Renault Mégane 1.9 dCi 130 CV

El nuevo Renault Mégane 1.9 dCi de 130 CV supone una neta mejora sobre la generación anterior en múltiples facetas. Más atractivo en su estética, con mejor confort, disponiendo de un bastidor más dinámico y con terminación más sofisticada, propone en esta versión de 130 CV su oferta inicial turbodiésel más completa.
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Renault Mégane 1.9 dCi 130 CV
Renault Mégane 1.9 dCi 130 CV

Pese a que en Renault están más que contentos con el resultado comercial del Mégane en su extinta generación, está claro que con la nueva no han querido arriesgar como lo hicieron en aquél con la estética. En el Renault Mégane que ahora se estrena los experimentos se han dejado para otra ocasión, y la apuesta sobre seguro en cuanto a su aceptación es clara. De hecho, hasta afirmaríamos que la zaga ha sido protagonista de especial cuidado en el diseño de este Mégane porque, a nuestro juicio, es la zona más conseguida estéticamente. En cualquier caso, el coche nos parece verdaderamente atractivo y así creemos que le ocurrirá al resto de potenciales compradores o, sencillamente, quienes se encuentren al nuevo Mégane a su paso. Además, resulta razonablemente eficaz en su lucha frente al aire porque su Cx se emplaza en 0,324, valor que no es el mejor del segmento.

“Con casi 4,30 metros de longitud, el nuevo Mégane posee una planta excelente. Frente a su antecesor, la ganancia estética y práctica, gracias a su capaz maletero, lo revalorizan dentro de su segmento”.

Pasando al interior, este Mégane trae de inmediato a nuestra mente el Laguna, con el que le unen ciertos parentescos de diseño interior, olvidando el estilo visto en los Clio y Koleos, menos vistoso. La calidad visual de los materiales es buena, aunque como nos acostumbra Renault en su gama media y baja, algunos plásticos o detalles de terminación no acaban de estar "redondos", aunque en su descargo, es justo decir que esos detalles están más allá del primer plano. Este nivel de terminación demuestra un generalizado buen gusto y un ambiente de lo más acogedor y agradable tanto a la vista como al tacto, pero no todo es perfecto. La buena postura de conducción será más difícil de encontrar para tallas medias o bajas ya que el volante no sube mucho en su máximo reglaje vertical.

El nivel de confort es magnífico, por lo que el notable se lo tiene merecido.

Los asientos son muy confortables, con un mullido muy absorbente pero, al tiempo, las "orejas" laterales del respaldo proporcionan una más que razonable sujeción lateral. La sensación espacial es amplia con excelente visibilidad delantera. Las plazas traseras son menos generosas y ya, el umbral de la puerta, resulta algo justo para personas voluminosas. Dentro, el espacio para las piernas es suficiente para un adulto de 1,80 metros mientras que la cabeza puede rozar si, como era el caso, se elige la opción de techo solar, con la que se pierden un par de centímetros al menos.

El motor recibe algunas modificaciones internas, en particular, nueva geometría variable en el turbo e inyectores de siete orificios, en lugar de los seis anteriores. Aún con estas actualizaciones, este 1.9 dCi no llega al grado de suavidad y finura de funcionamiento de su hermano de 2 litros con culata de 16 válvulas, propulsor de más reciente factura que aquél. Sin embargo, esto no significa mayor desagrado en su uso porque la progresividad y el consumo son satisfactorios. La conducción del nuevo Mégane deja a las claras que la actualización más afortunada se centra en la dirección, con servoasistencia eléctrica como en el anterior modelo, pero con un tacto mucho más logrado, en el que desaparece aquella extraña artificialidad. En su lugar, una suavidad extrema se empareja con el tacto del cambio, tan agradable como preciso. La suspensión destaca por su excelente capacidad de absorción de irregularidades, generando un confort de marcha excepcional para este segmento. El bastidor sólo supone una optimización del anterior, por lo que estabilidad y comportamiento son una buena evolución del anterior, pero no llega a la sofisticación de los rivales con suspensión trasera multibrazo.

— Confort de marcha
— Tacto de conducción
— Consumo bajo

— Confort de marcha
— Tacto de conducción
— Consumo bajo

— Detalles de terminación
— Techo solar intrusivo
— Motor a refinar

Primeras impresiones

Pese a que en Renault están más que contentos con el resultado comercial del Mégane en su extinta generación, está claro que con la nueva no han querido arriesgar como lo hicieron en aquél con la estética. En el Renault Mégane que ahora se estrena los experimentos se han dejado para otra ocasión, y la apuesta sobre seguro en cuanto a su aceptación es clara. De hecho, hasta afirmaríamos que la zaga ha sido protagonista de especial cuidado en el diseño de este Mégane porque, a nuestro juicio, es la zona más conseguida estéticamente. En cualquier caso, el coche nos parece verdaderamente atractivo y así creemos que le ocurrirá al resto de potenciales compradores o, sencillamente, quienes se encuentren al nuevo Mégane a su paso. Además, resulta razonablemente eficaz en su lucha frente al aire porque su Cx se emplaza en 0,324, valor que no es el mejor del segmento.

“Con casi 4,30 metros de longitud, el nuevo Mégane posee una planta excelente. Frente a su antecesor, la ganancia estética y práctica, gracias a su capaz maletero, lo revalorizan dentro de su segmento”.

Pasando al interior, este Mégane trae de inmediato a nuestra mente el Laguna, con el que le unen ciertos parentescos de diseño interior, olvidando el estilo visto en los Clio y Koleos, menos vistoso. La calidad visual de los materiales es buena, aunque como nos acostumbra Renault en su gama media y baja, algunos plásticos o detalles de terminación no acaban de estar "redondos", aunque en su descargo, es justo decir que esos detalles están más allá del primer plano. Este nivel de terminación demuestra un generalizado buen gusto y un ambiente de lo más acogedor y agradable tanto a la vista como al tacto, pero no todo es perfecto. La buena postura de conducción será más difícil de encontrar para tallas medias o bajas ya que el volante no sube mucho en su máximo reglaje vertical.

El nivel de confort es magnífico, por lo que el notable se lo tiene merecido.

Los asientos son muy confortables, con un mullido muy absorbente pero, al tiempo, las "orejas" laterales del respaldo proporcionan una más que razonable sujeción lateral. La sensación espacial es amplia con excelente visibilidad delantera. Las plazas traseras son menos generosas y ya, el umbral de la puerta, resulta algo justo para personas voluminosas. Dentro, el espacio para las piernas es suficiente para un adulto de 1,80 metros mientras que la cabeza puede rozar si, como era el caso, se elige la opción de techo solar, con la que se pierden un par de centímetros al menos.

El motor recibe algunas modificaciones internas, en particular, nueva geometría variable en el turbo e inyectores de siete orificios, en lugar de los seis anteriores. Aún con estas actualizaciones, este 1.9 dCi no llega al grado de suavidad y finura de funcionamiento de su hermano de 2 litros con culata de 16 válvulas, propulsor de más reciente factura que aquél. Sin embargo, esto no significa mayor desagrado en su uso porque la progresividad y el consumo son satisfactorios. La conducción del nuevo Mégane deja a las claras que la actualización más afortunada se centra en la dirección, con servoasistencia eléctrica como en el anterior modelo, pero con un tacto mucho más logrado, en el que desaparece aquella extraña artificialidad. En su lugar, una suavidad extrema se empareja con el tacto del cambio, tan agradable como preciso. La suspensión destaca por su excelente capacidad de absorción de irregularidades, generando un confort de marcha excepcional para este segmento. El bastidor sólo supone una optimización del anterior, por lo que estabilidad y comportamiento son una buena evolución del anterior, pero no llega a la sofisticación de los rivales con suspensión trasera multibrazo.

— Confort de marcha
— Tacto de conducción
— Consumo bajo

— Confort de marcha
— Tacto de conducción
— Consumo bajo

— Detalles de terminación
— Techo solar intrusivo
— Motor a refinar

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