Renault Clio 1.6 16V

Renault se apunta con su Clio a la expansiva tendencia de agrandar los segmentos del mercado. El Clio, su utilitario más vendido, crece en todas las dimensiones y pisa el terreno de lo que antes eran los compactos. Lo probamos con el motor 1.6 de 110 CV, un propulsor que confiere al coche un interesante nivel de prestaciones.
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Renault Clio 1.6 16V
Renault Clio 1.6 16V

Con un precio básico 1.000 euros más bajo, el Citroën C3 propone una alternativa relativamente interesante al Clio. Ofrece un motor similar, pero una configuración de coche algo diferente. Si el Clio apuesta por un carácter dinámico y atrevido, el C3 sugiere un uso más aburguesado, mucho más orientado a la ciudad.
En prestaciones puras están parejos, pero, en realidad, el coche de Renault es mucho más audaz y atrevido gracias a un bastidor mucho más capaz.
En habitabilidad, brillan por conceptos diferentes, pero gana de calle el Clio con sus nuevas cotas de "compacto". Destaca, sobre todo, el maletero, que es mucho mayor. En nuestra opinión, es "más coche", más maduro y más redondo.

Bastante más barato que el Clio, el Ford Fiesta ofrece todavía una interpretación del segmento urbano "clásica". Es decir, todavía no ha recibido el rediseño que lo coloque en el nuevo formato que adopta la categoría... Cuestión de tiempo.
Esos centímetros de menos hacen que el Fiesta pierda en habitabiliad frente al Clio, con lo que los que busquen más espacio interior se deberían decantar por nuestro protagonista.
En cuestión de prestaciones también gana el Clio, que ofrece 11 CV más que el Fiesta. Cronómetro en mano, estas diferencias no se hacen escandalosas, aunque los datos favorecen al coche de la marca gala.
En la carretera, ambos son coches divertidos, pero, claro, el nuevo bastidor del Clio hace que la balanza se incline otra vez a su favor.

El Mazda 2, que comparte plataforma con el Ford Fiesta, es también un rival muy duro para el Clio. Es verdad que, al igual que el Fiesta, se queda lejos en tamaño y cotas interiores, pero, a diferencia del Ford, plantea una estética y un nivel de acabados que se acercan, si no superan, a los del coche de Renault.
Lleva también el motor 1.6 de 100 CV, con lo que sus prestaciones tampoco son tan brillante como las del Clio. Sin embargo, una puesta a punto un tanto más deportivo hace que, en carretera, se defienda sin grandes apuros.
El Mazda es, sin duda, la opción de los que busquen exclusividad y buenos remates en su coche.

Como todavía no está a la venta el nuevo Peugeot 207, verdadero rival del nuevo Clio, tenemos que referirnos al 206 que, por otra parte, seguirá a la venta mientras el mercado lo demande.
El urbano de Peugeot es uno de los grandes clásicos de la categoría, un superventas que, para no romper mucho con su memorable pasado, da el relevo a un 207 que, en realidad, no es más que un 206 agrandado (en este caso, agrandado también hasta introducirse en el segmento superior).
Equipado con el motor de 110 CV, el 206 planta cara en prestaciones al Clio. Se beneficia de su menor peso y del buen carácter de su motor, lleno de energía.
En carretera siempre ha sido un coche ágil, aunque sus posibilidades dinámicas quedan superadas por el avance técnico del Clio, que es mucho más estable en su nueva configuración.

El Ibiza (o sus clones Volkswagen Polo y Skoda Fabia) ha sido siempre una de las grandes referencias de la categoría. Por esta razón, no podíamos dejar de incluirlo aquí, a pesar de que no tiene ahora mismo un motor 1.6. En cambio, tiene un 1.4 que rinde 100 brillantes caballos, con lo que se acerca mucho a lo que ofrece el Clio.
No es tan brillante en aceleraciones, pero se las apaña para no perder comba en la carretera. Además, disfruta de un bastidor casi tan atrevido como el del Renault, así que hará dudar mucho a los que estén dudando entre ambos coches.
Su maletero siempre ha sido de los mejores del grupo, así que no sufre tanto como los demás a la hora de compararse con el del Clio. Por un precio muy parejo, quizá le falte algo de frescura en los interiores y algún centímetro más en los asientos, pero no sale mal parado en este particular cara a cara.

Con un precio básico 1.000 euros más bajo, el Citroën C3 propone una alternativa relativamente interesante al Clio. Ofrece un motor similar, pero una configuración de coche algo diferente. Si el Clio apuesta por un carácter dinámico y atrevido, el C3 sugiere un uso más aburguesado, mucho más orientado a la ciudad.
En prestaciones puras están parejos, pero, en realidad, el coche de Renault es mucho más audaz y atrevido gracias a un bastidor mucho más capaz.
En habitabilidad, brillan por conceptos diferentes, pero gana de calle el Clio con sus nuevas cotas de "compacto". Destaca, sobre todo, el maletero, que es mucho mayor. En nuestra opinión, es "más coche", más maduro y más redondo.

Bastante más barato que el Clio, el Ford Fiesta ofrece todavía una interpretación del segmento urbano "clásica". Es decir, todavía no ha recibido el rediseño que lo coloque en el nuevo formato que adopta la categoría... Cuestión de tiempo.
Esos centímetros de menos hacen que el Fiesta pierda en habitabiliad frente al Clio, con lo que los que busquen más espacio interior se deberían decantar por nuestro protagonista.
En cuestión de prestaciones también gana el Clio, que ofrece 11 CV más que el Fiesta. Cronómetro en mano, estas diferencias no se hacen escandalosas, aunque los datos favorecen al coche de la marca gala.
En la carretera, ambos son coches divertidos, pero, claro, el nuevo bastidor del Clio hace que la balanza se incline otra vez a su favor.

El Mazda 2, que comparte plataforma con el Ford Fiesta, es también un rival muy duro para el Clio. Es verdad que, al igual que el Fiesta, se queda lejos en tamaño y cotas interiores, pero, a diferencia del Ford, plantea una estética y un nivel de acabados que se acercan, si no superan, a los del coche de Renault.
Lleva también el motor 1.6 de 100 CV, con lo que sus prestaciones tampoco son tan brillante como las del Clio. Sin embargo, una puesta a punto un tanto más deportivo hace que, en carretera, se defienda sin grandes apuros.
El Mazda es, sin duda, la opción de los que busquen exclusividad y buenos remates en su coche.

Como todavía no está a la venta el nuevo Peugeot 207, verdadero rival del nuevo Clio, tenemos que referirnos al 206 que, por otra parte, seguirá a la venta mientras el mercado lo demande.
El urbano de Peugeot es uno de los grandes clásicos de la categoría, un superventas que, para no romper mucho con su memorable pasado, da el relevo a un 207 que, en realidad, no es más que un 206 agrandado (en este caso, agrandado también hasta introducirse en el segmento superior).
Equipado con el motor de 110 CV, el 206 planta cara en prestaciones al Clio. Se beneficia de su menor peso y del buen carácter de su motor, lleno de energía.
En carretera siempre ha sido un coche ágil, aunque sus posibilidades dinámicas quedan superadas por el avance técnico del Clio, que es mucho más estable en su nueva configuración.

El Ibiza (o sus clones Volkswagen Polo y Skoda Fabia) ha sido siempre una de las grandes referencias de la categoría. Por esta razón, no podíamos dejar de incluirlo aquí, a pesar de que no tiene ahora mismo un motor 1.6. En cambio, tiene un 1.4 que rinde 100 brillantes caballos, con lo que se acerca mucho a lo que ofrece el Clio.
No es tan brillante en aceleraciones, pero se las apaña para no perder comba en la carretera. Además, disfruta de un bastidor casi tan atrevido como el del Renault, así que hará dudar mucho a los que estén dudando entre ambos coches.
Su maletero siempre ha sido de los mejores del grupo, así que no sufre tanto como los demás a la hora de compararse con el del Clio. Por un precio muy parejo, quizá le falte algo de frescura en los interiores y algún centímetro más en los asientos, pero no sale mal parado en este particular cara a cara.

Con un precio básico 1.000 euros más bajo, el Citroën C3 propone una alternativa relativamente interesante al Clio. Ofrece un motor similar, pero una configuración de coche algo diferente. Si el Clio apuesta por un carácter dinámico y atrevido, el C3 sugiere un uso más aburguesado, mucho más orientado a la ciudad.
En prestaciones puras están parejos, pero, en realidad, el coche de Renault es mucho más audaz y atrevido gracias a un bastidor mucho más capaz.
En habitabilidad, brillan por conceptos diferentes, pero gana de calle el Clio con sus nuevas cotas de "compacto". Destaca, sobre todo, el maletero, que es mucho mayor. En nuestra opinión, es "más coche", más maduro y más redondo.

Bastante más barato que el Clio, el Ford Fiesta ofrece todavía una interpretación del segmento urbano "clásica". Es decir, todavía no ha recibido el rediseño que lo coloque en el nuevo formato que adopta la categoría... Cuestión de tiempo.
Esos centímetros de menos hacen que el Fiesta pierda en habitabiliad frente al Clio, con lo que los que busquen más espacio interior se deberían decantar por nuestro protagonista.
En cuestión de prestaciones también gana el Clio, que ofrece 11 CV más que el Fiesta. Cronómetro en mano, estas diferencias no se hacen escandalosas, aunque los datos favorecen al coche de la marca gala.
En la carretera, ambos son coches divertidos, pero, claro, el nuevo bastidor del Clio hace que la balanza se incline otra vez a su favor.

El Mazda 2, que comparte plataforma con el Ford Fiesta, es también un rival muy duro para el Clio. Es verdad que, al igual que el Fiesta, se queda lejos en tamaño y cotas interiores, pero, a diferencia del Ford, plantea una estética y un nivel de acabados que se acercan, si no superan, a los del coche de Renault.
Lleva también el motor 1.6 de 100 CV, con lo que sus prestaciones tampoco son tan brillante como las del Clio. Sin embargo, una puesta a punto un tanto más deportivo hace que, en carretera, se defienda sin grandes apuros.
El Mazda es, sin duda, la opción de los que busquen exclusividad y buenos remates en su coche.

Como todavía no está a la venta el nuevo Peugeot 207, verdadero rival del nuevo Clio, tenemos que referirnos al 206 que, por otra parte, seguirá a la venta mientras el mercado lo demande.
El urbano de Peugeot es uno de los grandes clásicos de la categoría, un superventas que, para no romper mucho con su memorable pasado, da el relevo a un 207 que, en realidad, no es más que un 206 agrandado (en este caso, agrandado también hasta introducirse en el segmento superior).
Equipado con el motor de 110 CV, el 206 planta cara en prestaciones al Clio. Se beneficia de su menor peso y del buen carácter de su motor, lleno de energía.
En carretera siempre ha sido un coche ágil, aunque sus posibilidades dinámicas quedan superadas por el avance técnico del Clio, que es mucho más estable en su nueva configuración.

El Ibiza (o sus clones Volkswagen Polo y Skoda Fabia) ha sido siempre una de las grandes referencias de la categoría. Por esta razón, no podíamos dejar de incluirlo aquí, a pesar de que no tiene ahora mismo un motor 1.6. En cambio, tiene un 1.4 que rinde 100 brillantes caballos, con lo que se acerca mucho a lo que ofrece el Clio.
No es tan brillante en aceleraciones, pero se las apaña para no perder comba en la carretera. Además, disfruta de un bastidor casi tan atrevido como el del Renault, así que hará dudar mucho a los que estén dudando entre ambos coches.
Su maletero siempre ha sido de los mejores del grupo, así que no sufre tanto como los demás a la hora de compararse con el del Clio. Por un precio muy parejo, quizá le falte algo de frescura en los interiores y algún centímetro más en los asientos, pero no sale mal parado en este particular cara a cara.

Con un precio básico 1.000 euros más bajo, el Citroën C3 propone una alternativa relativamente interesante al Clio. Ofrece un motor similar, pero una configuración de coche algo diferente. Si el Clio apuesta por un carácter dinámico y atrevido, el C3 sugiere un uso más aburguesado, mucho más orientado a la ciudad.
En prestaciones puras están parejos, pero, en realidad, el coche de Renault es mucho más audaz y atrevido gracias a un bastidor mucho más capaz.
En habitabilidad, brillan por conceptos diferentes, pero gana de calle el Clio con sus nuevas cotas de "compacto". Destaca, sobre todo, el maletero, que es mucho mayor. En nuestra opinión, es "más coche", más maduro y más redondo.

Bastante más barato que el Clio, el Ford Fiesta ofrece todavía una interpretación del segmento urbano "clásica". Es decir, todavía no ha recibido el rediseño que lo coloque en el nuevo formato que adopta la categoría... Cuestión de tiempo.
Esos centímetros de menos hacen que el Fiesta pierda en habitabiliad frente al Clio, con lo que los que busquen más espacio interior se deberían decantar por nuestro protagonista.
En cuestión de prestaciones también gana el Clio, que ofrece 11 CV más que el Fiesta. Cronómetro en mano, estas diferencias no se hacen escandalosas, aunque los datos favorecen al coche de la marca gala.
En la carretera, ambos son coches divertidos, pero, claro, el nuevo bastidor del Clio hace que la balanza se incline otra vez a su favor.

El Mazda 2, que comparte plataforma con el Ford Fiesta, es también un rival muy duro para el Clio. Es verdad que, al igual que el Fiesta, se queda lejos en tamaño y cotas interiores, pero, a diferencia del Ford, plantea una estética y un nivel de acabados que se acercan, si no superan, a los del coche de Renault.
Lleva también el motor 1.6 de 100 CV, con lo que sus prestaciones tampoco son tan brillante como las del Clio. Sin embargo, una puesta a punto un tanto más deportivo hace que, en carretera, se defienda sin grandes apuros.
El Mazda es, sin duda, la opción de los que busquen exclusividad y buenos remates en su coche.

Como todavía no está a la venta el nuevo Peugeot 207, verdadero rival del nuevo Clio, tenemos que referirnos al 206 que, por otra parte, seguirá a la venta mientras el mercado lo demande.
El urbano de Peugeot es uno de los grandes clásicos de la categoría, un superventas que, para no romper mucho con su memorable pasado, da el relevo a un 207 que, en realidad, no es más que un 206 agrandado (en este caso, agrandado también hasta introducirse en el segmento superior).
Equipado con el motor de 110 CV, el 206 planta cara en prestaciones al Clio. Se beneficia de su menor peso y del buen carácter de su motor, lleno de energía.
En carretera siempre ha sido un coche ágil, aunque sus posibilidades dinámicas quedan superadas por el avance técnico del Clio, que es mucho más estable en su nueva configuración.

El Ibiza (o sus clones Volkswagen Polo y Skoda Fabia) ha sido siempre una de las grandes referencias de la categoría. Por esta razón, no podíamos dejar de incluirlo aquí, a pesar de que no tiene ahora mismo un motor 1.6. En cambio, tiene un 1.4 que rinde 100 brillantes caballos, con lo que se acerca mucho a lo que ofrece el Clio.
No es tan brillante en aceleraciones, pero se las apaña para no perder comba en la carretera. Además, disfruta de un bastidor casi tan atrevido como el del Renault, así que hará dudar mucho a los que estén dudando entre ambos coches.
Su maletero siempre ha sido de los mejores del grupo, así que no sufre tanto como los demás a la hora de compararse con el del Clio. Por un precio muy parejo, quizá le falte algo de frescura en los interiores y algún centímetro más en los asientos, pero no sale mal parado en este particular cara a cara.

Con un precio básico 1.000 euros más bajo, el Citroën C3 propone una alternativa relativamente interesante al Clio. Ofrece un motor similar, pero una configuración de coche algo diferente. Si el Clio apuesta por un carácter dinámico y atrevido, el C3 sugiere un uso más aburguesado, mucho más orientado a la ciudad.
En prestaciones puras están parejos, pero, en realidad, el coche de Renault es mucho más audaz y atrevido gracias a un bastidor mucho más capaz.
En habitabilidad, brillan por conceptos diferentes, pero gana de calle el Clio con sus nuevas cotas de "compacto". Destaca, sobre todo, el maletero, que es mucho mayor. En nuestra opinión, es "más coche", más maduro y más redondo.

Bastante más barato que el Clio, el Ford Fiesta ofrece todavía una interpretación del segmento urbano "clásica". Es decir, todavía no ha recibido el rediseño que lo coloque en el nuevo formato que adopta la categoría... Cuestión de tiempo.
Esos centímetros de menos hacen que el Fiesta pierda en habitabiliad frente al Clio, con lo que los que busquen más espacio interior se deberían decantar por nuestro protagonista.
En cuestión de prestaciones también gana el Clio, que ofrece 11 CV más que el Fiesta. Cronómetro en mano, estas diferencias no se hacen escandalosas, aunque los datos favorecen al coche de la marca gala.
En la carretera, ambos son coches divertidos, pero, claro, el nuevo bastidor del Clio hace que la balanza se incline otra vez a su favor.

El Mazda 2, que comparte plataforma con el Ford Fiesta, es también un rival muy duro para el Clio. Es verdad que, al igual que el Fiesta, se queda lejos en tamaño y cotas interiores, pero, a diferencia del Ford, plantea una estética y un nivel de acabados que se acercan, si no superan, a los del coche de Renault.
Lleva también el motor 1.6 de 100 CV, con lo que sus prestaciones tampoco son tan brillante como las del Clio. Sin embargo, una puesta a punto un tanto más deportivo hace que, en carretera, se defienda sin grandes apuros.
El Mazda es, sin duda, la opción de los que busquen exclusividad y buenos remates en su coche.

Como todavía no está a la venta el nuevo Peugeot 207, verdadero rival del nuevo Clio, tenemos que referirnos al 206 que, por otra parte, seguirá a la venta mientras el mercado lo demande.
El urbano de Peugeot es uno de los grandes clásicos de la categoría, un superventas que, para no romper mucho con su memorable pasado, da el relevo a un 207 que, en realidad, no es más que un 206 agrandado (en este caso, agrandado también hasta introducirse en el segmento superior).
Equipado con el motor de 110 CV, el 206 planta cara en prestaciones al Clio. Se beneficia de su menor peso y del buen carácter de su motor, lleno de energía.
En carretera siempre ha sido un coche ágil, aunque sus posibilidades dinámicas quedan superadas por el avance técnico del Clio, que es mucho más estable en su nueva configuración.

El Ibiza (o sus clones Volkswagen Polo y Skoda Fabia) ha sido siempre una de las grandes referencias de la categoría. Por esta razón, no podíamos dejar de incluirlo aquí, a pesar de que no tiene ahora mismo un motor 1.6. En cambio, tiene un 1.4 que rinde 100 brillantes caballos, con lo que se acerca mucho a lo que ofrece el Clio.
No es tan brillante en aceleraciones, pero se las apaña para no perder comba en la carretera. Además, disfruta de un bastidor casi tan atrevido como el del Renault, así que hará dudar mucho a los que estén dudando entre ambos coches.
Su maletero siempre ha sido de los mejores del grupo, así que no sufre tanto como los demás a la hora de compararse con el del Clio. Por un precio muy parejo, quizá le falte algo de frescura en los interiores y algún centímetro más en los asientos, pero no sale mal parado en este particular cara a cara.

Con un precio básico 1.000 euros más bajo, el Citroën C3 propone una alternativa relativamente interesante al Clio. Ofrece un motor similar, pero una configuración de coche algo diferente. Si el Clio apuesta por un carácter dinámico y atrevido, el C3 sugiere un uso más aburguesado, mucho más orientado a la ciudad.
En prestaciones puras están parejos, pero, en realidad, el coche de Renault es mucho más audaz y atrevido gracias a un bastidor mucho más capaz.
En habitabilidad, brillan por conceptos diferentes, pero gana de calle el Clio con sus nuevas cotas de "compacto". Destaca, sobre todo, el maletero, que es mucho mayor. En nuestra opinión, es "más coche", más maduro y más redondo.

Bastante más barato que el Clio, el Ford Fiesta ofrece todavía una interpretación del segmento urbano "clásica". Es decir, todavía no ha recibido el rediseño que lo coloque en el nuevo formato que adopta la categoría... Cuestión de tiempo.
Esos centímetros de menos hacen que el Fiesta pierda en habitabiliad frente al Clio, con lo que los que busquen más espacio interior se deberían decantar por nuestro protagonista.
En cuestión de prestaciones también gana el Clio, que ofrece 11 CV más que el Fiesta. Cronómetro en mano, estas diferencias no se hacen escandalosas, aunque los datos favorecen al coche de la marca gala.
En la carretera, ambos son coches divertidos, pero, claro, el nuevo bastidor del Clio hace que la balanza se incline otra vez a su favor.

El Mazda 2, que comparte plataforma con el Ford Fiesta, es también un rival muy duro para el Clio. Es verdad que, al igual que el Fiesta, se queda lejos en tamaño y cotas interiores, pero, a diferencia del Ford, plantea una estética y un nivel de acabados que se acercan, si no superan, a los del coche de Renault.
Lleva también el motor 1.6 de 100 CV, con lo que sus prestaciones tampoco son tan brillante como las del Clio. Sin embargo, una puesta a punto un tanto más deportivo hace que, en carretera, se defienda sin grandes apuros.
El Mazda es, sin duda, la opción de los que busquen exclusividad y buenos remates en su coche.

Como todavía no está a la venta el nuevo Peugeot 207, verdadero rival del nuevo Clio, tenemos que referirnos al 206 que, por otra parte, seguirá a la venta mientras el mercado lo demande.
El urbano de Peugeot es uno de los grandes clásicos de la categoría, un superventas que, para no romper mucho con su memorable pasado, da el relevo a un 207 que, en realidad, no es más que un 206 agrandado (en este caso, agrandado también hasta introducirse en el segmento superior).
Equipado con el motor de 110 CV, el 206 planta cara en prestaciones al Clio. Se beneficia de su menor peso y del buen carácter de su motor, lleno de energía.
En carretera siempre ha sido un coche ágil, aunque sus posibilidades dinámicas quedan superadas por el avance técnico del Clio, que es mucho más estable en su nueva configuración.

El Ibiza (o sus clones Volkswagen Polo y Skoda Fabia) ha sido siempre una de las grandes referencias de la categoría. Por esta razón, no podíamos dejar de incluirlo aquí, a pesar de que no tiene ahora mismo un motor 1.6. En cambio, tiene un 1.4 que rinde 100 brillantes caballos, con lo que se acerca mucho a lo que ofrece el Clio.
No es tan brillante en aceleraciones, pero se las apaña para no perder comba en la carretera. Además, disfruta de un bastidor casi tan atrevido como el del Renault, así que hará dudar mucho a los que estén dudando entre ambos coches.
Su maletero siempre ha sido de los mejores del grupo, así que no sufre tanto como los demás a la hora de compararse con el del Clio. Por un precio muy parejo, quizá le falte algo de frescura en los interiores y algún centímetro más en los asientos, pero no sale mal parado en este particular cara a cara.

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