Renault Mégane Coupé Cabriolet 2.0 T

Con la incorporación de nueva mecánica de gasolina de 2 litros “twin scroll” turboalimentada de 165 CV de potencia, el Mégane Coupé Cabriolet mejora las prestaciones de forma considerable, logra reducir los consumos y rebaja las emisiones contaminantes.
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Renault Mégane Coupé Cabriolet 2.0 T
Renault Mégane Coupé Cabriolet 2.0 T

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

El motor 2.0 T incorpora un turbocompresor de geometría fija con doble entrada de los gases de escape “twin scroll” a una presión de sobrealimentación de 750 a 800 milibares. El sistema con doble entrada permite que los cilindros estén apareados de tal forma que el decalado de las fases de escape no perturben a la turbina. En caso contrario, puede suceder que los gases de escape de un cilindro lleguen a la cámara de combustión de otro, reduciendo las prestaciones. De esta manera, el cilindro 1 y el 4 expelen los gases de escape por una de las entradas del turbo, de la misma manera que lo hacen el cilindro 2 y el 3, por la otra entrada.

No ha sido necesario realizar modificaciones importantes en el chasis para la incorporación del motor turboalimentado de 165 CV, excepto la adaptación de los tarados de suspensión y amortiguación, que cuenta muelles endurecidos, amortiguadores más firmes y barras estabilizadoras de mayor sección en ambos trenes. No obstante, en marcha no se aprecia claramente un endurecimiento excesivo de las suspensiones, que siguen primando el confort de los ocupantes por encima de otros apartados. Eso sí, contienen bien los balanceos de la carrocería en curva y favorecen un comportamiento muy ágil en zonas viradas.

Como comentábamos en la toma de contacto del Scénic, donde ha sido instalada esta mecánica con anterioridad, la suavidad es la principal característica de este motor. Logra un nivel de dinamismo muy superior al proporcionado por la versión atmosférica, especialmente a la hora de adelantar, donde la capacidad del motor tiene un papel especialmente relevante. Desde poco más de 1.500 rpm se muestra capacitado para mostrar un elevado potencial y es a partir de 3.000 donde se encuentra pletórico. En este caso, la ausencia de una carrocería voluminosa favorece la resistencia al viento y esto se nota especialmente en el apartado de la velocidad, en el que el Coupé Cabriolet logra una brillante calificación.

Nos ha parecido un poco ruidoso, no por el motor, sino por la aerodinámica y la falta de estanqueidad de los elementos de vidrio en sus juntas (lunas laterales y techo), que provocan algunos silbidos aerodinámicos cuando se viaja rápido por autopista.

La dirección asistida eléctrica, como hemos comentado en otras ocasiones, también requiere un pequeño proceso de adaptación, si bien es cierto que con neumáticos 205/55 sobre llanta de 17 pulgadas (opcionales) ofrece bastante precisión en la trayectoria y permite enfrentarse a los virajes con mayor confianza.

La nueva mecánica se encuentra articulada sobre el nivel de equipamiento Luxe, conjugado con dos ambientes diferentes, Dynamique y Privilege, cuyo precio es de 25.315 euros, independientemente del ambiente elegido. Entre su dotación de serie se incluye climatizador automático, sistema de control de presión de neumáticos, regulador y limitador de velocidad, retrovisor interior electrocrómico, llave tarjeta “manos libres” y equipo de sonido de alta fidelidad con mandos en el volante.

Para los usuarios que quieran personalizar aún más su Mégane CC 2.0T, Renault ofrece en la versión tope de gama una mejora de equipamiento opcional, con faros de xenón, sistema de navegación GPS, caja de cambios automática proactiva, equipo de sonido de alta fidelidad de mayor potencia, tapicería de cuero, etc.

La versión 2.0 atmosférica de 136 CV se constituía como la opción más potente de la gama del Mégane Coupé Cabriolet entre las mecánicas de gasolina. Con la llegada de la versión turboalimentada, que se ofrece con dos niveles de terminación diferentes (Dynamique y Privilege), se completa la oferta, quedando así como versión tope de gama. Con ella, se encuentran disponibles tres mecánicas diferentes de gasolina, de 1,6 y 2.0 litros de capacidad (esta última en versiones atmosférica y turbo), con potencias de 115, 136 y 165 CV, respectivamente.

Renault tiene previsto vender unas 600 unidades del Coupé Cabriolet con la mecánica 2.0 T en un año completo de comercialización, ya que dentro de este segmento, las versiones más potentes y equipadas tienen un importante peso específico. Además, la diferencia de precio con la variante atmosférica es de 2.000 euros, un coste razonable si se tienen en cuenta las prestaciones que se ganan gracias a la incorporación del turbocompresor.

No es nuevo este motor, aunque sí es la primera vez que se instala en el Coupé Cabriolet. Ha sido empleado ya en otros modelos de la marca, como Espace, Avantime, Laguna o Vel Satis y deriva directamente de la variante atmosférica de dos litros de capacidad, denominada F4R en código de la marca, al que se le han modificado algunos elementos como culata, árboles de levas, válvulas, pistones y bloque de motor, que son específicos y que han sido adaptados para mejorar su rendimiento. También se ha adaptado un calculador electrónico que se encarga de la gestión de la inyección, encendido, dispositivo de sobrealimentación y caja de mariposas motorizada. La potencia que anuncia es de 165 CV a 5.000 rpm, mientras que la cifra de par es de 27,5 mkg a 3.250 rpm.

Cuenta con caja de cambios manual de seis velocidades que ayuda a realizar recorridos a una velocidad de crucero elevada con el motor desahogado, con lo que se logra una importante reducción del ruido y del consumo de combustible. Las prestaciones anunciadas por el fabricante son espectaculares, con una velocidad máxima de 225 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y de 0 a 1.000 metros en 29,7 segundos.
Por su parte, los consumos se mantienen en unos niveles más bajos que los mostrados por la versión atmosférica, con valores de 10,9 litros a los 100 km en ciclo urbano, 6,1 litros en extraurbano y 8 litros a los 100 km en uso mixto, unas cifras muy interesantes para tratarse de una mecánica turboalimentada de 165 CV de potencia.

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Renault Megane CC 2.0 T

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