Renault Mégane Sport dCi

Las dos nuevas apuestas de Renault por la deportividad pasan por la llegada del motor Diesel de 175 CV al Mégane Sport, que mezcla con acierto el 2.0 dCi del Laguna con su efectivo bastidor, y la conmemorativa versión R27 del Clio, que añade mucho más que imagen.
Autopista -
Renault Mégane Sport dCi
Renault Mégane Sport dCi

Con dos títulos consecutivos de campeones del mundo de pilotos y constructores en la F1, era de esperar que tanto dominio de Renault en competición se trasladase a la calle. De hecho, fue su propio presidente quién anunció que todo el esfuerzo que supone ganar en la F1, debería aprovecharse, cosa que no ha tardado en ocurrir. Primero llegó el R26, una serie limitada del Mégane Sport 2.0 T con autoblocante, chasis Cup, 5 CV más y decoración específica. Ahora, se ha añadido el motor 2.0 dCi del Laguna, en su variante de 175 CV, al Mégane Sport y creado una nueva versión del Clio denominada R27, como el F1 actual

Con esta nueva versión Diesel del Mégane, se ha tratado de dar el mismo enfoque que al Sport de gasolina, hasta el punto que, con el motor parado, sólo encontremos como diferencia la ausencia del alerón trasero en el Diesel y el tacómetro adaptado con lógica al menor régimen de esta mecánica. De hecho, se trata de uno de los compactos con motor Diesel más deportivos que hay, no sólo por comportamiento, sino también por imagen, siendo directo competidor del Seat León FR, otro Diesel con vocación de GTI.

Como decíamos, el bastidor es el mismo que el del Sport de gasolina, pero con algunas obligadas adaptaciones, provocadas por los 75 kg –según datos oficiales- que pesa de más delante. Así, emplea distinto tarado de muelles –delanteros de 39 Nm y traseros de 27 Nm- y amortiguadores, aunque mismo esquema de suspensión y frenos. Sobre estos últimos cabe reseñar que son muy buenos, tanto en mordiente como en resistencia.

Se puede pedir en opción el denominado Chasis Cup, que consta de un reglaje aún más deportivo –amortiguadores y muelles delanteros más duros, carrera de los amortiguadores traseros aumentada por la disminución de los topes en 20 mm, una barra estabilizadora trasera adicional, otra delantera 2 mm más gruesa, manguetas traseras con 5 mm más de diámetro, rodamientos de mayor tamaño y dirección reajustada-, la posibilidad de desconectar el ESP al 100 por 100 y las llantas de color antracita y 18 pulgadas.

Recibe el motor 2.0 dCi del Laguna, con los mismos 175 CV, pero optimizado para esta deportiva versión, con la cartografía de la inyección modificada y un turbo de geometría variable de menor diámetro, en busca de inferior tiempo de respuesta. Su comportamiento resulta progresivo, nada que ver con los bruscos TDI del grupo Volkswagen, pero no por ello lento, y que casa muy bien con las excelencias del bastidor del Mégane Sport. El interior es el mismo que en el Sport de gasolina, con el que comparte incluso los niveles de acabado y, como él, también está disponible en carrocerías de 3 y 5 puertas.

En opción se pueden pedir unos interesantes asientos Recaro de corte mucho más deportivo, aunque sin reglaje en altura y la obligación de pagar los airbags laterales aparte si se precisan. Por lo demás encontramos el climatizador automático, regulador y limitador de velocidad, control de presión de neumáticos y faros de xenon de serie.


Ha sido el último de los compactos en apuntarse a la moda de los GTI Diesel, pero lo ha hecho a lo grande, con un chasis muy efectivo -incluso ofrece otro más radical en opción- y el segundo motor más potente de su categoría, delante por potencia queda el "tranquilo" 177 CV del Auris.

Dentro de los compacto Diesel de altas prestaciones, los hay deportivos, pero en ningún caso tan radicales como este Mégane Sport; si seguimos así...

¿llegaremos a ver un R28 Diesel?

Con dos títulos consecutivos de campeones del mundo de pilotos y constructores en la F1, era de esperar que tanto dominio de Renault en competición se trasladase a la calle. De hecho, fue su propio presidente quién anunció que todo el esfuerzo que supone ganar en la F1, debería aprovecharse, cosa que no ha tardado en ocurrir. Primero llegó el R26, una serie limitada del Mégane Sport 2.0 T con autoblocante, chasis Cup, 5 CV más y decoración específica. Ahora, se ha añadido el motor 2.0 dCi del Laguna, en su variante de 175 CV, al Mégane Sport y creado una nueva versión del Clio denominada R27, como el F1 actual

Con esta nueva versión Diesel del Mégane, se ha tratado de dar el mismo enfoque que al Sport de gasolina, hasta el punto que, con el motor parado, sólo encontremos como diferencia la ausencia del alerón trasero en el Diesel y el tacómetro adaptado con lógica al menor régimen de esta mecánica. De hecho, se trata de uno de los compactos con motor Diesel más deportivos que hay, no sólo por comportamiento, sino también por imagen, siendo directo competidor del Seat León FR, otro Diesel con vocación de GTI.

Como decíamos, el bastidor es el mismo que el del Sport de gasolina, pero con algunas obligadas adaptaciones, provocadas por los 75 kg –según datos oficiales- que pesa de más delante. Así, emplea distinto tarado de muelles –delanteros de 39 Nm y traseros de 27 Nm- y amortiguadores, aunque mismo esquema de suspensión y frenos. Sobre estos últimos cabe reseñar que son muy buenos, tanto en mordiente como en resistencia.

Se puede pedir en opción el denominado Chasis Cup, que consta de un reglaje aún más deportivo –amortiguadores y muelles delanteros más duros, carrera de los amortiguadores traseros aumentada por la disminución de los topes en 20 mm, una barra estabilizadora trasera adicional, otra delantera 2 mm más gruesa, manguetas traseras con 5 mm más de diámetro, rodamientos de mayor tamaño y dirección reajustada-, la posibilidad de desconectar el ESP al 100 por 100 y las llantas de color antracita y 18 pulgadas.

Recibe el motor 2.0 dCi del Laguna, con los mismos 175 CV, pero optimizado para esta deportiva versión, con la cartografía de la inyección modificada y un turbo de geometría variable de menor diámetro, en busca de inferior tiempo de respuesta. Su comportamiento resulta progresivo, nada que ver con los bruscos TDI del grupo Volkswagen, pero no por ello lento, y que casa muy bien con las excelencias del bastidor del Mégane Sport. El interior es el mismo que en el Sport de gasolina, con el que comparte incluso los niveles de acabado y, como él, también está disponible en carrocerías de 3 y 5 puertas.

En opción se pueden pedir unos interesantes asientos Recaro de corte mucho más deportivo, aunque sin reglaje en altura y la obligación de pagar los airbags laterales aparte si se precisan. Por lo demás encontramos el climatizador automático, regulador y limitador de velocidad, control de presión de neumáticos y faros de xenon de serie.


Ha sido el último de los compactos en apuntarse a la moda de los GTI Diesel, pero lo ha hecho a lo grande, con un chasis muy efectivo -incluso ofrece otro más radical en opción- y el segundo motor más potente de su categoría, delante por potencia queda el "tranquilo" 177 CV del Auris.

Dentro de los compacto Diesel de altas prestaciones, los hay deportivos, pero en ningún caso tan radicales como este Mégane Sport; si seguimos así...

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