Renault Clio 1.6 16V

Renault se apunta con su Clio a la expansiva tendencia de agrandar los segmentos del mercado. El Clio, su utilitario más vendido, crece en todas las dimensiones y pisa el terreno de lo que antes eran los compactos. Lo probamos con el motor 1.6 de 110 CV, un propulsor que confiere al coche un interesante nivel de prestaciones.
Autopista -
Renault Clio 1.6 16V
Renault Clio 1.6 16V

Ya que la cosa va de equiparar al Clio con el Mégane, los responsables de Renault no han dudado en transplantar al urbanita la estética del compacto. Así, las formas del Clio recuerdan inequívocamente a las de sus hermano mayor, aunque los diseñadores han tratado de darle un perfil algo más discreto, matizando las formas, suavizando las aristas y, en definitiva, haciéndolo menos llamativo pero igualmente atractivo.

En la misma tendencia de “apretar las filas” de la gama, el Cilo tiene ahora el empaque de un coche mayor. Basta ver sus dimensiones para entender que, con 3,98 metros de largo, se sitúa entre lo mejor de la categoría. No alcanza los 4 metros del Fiat Punto, pero se acerca bastante y, desde luego, da un paso importante hacia el segmento superior.
Este incremento de longitud ha permitido introducir una batalla de 2,57 metros, 10 centímetros más que en la generación precedente. Semejante extra hay que agradecérselo a las bondades de esta nueva plataforma desarrollada por Nissan y Renault para sus coches pequeños. Su gran superficie permite disfrutar de estas ventajas y facilita unas cotas interiores de primera línea.

Con este cambio, los pasajeros de las plazas delanteras ganan hasta tres centímetros para las piernas y el maletero crece hasta unos brillantes 325 litros, la capacidad de carga de muchos compactos. En las plazas traseras no hay grandes saltos, pero el espacio es suficiente para que dos adultos viajen sin apuros. Tres irán un poco peor, pero, aun así, pueden viajar sin mayores problemas.

Probamos el Clio 1.6 con el acabado Confort Dynamique que, con un precio de 15.000 euros es uno de los básicos de la gama. Pero lo de básico empieza a quedarse un tanto fuera de lugar. El acabado del coche es bastante presentable. Incluso puede compararse, una vez más, con la oferta que haría un coche del segmento superior.

Hay algunos materiales poco destacables, como los plásticos del salpicadero, y algunos remates de la tapicería y de los guarnecidos que desmerecen pero, en conjunto, el Clio transmite muy buena impresión. Está bien hecho y luce una estética interior moderna y atrevida, lejos de lo que es habitual en muchos de sus competidores, siempre orientados a la funcionalidad.

El puesto de conducción es bastante bueno y se encuentra la posición correcta sin muchos esfuerzos, a pesar de que el volante no es regulable en profundidad. Después, los asientos, muy convencionales, sujetan bien, pero no pasan de una nota media. El resto cumple: buena disposición de los mandos, tacto correcto... Sólo echamos en falta algún hueco más para dejar objetos, pues hay muy pocos y son pequeños.

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p> Donde no se pueden poner muchas pegas es en el apartado de equipamiento. Además de una amplísima dotación de seguridad ya comentada, el Clio lleva, de serie, elementos como la radio con lector de CD, el ordenador de viaje, el control de velocidad de crucero... Entre las opciones, muchas interesantes y probadas en nuestra unidad, como el techo practicable, que cuesta 810 euros, o el climatizador, que sale por 350 euros. También se ofrece el navegador, pero a un precio de 1.010 euros. Además, nuestra unidad llevaba llantas de 16 pulgadas, mientras que las de serie son de 15.

Sea con el equipo que sea, lo que está claro es que por 15.000 euros la oferta es tentadora: un coche atractivo, seguro, con cierto dinamismo y un buen equipamiento. Un duro rival para la categoría.

LO MEJOR
LO PEOR

* Espacio interior y maletero
* Confort de marcha
* Acabados

* Tacto de la dirección
* Ruido del motor
* Faltan huecos en el habitáculo

Ya que la cosa va de equiparar al Clio con el Mégane, los responsables de Renault no han dudado en transplantar al urbanita la estética del compacto. Así, las formas del Clio recuerdan inequívocamente a las de sus hermano mayor, aunque los diseñadores han tratado de darle un perfil algo más discreto, matizando las formas, suavizando las aristas y, en definitiva, haciéndolo menos llamativo pero igualmente atractivo.

En la misma tendencia de “apretar las filas” de la gama, el Cilo tiene ahora el empaque de un coche mayor. Basta ver sus dimensiones para entender que, con 3,98 metros de largo, se sitúa entre lo mejor de la categoría. No alcanza los 4 metros del Fiat Punto, pero se acerca bastante y, desde luego, da un paso importante hacia el segmento superior.
Este incremento de longitud ha permitido introducir una batalla de 2,57 metros, 10 centímetros más que en la generación precedente. Semejante extra hay que agradecérselo a las bondades de esta nueva plataforma desarrollada por Nissan y Renault para sus coches pequeños. Su gran superficie permite disfrutar de estas ventajas y facilita unas cotas interiores de primera línea.

Con este cambio, los pasajeros de las plazas delanteras ganan hasta tres centímetros para las piernas y el maletero crece hasta unos brillantes 325 litros, la capacidad de carga de muchos compactos. En las plazas traseras no hay grandes saltos, pero el espacio es suficiente para que dos adultos viajen sin apuros. Tres irán un poco peor, pero, aun así, pueden viajar sin mayores problemas.

Probamos el Clio 1.6 con el acabado Confort Dynamique que, con un precio de 15.000 euros es uno de los básicos de la gama. Pero lo de básico empieza a quedarse un tanto fuera de lugar. El acabado del coche es bastante presentable. Incluso puede compararse, una vez más, con la oferta que haría un coche del segmento superior.

Hay algunos materiales poco destacables, como los plásticos del salpicadero, y algunos remates de la tapicería y de los guarnecidos que desmerecen pero, en conjunto, el Clio transmite muy buena impresión. Está bien hecho y luce una estética interior moderna y atrevida, lejos de lo que es habitual en muchos de sus competidores, siempre orientados a la funcionalidad.

El puesto de conducción es bastante bueno y se encuentra la posición correcta sin muchos esfuerzos, a pesar de que el volante no es regulable en profundidad. Después, los asientos, muy convencionales, sujetan bien, pero no pasan de una nota media. El resto cumple: buena disposición de los mandos, tacto correcto... Sólo echamos en falta algún hueco más para dejar objetos, pues hay muy pocos y son pequeños.

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p> Donde no se pueden poner muchas pegas es en el apartado de equipamiento. Además de una amplísima dotación de seguridad ya comentada, el Clio lleva, de serie, elementos como la radio con lector de CD, el ordenador de viaje, el control de velocidad de crucero... Entre las opciones, muchas interesantes y probadas en nuestra unidad, como el techo practicable, que cuesta 810 euros, o el climatizador, que sale por 350 euros. También se ofrece el navegador, pero a un precio de 1.010 euros. Además, nuestra unidad llevaba llantas de 16 pulgadas, mientras que las de serie son de 15.

Sea con el equipo que sea, lo que está claro es que por 15.000 euros la oferta es tentadora: un coche atractivo, seguro, con cierto dinamismo y un buen equipamiento. Un duro rival para la categoría.

LO MEJOR
LO PEOR

* Espacio interior y maletero
* Confort de marcha
* Acabados

* Tacto de la dirección
* Ruido del motor
* Faltan huecos en el habitáculo

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