Renault Mégane Coupé TCe 180

No estamos ante un simple modelo de tres puertas, el nuevo Mégane Coupé entra de lleno en un selecto segmento en el que también podemos encontrar al VW Scirocco, al que se enfrenta sin palidecer. El TCe de 180 CV es pura eficacia.
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Renault Mégane Coupé TCe 180
Renault Mégane Coupé TCe 180

Aunque exteriormente poco tiene que ver con el Renault Mégane de cinco puertas, el habitáculo de cinco plazas se ha mantenido prácticamente inalterado en el Mégane Coupé. Algunas diferencias que se pueden ver a simple vista son la ausencia de regulación en altura para los cinturones y que en la parte trasera hay algo menos de espacio libre hasta el techo. La forma de las ventanillas posteriores hace que dicha zona resulte algo agobiante, además de restar visibilidad al conductor. Por lo demás, el puesto de conducción se adapta como un guante gracias a los múltiples reglajes de asiento y volante, así como al emplazamiento de todos los mandos. Con el techo panorámico fijo opcional, la sensación de amplitud aumenta. Incluso el maletero es generoso y por si fuera poco, se puede ampliar abatiendo los respaldos posteriores.

El Mégane Coupé 2.0 TCe (Turbo Control efficiency) va asociado al acabado Dynamique, que incluye de serie un generoso equipamiento, incluido climatizador bizona. Éste es similar al del Renault Laguna, con tres intensidades de funcionamiento seleccionables por el conductor, pero se regula con mayor precisión en saltos de medio ºC. Por otra parte, la rumorosidad en el interior es reducida y se puede mantener una conversación sin levantar la voz, incluso viajando a ritmos elevados. El control de crucero con limitador de velocidad es de serie y se complementa con intuitivos avisadores luminosos de colores verde y rojo alrededor del velocímetro digital.

Además del 2.0 TCe de 180 CV, habrá motorizaciones 1.6 16v de gasolina, de 110 CV, turbodiesel 1.5 dCi, de 85 ó 105 CV, así como 1.9 dCi, de 130 CV. Las ventas en nuestro mercado comenzarán el 16 de enero y su precio, aún por confirmar, será unos 600 euros superior al del Renault Mégane de cinco puertas.

Pero vayamos a los detalles. El Renault Mégane Coupé se beneficia de un tren de rodaje más deportivo, dotado de muelles delanteros un 19% más rígidos, traseros un 10% y con una altura de la carrocería rebajada 12 mm. La suspensión es bastante firme, incluso dura si la carretera está en mal estado de conservación, pero en condiciones normales no llega a ser un coche incómodo. A cambio cuenta con mucho aplomo y una velocidad de paso por curva muy alta, con poco balanceo de la carrocería y un equilibrio imperturbable que proporciona facilidad de conducción en todo momento. En caso de abordar una curva demasiado rápido el eje trasero puede redondear el giro de manera progresiva, además el control de estabilidad ESP —de serie— funciona de manera muy natural, sin restar prácticamente eficacia ni interferir con la conducción. Este sistema no es desconectable, únicamente podemos anular la función de control de tracción para poder usar cadenas.

La progresividad del motor hace que su fuerza sea fácilmente dosificable. Al mismo tiempo, la respuesta es bastante inmediata a pesar de la sobrealimentación, con una entrega muy voluntariosa a bajo y medio régimen. El tacto preciso de todos los mandos contribuye a lograr un alto agrado de conducción, sobre todo la dirección, que era el punto más crítico del anterior modelo. Ahora transmite lo que ocurre bajo las ruedas, se muestra directa y da confianza. El nuevo Renault Mégane Coupé supone toda una renovación que no pasará inadvertida.

Aunque exteriormente poco tiene que ver con el Renault Mégane de cinco puertas, el habitáculo de cinco plazas se ha mantenido prácticamente inalterado en el Mégane Coupé. Algunas diferencias que se pueden ver a simple vista son la ausencia de regulación en altura para los cinturones y que en la parte trasera hay algo menos de espacio libre hasta el techo. La forma de las ventanillas posteriores hace que dicha zona resulte algo agobiante, además de restar visibilidad al conductor. Por lo demás, el puesto de conducción se adapta como un guante gracias a los múltiples reglajes de asiento y volante, así como al emplazamiento de todos los mandos. Con el techo panorámico fijo opcional, la sensación de amplitud aumenta. Incluso el maletero es generoso y por si fuera poco, se puede ampliar abatiendo los respaldos posteriores.

El Mégane Coupé 2.0 TCe (Turbo Control efficiency) va asociado al acabado Dynamique, que incluye de serie un generoso equipamiento, incluido climatizador bizona. Éste es similar al del Renault Laguna, con tres intensidades de funcionamiento seleccionables por el conductor, pero se regula con mayor precisión en saltos de medio ºC. Por otra parte, la rumorosidad en el interior es reducida y se puede mantener una conversación sin levantar la voz, incluso viajando a ritmos elevados. El control de crucero con limitador de velocidad es de serie y se complementa con intuitivos avisadores luminosos de colores verde y rojo alrededor del velocímetro digital.

Además del 2.0 TCe de 180 CV, habrá motorizaciones 1.6 16v de gasolina, de 110 CV, turbodiesel 1.5 dCi, de 85 ó 105 CV, así como 1.9 dCi, de 130 CV. Las ventas en nuestro mercado comenzarán el 16 de enero y su precio, aún por confirmar, será unos 600 euros superior al del Renault Mégane de cinco puertas.

Pero vayamos a los detalles. El Renault Mégane Coupé se beneficia de un tren de rodaje más deportivo, dotado de muelles delanteros un 19% más rígidos, traseros un 10% y con una altura de la carrocería rebajada 12 mm. La suspensión es bastante firme, incluso dura si la carretera está en mal estado de conservación, pero en condiciones normales no llega a ser un coche incómodo. A cambio cuenta con mucho aplomo y una velocidad de paso por curva muy alta, con poco balanceo de la carrocería y un equilibrio imperturbable que proporciona facilidad de conducción en todo momento. En caso de abordar una curva demasiado rápido el eje trasero puede redondear el giro de manera progresiva, además el control de estabilidad ESP —de serie— funciona de manera muy natural, sin restar prácticamente eficacia ni interferir con la conducción. Este sistema no es desconectable, únicamente podemos anular la función de control de tracción para poder usar cadenas.

La progresividad del motor hace que su fuerza sea fácilmente dosificable. Al mismo tiempo, la respuesta es bastante inmediata a pesar de la sobrealimentación, con una entrega muy voluntariosa a bajo y medio régimen. El tacto preciso de todos los mandos contribuye a lograr un alto agrado de conducción, sobre todo la dirección, que era el punto más crítico del anterior modelo. Ahora transmite lo que ocurre bajo las ruedas, se muestra directa y da confianza. El nuevo Renault Mégane Coupé supone toda una renovación que no pasará inadvertida.

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