Renault Mégane

Si la gama Renault Mégane ha sido durante años la más vendida en España, el primer exponente de la nueva generación llega con argumentos mucho más sólidos que su predecesor. Empieza a venderse en noviembre. En enero de 2009 se lanzará el Mégane Coupé, y en primevare el Mégane Scenic.
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Renault Mégane
Renault Mégane

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
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) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

1.5 dCi 105 CV. Gracias a su ligereza, 1.215 kg, ofrece una buena relación peso/potencia y una óptima manejabilidad en curvas, sin condicionar la suavidad de suspensión: agradable y satisfactorio. Permite trayectorias limpias y precisas. El tacto del cambio debería mejorarse, es poco refinado. El motor empuja bien, hasta 4.500 rpm. Algo ruidoso a partir de 140 km/h comparado con otros rivales.

1.9 dCi 130 CV. En esta versión destaca la respuesta del motor, mejorada a bajo régimen. Las prestaciones son ya de alto nivel, pero hay algunos movimientos de la carrocería en piso ondulado que podrían estar más controlados. La unidad probada es un Mégane Dynamique con tapicería de cuero opcional y una elegante combinación de tonos grises en el salpicadero. La visibilidad hacia atrás en maniobra es mediocre. La tapa de la guantera principal debería estar mejor rematada en su interior.

2.0T 180 CV. Es el tercer modelo disponible para probar. La suspensión Sport resulta demasiado dura para lo que nos tiene acostumbrados la marca francesa. A cambio, el comportamiento ofrece unos límites bastante altos. El motor, sobresaliente: muy progresivo en utilización turística, pero con cierto efecto turbo en uso deportivo. Pleno de empuje en cualquiera de ambos modos.

Diseño. Ruptura total con la anterior generación. El nuevo Mégane exhibe una estética con el objetivo de gustar a todo el mundo y alejarse de los extremos estilísticos. Sus líneas son estilizadas e incorpora detalles audaces para reforzar una nueva personalidad Mégane, completamente distinta a la de sus dos precursores. Las protecciones en los bajos de las puertas recuerdan a las del Citroën C4.

Tamaño. Más largo, alto y ancho, el Mégane ha crecido casi 10 cm en longitud. La distancia entre ejes también ha aumentado 1,5 cm, todo lo que ha permitido la plataforma utilizada, la misma del modelo anterior, a la que también se le ha podido sacar algo más de ancho de vías, ahora de 1,55 m. Sin embargo, el peso se ha reducido en una media de 8 kg. Las dimensiones exteriores serán similares en el Mégane Coupé.

Maletero. Excelente capacidad y óptimo aprovechamiento gracias a sus paredes planas: todo lo contrario que el anterior. Declaran 405 dm3 de volumen. A destacar que el hueco de la rueda de repuesto es suficientemente grande como para alojar una con neumático de 225 mm de sección como el del 180 CV gasolina. Otra ventaja del crecimiento en tamaño: depósito de combustible de 60 l de capacidad.

Habitáculo. Muy buenas la anchura y la altura en las plazas delanteras. Para las de atrás, lo más destacable en positivo es la altura, aunque desde fuera engaña; la anchura atrás es inferior a la de otros rivales y el espacio longitudinal también. Siempre para los ocupantes de atrás, la accesibilidad es exigua por la parte inferior del marco de las puertas y suficiente en la superior.

Detalles. Buen puesto de conducción y diseño del salpicadero de formas muy suaves, que dan mayor sensación de espacio interior. Detalles prácticos como: velocímetro digital, muy útil; guanteras adicionales tipo Scénic en el suelo de las plazas delanteras; acceso “easy fuel”, sin tapón, para el depósito de combustible; cinturones de seguridad de doble pretensor y limitador de esfuerzo más airbag adaptativos.

Y ya, según versiones: freno de estacionamiento eléctrico; arranque por botón; mando combinado en la consola central a base de ruedecilla y teclas para manejar navegador, equipo de sonido y teléfono; climatizador bizona; y navegadores con pantalla en dos o tres dimensiones.

Tarifas de choque. Aún no hay tarifas completas, pero sí la declaración de que en España la versión 1.6 100 CV con aire acondicionado costará 14.500 euros. La versión más potente, la de 180 CV turbo gasolina, llegará a 21.500 euros.

Cuatro niveles. Los equipamientos disponibles responderán a las definiciones clásicas de la marca: Authentique, Expresión, Dynamique y Privilege. Los Diesel no se venderán con filtro de partículas, excepto posiblemente a flotas.

Gasolina:
1.6 100 CV 5V
1.6 110 CV 6V
1.4T 130 CV 6V
2.0T 180 CV 6V
También habrá una versión 2.0 140 CV con cambio automático de variador. Diesel:
1.5 dCi 85 CV 5V
1.5 dCi 105 CV 6V
1.9 dCi 130 CV 6V
2.0 dCi 160 CV 6V

2.0 dCi 150 CV Automático 6V
(
) En primavera

Plataforma. El punto de partida es la del anterior Mégane, pero los cambios son mucho más numerosos de lo que es habitual cuando se conserva una plataforma conocida. Por ejemplo, todos los componentes de las suspensiones han sido rediseñados. El eje trasero torsional, antes de perfil en C, es ahora de perfil en D, es decir, cerrado.

Precisión y confort. Durante la primera toma de contacto, hemos comprobado que estos dos aspectos son los más evolucionados en comparación con el modelo anterior, a lo que no es ajeno el subchasis delantero, ahora con cuatro anclajes y la mayor rigidez de la nueva carrocería.

Dirección sobresaliente. A nivel dinámico la dirección no tiene nada que ver con la del anterior Mégane, que era su punto más críticado. Sigue siendo de tipo eléctrico, pero es un modelo de precisión y rapidez, dándole al Mégane un dinamismo de primer nivel dentro de su categoría. El volante es regulable en altura y profundidad; se conforma con 2,8 vueltas entre topes.

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