hecho, en las fases de adelantamiento de 80 a 120 km/h en marchas largas, este Clio 2.0i 16V es tan solvente como el 1.5 dCi de 105 CV, al que aplasta en aceleración a poco que aprovechemos el mayor rango de giro del motor de gasolina, zona donde se desmarca con sus 140 CV. Hasta 5.000 revoluciones su respuesta es enormemente progresiva, para luego caer a una fase plana hasta el corte a 6.500, donde no empuja mucho más, pero no decae abruptamente como un Diesel.

Si exquisito resulta el motor, no menos la caja de cambios, de seis velocidades, con un tacto y guiado ejemplares. Los desarrollos resultan bien escalonados, con una 6ª que no peca de larga y resulta muy aprovechable en carretera.

Una última cuestión en la que no reparamos muchas veces es el menor mantenimiento que reclama este nuevo motor de gasolina frente al no menos moderno 1.5 dCi de la marca. En el Diesel las revisiones y cambio de aceite están programados cada 20.000 kilómetros y en este 2.0i 16v, cada 30.000. Y, mientras su cadena de distribución no precisa mantenimiento, la correa del motor dCi ha de sustituirse a los 150.000 kilómetros. Habrá que echar cuentas.

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