Prueba: Renault Clio GT, con hechuras de deportivo amable

Equipado con un moderno motor de gasolina con inyección directa y turbo, el Renault Clio GT posee un acelerado dinamismo pero sin una radicalidad exagerada.
Francisco Morillo.

Fotos: Israel Gardyn. -

Prueba: Renault Clio GT, con hechuras de deportivo amable
Prueba: Renault Clio GT, con hechuras de deportivo amable

Primer modelo de la nueva era e imagen de Renault, el Clio no ha llegado a los volúmenes de popularidad que generaciones anteriores plasmaron. El desarrollo de la gama, desde su nacimiento, no ha parado de mostrar novedades, como es la aparición de esta versión, denominada GT, y que disfruta de elementos mecánicos avanzados, como el motor y la caja de cambios, que emplazan al modelo en un estrato superior de modernidad.

Renault Clio GTEl propulsor genera una potencia específica de alrededor de 100 CV/litro, espectacular en otros tiempos, pero ahora obligada, en aras de una eficiencia mejorada. Este pequeño 1.2 con distribución variable, inyección directa y turbocompresor pertenece a esta nueva generación de motores «embridados», valga la palabreja. Son mecánicas que, como ésta, generan empuje válido desde las 2.000 hasta las 4.000 rpm, para ir perdiendo fuelle desde ese régimen hasta el límite máximo, cifrado en este caso en 6.000 rpm pero al que no resulta eficaz ni acercarse en mil vueltas.

La caja de cambios automática, de dos embragues, con la que viene equipado este GT ya está plenamente gestionada para mantener el régimen de giro del motor entre los parámetros más eficaces, de cara a obtener un excelente equilibrio entre prestaciones y consumos.   

Electrónica

Con respecto a las primeras, por cierto, hemos de indicar que las cifras obtenidas no son todo lo brillantes que hubiéramos esperado, con seguridad, por la imposibilidad de desconectar el control de tracción, lo que ralentizaba enormemente la salida desde parado. De hecho, dos han sido los segundos que le han faltado a esta unidad para conseguir la cifra homologada, y no había otra causa perceptible, porque en el banco de potencia, nuestro Clio GT sólo se ha quedado a 3 CV del rendimiento homologado.

Renault Clio GTEl consumo se muestra en un nivel más que aceptable, aunque en ciudad todavía debería mejorarse. Lo que sí hemos notado en esta unidad era una especial dificultad para llenar el depósito de combustible, por lo que se desperdiciaba una buena oportunidad de alcanzar la teórica autonomía disponible. Y es una lástima, porque en carretera este modelo es agradable de conducir y no plantea razones para parar más de lo debido. La suspensión, pese a los específicos reglajes deportivos, no resulta especialmente dura, y gracias a un mullido de asientos bastante acogedor, nuestro cuerpo no nota especialmente el paso de los kilómetros. La carrocería se inclina algo en las curvas tomadas a fuerte ritmo, pero más que incomodidad, genera sensaciones que te permiten comprender que te acercas a los límites del agarre. En cuanto a los ocupantes, por espacio disponible, no conviene acomodar a más de dos adultos en las plazas traseras durante mucho tiempo o podrían acabar incomodados.

 

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