Renault Mégane 1.9 dCi Grand Tour

Algo tiene el Mégane Grand Tour que nos es gratamente familiar. No es sólo su conocida “cara”; también existen detalles en su habitáculo, en su rodar sencillo y en su tacto agradable que nos hacen sentir tan cómodos como en el sofá de casa.
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Renault Mégane 1.9 dCi Grand Tour
Renault Mégane 1.9 dCi Grand Tour

Por precio, potencia y versatilidad (su banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente), el Stilo es muy recomendable, pero hay que matizar ciertos aspectos. En primer lugar, el equipamiento del Mégane es más completo (en el caso del Fiat, tendríamos que pagar aparte el ESP) y sus acabados también son algo mejores. Además, las suspensiones del Stilo, aunque son muy cómodas, restan efectividad en los recorridos con curvas, por lo que su mayor potencia se diluye en un comportamiento algo más torpe.

Un precio ajustado para un familiar cómodo, con unos acabados excelentes y con un confort de marcha impecable. Su chasis es uno de los más afinados del segmento y, unido al motor 2.0 TDCi, su comportamiento nos dejará impresionados. Sin embargo, su dotación básica no es tan completa como la de nuestro protagonista: el ESP, de nuevo, es el talón de Aquiles de este rival del Mégane.

El Astra SW es uno de los contrincantes más duros para el Mégane Grand Tour, ya que ambos cuentan con una potencia similar y su comportamiento es noble y aplomado. En el caso del Opel, este apartado puede mejorar aún más con el sistema de amortiguación pilotada IDS Plus -que da más firmeza a las suspensiones- y con el control de estabilidad, que sólo aparece en el equipamiento de serie del acabado superior, más caro que la versión que nos ocupa.

Hay acabados más baratos, que equipan el explosivo motor 1.6 HDi de 110 CV, pero hemos elegido éste, con más potencia (aunque la entrega es muy suave) y un equipamiento mayor. El 307, además, ofrece una configuración familiar “al uso” y, por 1.100 euros más, obtendremos la versión SW, con un techo panorámico de cristal muy interesante y, sobre todo, con la posibilidad de montar hasta siete asientos.

Ofrece más espacio que el Mégane Grand Tour (y más que todos sus rivales), un motor potente y la misma plataforma que el Golf, lo que ya habla maravillas de su comportamiento. Su precio también es muy interesante, aunque se igualará con el de nuestro protagonista cuando añadamos elementos como el ESP, que no aparece entre la dotación de serie del Skoda.

Por precio, potencia y versatilidad (su banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente), el Stilo es muy recomendable, pero hay que matizar ciertos aspectos. En primer lugar, el equipamiento del Mégane es más completo (en el caso del Fiat, tendríamos que pagar aparte el ESP) y sus acabados también son algo mejores. Además, las suspensiones del Stilo, aunque son muy cómodas, restan efectividad en los recorridos con curvas, por lo que su mayor potencia se diluye en un comportamiento algo más torpe.

Un precio ajustado para un familiar cómodo, con unos acabados excelentes y con un confort de marcha impecable. Su chasis es uno de los más afinados del segmento y, unido al motor 2.0 TDCi, su comportamiento nos dejará impresionados. Sin embargo, su dotación básica no es tan completa como la de nuestro protagonista: el ESP, de nuevo, es el talón de Aquiles de este rival del Mégane.

El Astra SW es uno de los contrincantes más duros para el Mégane Grand Tour, ya que ambos cuentan con una potencia similar y su comportamiento es noble y aplomado. En el caso del Opel, este apartado puede mejorar aún más con el sistema de amortiguación pilotada IDS Plus -que da más firmeza a las suspensiones- y con el control de estabilidad, que sólo aparece en el equipamiento de serie del acabado superior, más caro que la versión que nos ocupa.

Hay acabados más baratos, que equipan el explosivo motor 1.6 HDi de 110 CV, pero hemos elegido éste, con más potencia (aunque la entrega es muy suave) y un equipamiento mayor. El 307, además, ofrece una configuración familiar “al uso” y, por 1.100 euros más, obtendremos la versión SW, con un techo panorámico de cristal muy interesante y, sobre todo, con la posibilidad de montar hasta siete asientos.

Ofrece más espacio que el Mégane Grand Tour (y más que todos sus rivales), un motor potente y la misma plataforma que el Golf, lo que ya habla maravillas de su comportamiento. Su precio también es muy interesante, aunque se igualará con el de nuestro protagonista cuando añadamos elementos como el ESP, que no aparece entre la dotación de serie del Skoda.

Por precio, potencia y versatilidad (su banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente), el Stilo es muy recomendable, pero hay que matizar ciertos aspectos. En primer lugar, el equipamiento del Mégane es más completo (en el caso del Fiat, tendríamos que pagar aparte el ESP) y sus acabados también son algo mejores. Además, las suspensiones del Stilo, aunque son muy cómodas, restan efectividad en los recorridos con curvas, por lo que su mayor potencia se diluye en un comportamiento algo más torpe.

Un precio ajustado para un familiar cómodo, con unos acabados excelentes y con un confort de marcha impecable. Su chasis es uno de los más afinados del segmento y, unido al motor 2.0 TDCi, su comportamiento nos dejará impresionados. Sin embargo, su dotación básica no es tan completa como la de nuestro protagonista: el ESP, de nuevo, es el talón de Aquiles de este rival del Mégane.

El Astra SW es uno de los contrincantes más duros para el Mégane Grand Tour, ya que ambos cuentan con una potencia similar y su comportamiento es noble y aplomado. En el caso del Opel, este apartado puede mejorar aún más con el sistema de amortiguación pilotada IDS Plus -que da más firmeza a las suspensiones- y con el control de estabilidad, que sólo aparece en el equipamiento de serie del acabado superior, más caro que la versión que nos ocupa.

Hay acabados más baratos, que equipan el explosivo motor 1.6 HDi de 110 CV, pero hemos elegido éste, con más potencia (aunque la entrega es muy suave) y un equipamiento mayor. El 307, además, ofrece una configuración familiar “al uso” y, por 1.100 euros más, obtendremos la versión SW, con un techo panorámico de cristal muy interesante y, sobre todo, con la posibilidad de montar hasta siete asientos.

Ofrece más espacio que el Mégane Grand Tour (y más que todos sus rivales), un motor potente y la misma plataforma que el Golf, lo que ya habla maravillas de su comportamiento. Su precio también es muy interesante, aunque se igualará con el de nuestro protagonista cuando añadamos elementos como el ESP, que no aparece entre la dotación de serie del Skoda.

Por precio, potencia y versatilidad (su banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente), el Stilo es muy recomendable, pero hay que matizar ciertos aspectos. En primer lugar, el equipamiento del Mégane es más completo (en el caso del Fiat, tendríamos que pagar aparte el ESP) y sus acabados también son algo mejores. Además, las suspensiones del Stilo, aunque son muy cómodas, restan efectividad en los recorridos con curvas, por lo que su mayor potencia se diluye en un comportamiento algo más torpe.

Un precio ajustado para un familiar cómodo, con unos acabados excelentes y con un confort de marcha impecable. Su chasis es uno de los más afinados del segmento y, unido al motor 2.0 TDCi, su comportamiento nos dejará impresionados. Sin embargo, su dotación básica no es tan completa como la de nuestro protagonista: el ESP, de nuevo, es el talón de Aquiles de este rival del Mégane.

El Astra SW es uno de los contrincantes más duros para el Mégane Grand Tour, ya que ambos cuentan con una potencia similar y su comportamiento es noble y aplomado. En el caso del Opel, este apartado puede mejorar aún más con el sistema de amortiguación pilotada IDS Plus -que da más firmeza a las suspensiones- y con el control de estabilidad, que sólo aparece en el equipamiento de serie del acabado superior, más caro que la versión que nos ocupa.

Hay acabados más baratos, que equipan el explosivo motor 1.6 HDi de 110 CV, pero hemos elegido éste, con más potencia (aunque la entrega es muy suave) y un equipamiento mayor. El 307, además, ofrece una configuración familiar “al uso” y, por 1.100 euros más, obtendremos la versión SW, con un techo panorámico de cristal muy interesante y, sobre todo, con la posibilidad de montar hasta siete asientos.

Ofrece más espacio que el Mégane Grand Tour (y más que todos sus rivales), un motor potente y la misma plataforma que el Golf, lo que ya habla maravillas de su comportamiento. Su precio también es muy interesante, aunque se igualará con el de nuestro protagonista cuando añadamos elementos como el ESP, que no aparece entre la dotación de serie del Skoda.

Por precio, potencia y versatilidad (su banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente), el Stilo es muy recomendable, pero hay que matizar ciertos aspectos. En primer lugar, el equipamiento del Mégane es más completo (en el caso del Fiat, tendríamos que pagar aparte el ESP) y sus acabados también son algo mejores. Además, las suspensiones del Stilo, aunque son muy cómodas, restan efectividad en los recorridos con curvas, por lo que su mayor potencia se diluye en un comportamiento algo más torpe.

Un precio ajustado para un familiar cómodo, con unos acabados excelentes y con un confort de marcha impecable. Su chasis es uno de los más afinados del segmento y, unido al motor 2.0 TDCi, su comportamiento nos dejará impresionados. Sin embargo, su dotación básica no es tan completa como la de nuestro protagonista: el ESP, de nuevo, es el talón de Aquiles de este rival del Mégane.

El Astra SW es uno de los contrincantes más duros para el Mégane Grand Tour, ya que ambos cuentan con una potencia similar y su comportamiento es noble y aplomado. En el caso del Opel, este apartado puede mejorar aún más con el sistema de amortiguación pilotada IDS Plus -que da más firmeza a las suspensiones- y con el control de estabilidad, que sólo aparece en el equipamiento de serie del acabado superior, más caro que la versión que nos ocupa.

Hay acabados más baratos, que equipan el explosivo motor 1.6 HDi de 110 CV, pero hemos elegido éste, con más potencia (aunque la entrega es muy suave) y un equipamiento mayor. El 307, además, ofrece una configuración familiar “al uso” y, por 1.100 euros más, obtendremos la versión SW, con un techo panorámico de cristal muy interesante y, sobre todo, con la posibilidad de montar hasta siete asientos.

Ofrece más espacio que el Mégane Grand Tour (y más que todos sus rivales), un motor potente y la misma plataforma que el Golf, lo que ya habla maravillas de su comportamiento. Su precio también es muy interesante, aunque se igualará con el de nuestro protagonista cuando añadamos elementos como el ESP, que no aparece entre la dotación de serie del Skoda.

Por precio, potencia y versatilidad (su banqueta trasera puede desplazarse longitudinalmente), el Stilo es muy recomendable, pero hay que matizar ciertos aspectos. En primer lugar, el equipamiento del Mégane es más completo (en el caso del Fiat, tendríamos que pagar aparte el ESP) y sus acabados también son algo mejores. Además, las suspensiones del Stilo, aunque son muy cómodas, restan efectividad en los recorridos con curvas, por lo que su mayor potencia se diluye en un comportamiento algo más torpe.

Un precio ajustado para un familiar cómodo, con unos acabados excelentes y con un confort de marcha impecable. Su chasis es uno de los más afinados del segmento y, unido al motor 2.0 TDCi, su comportamiento nos dejará impresionados. Sin embargo, su dotación básica no es tan completa como la de nuestro protagonista: el ESP, de nuevo, es el talón de Aquiles de este rival del Mégane.

El Astra SW es uno de los contrincantes más duros para el Mégane Grand Tour, ya que ambos cuentan con una potencia similar y su comportamiento es noble y aplomado. En el caso del Opel, este apartado puede mejorar aún más con el sistema de amortiguación pilotada IDS Plus -que da más firmeza a las suspensiones- y con el control de estabilidad, que sólo aparece en el equipamiento de serie del acabado superior, más caro que la versión que nos ocupa.

Hay acabados más baratos, que equipan el explosivo motor 1.6 HDi de 110 CV, pero hemos elegido éste, con más potencia (aunque la entrega es muy suave) y un equipamiento mayor. El 307, además, ofrece una configuración familiar “al uso” y, por 1.100 euros más, obtendremos la versión SW, con un techo panorámico de cristal muy interesante y, sobre todo, con la posibilidad de montar hasta siete asientos.

Ofrece más espacio que el Mégane Grand Tour (y más que todos sus rivales), un motor potente y la misma plataforma que el Golf, lo que ya habla maravillas de su comportamiento. Su precio también es muy interesante, aunque se igualará con el de nuestro protagonista cuando añadamos elementos como el ESP, que no aparece entre la dotación de serie del Skoda.

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