Porsche Cayman S

Más que un Boxster con techo metálico, el Porsche Cayman S es un deportivo de figura esbelta, muy rápido, eficaz y divertido de conducir, que permite exprimir los 300 CV de su motor con una facilidad encomiable.
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=54234&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Porsche Cayman S

La denominación elegida para este deportivo ya dice mucho de él, ya que el Cayman es capaz de devorar cualquier presa y muy pocas se le escaparán a éste. Su adecuado equilibrio en el reparto de pesos y su excelente relación peso/potencia de 4,5 kg/CV son las claves de su comportamiento.

Claro está, que la base de partida ya era excepcionalmente buena, pues el Boxster no tiene que demostrar nada a estas alturas, pero el Cayman es más que un Boxster cerrado o un mini 911, es lo que los italianos llaman “berlinetta” un deportivo de pura raza. En realidad, este modelo se encuentra a caballo entre el Boxster y el 911 Carrera.

Destaca la pureza de líneas de su carrocería, con un frontal largo y bajo que no necesita ninguna carta de presentación: se reconoce a distancia como un producto Porsche, con sus faros ovalados, sus aletas prominentes y sus grandes tomas de aire delanteras. Un parabrisas delantero bastante inclinado, que tiene su continuidad en un techo abombado y que se prolonga hasta el final del portón posterior, contribuye a lograr una buena aerodinámica (Cx=0,29) y a proporcionar una imagen realmente deportiva.

No faltan unas pequeñas “branquias” laterales para facilitar el flujo de aire hacia los frenos delanteros ni el alerón retráctil, que asciende de manera automática al superar los 120 km/h y se recoge al bajar de 80 km/h. No obstante, mediante un pulsador situado en el cuadro de instrumentos, se puede llevar desplegado sin necesidad de circular a una velocidad determinada.

Otros detalles que caracterizan y mejoran la imagen exterior son las espectaculares llantas de aleación de cinco brazos y 18 pulgadas de diámetro, que calzan neumáticos 235/40 en el tren delantero y 265/40 en el trasero, así como las voluptuosas aletas posteriores que finalizan en los grupos ópticos. Para rematar el conjunto, otro detalle original: los dobles escapes cromados situados en el centro de la carrocería. ¡Ojo! Sobresalen un poco del paragolpes y alcanzan una temperatura que asusta. No te acerques demasiado al Cayman si no quieres que te dé un bocado.

El interior es puro estilo Porsche, sin grandes modificaciones respecto a un Boxster o a un 911. Lo que más llama la atención, como en los otros modelos de la marca de Stuttgart, es el sistema de arranque con la llave de contacto situada a la izquierda de la caña de la dirección. No es que resulte incómodo su manejo, aunque sí extraño, al menos para los diestros.

Respecto a la instrumentación, como acostumbra la marca, espectacular. No sólo es muy completa, además, se ve perfectamente, pues dispone de doble velocímetro –analógico y digital-, cuentarrevoluciones de gran tamaño situado en posición central, indicador de temperatura de agua y nivel de combustible, así como un completo surtido de testigos luminosos que controlan el correcto funcionamiento de las diferentes funciones de la mecánica. Una pantalla de grandes dimensiones muestra además, las informaciones referentes al ordenador de viaje, las indicaciones del equipo de sonido, etc.

En la consola central se encuentra la información y manejo del sistema de climatización, suspensión, audio, telefonía y demás servicios. Aunque las teclas son pequeñas, su manejo no resulta complicado, ya que la postura de conducción permite tener todo muy a mano. El puesto de conducción resulta más cómodo de lo que aparenta, si bien la entrada y salida del habitáculo es la operación más compleja, ya que los asientos se encuentran en una posición muy baja. El Cayman se conduce en una posición muy tendida, con las piernas bastante estiradas y los brazos ligeramente flexionados, lo que permite tener muy cercana la palanca de cambios y los mandos de la consola central.

Claro que el tema de los mandos es relativo, pues no todos los elementos forman parte de la dotación de serie. Ni siquiera el climatizador se encuentra disponible en la dotación de fábrica, por no hablar del volante multifunción, la suspensión activa o las salidas de escape cromadas... y claro, en un modelo que supera los 65.000 euros no parece muy lógico, sobre todo si tenemos en cuenta que es más caro que modelos como el BMW Z4 M Coupé, Chrysler Crossfire Coupé 3.2 SRT6, Nissan 350 Z o Corvette C6. Puedes ver la lista de opciones y precios que ofrece el Cayman S, si pinchas en la pestaña de Equipamiento.

Otro aspecto que nos ha sorprendido gratamente es la versatilidad del modelo. Sí, hablar de este concepto en un Porsche que no sea el Cayenne parece bastante difícil, pero es que el Cayman cuenta con dos maleteros -uno en la parte delantera, muy profundo, de 165 litros de capacidad- y otro en la parte posterior, de 135 litros al que se accede a través de un gran portón. Además, encima del motor se encuentra una bandeja que permite llevar objetos planos -no muy grandes- y tras los respaldos -si no se conduce con los asientos muy retrasados, queda otro pequeño hueco.

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La denominación elegida para este deportivo ya dice mucho de él, ya que el Cayman es capaz de devorar cualquier presa y muy pocas se le escaparán a éste. Su adecuado equilibrio en el reparto de pesos y su excelente relación peso/potencia de 4,5 kg/CV son las claves de su comportamiento.

Claro está, que la base de partida ya era excepcionalmente buena, pues el Boxster no tiene que demostrar nada a estas alturas, pero el Cayman es más que un Boxster cerrado o un mini 911, es lo que los italianos llaman “berlinetta” un deportivo de pura raza. En realidad, este modelo se encuentra a caballo entre el Boxster y el 911 Carrera.

Destaca la pureza de líneas de su carrocería, con un frontal largo y bajo que no necesita ninguna carta de presentación: se reconoce a distancia como un producto Porsche, con sus faros ovalados, sus aletas prominentes y sus grandes tomas de aire delanteras. Un parabrisas delantero bastante inclinado, que tiene su continuidad en un techo abombado y que se prolonga hasta el final del portón posterior, contribuye a lograr una buena aerodinámica (Cx=0,29) y a proporcionar una imagen realmente deportiva.

No faltan unas pequeñas “branquias” laterales para facilitar el flujo de aire hacia los frenos delanteros ni el alerón retráctil, que asciende de manera automática al superar los 120 km/h y se recoge al bajar de 80 km/h. No obstante, mediante un pulsador situado en el cuadro de instrumentos, se puede llevar desplegado sin necesidad de circular a una velocidad determinada.

Otros detalles que caracterizan y mejoran la imagen exterior son las espectaculares llantas de aleación de cinco brazos y 18 pulgadas de diámetro, que calzan neumáticos 235/40 en el tren delantero y 265/40 en el trasero, así como las voluptuosas aletas posteriores que finalizan en los grupos ópticos. Para rematar el conjunto, otro detalle original: los dobles escapes cromados situados en el centro de la carrocería. ¡Ojo! Sobresalen un poco del paragolpes y alcanzan una temperatura que asusta. No te acerques demasiado al Cayman si no quieres que te dé un bocado.

El interior es puro estilo Porsche, sin grandes modificaciones respecto a un Boxster o a un 911. Lo que más llama la atención, como en los otros modelos de la marca de Stuttgart, es el sistema de arranque con la llave de contacto situada a la izquierda de la caña de la dirección. No es que resulte incómodo su manejo, aunque sí extraño, al menos para los diestros.

Respecto a la instrumentación, como acostumbra la marca, espectacular. No sólo es muy completa, además, se ve perfectamente, pues dispone de doble velocímetro –analógico y digital-, cuentarrevoluciones de gran tamaño situado en posición central, indicador de temperatura de agua y nivel de combustible, así como un completo surtido de testigos luminosos que controlan el correcto funcionamiento de las diferentes funciones de la mecánica. Una pantalla de grandes dimensiones muestra además, las informaciones referentes al ordenador de viaje, las indicaciones del equipo de sonido, etc.

En la consola central se encuentra la información y manejo del sistema de climatización, suspensión, audio, telefonía y demás servicios. Aunque las teclas son pequeñas, su manejo no resulta complicado, ya que la postura de conducción permite tener todo muy a mano. El puesto de conducción resulta más cómodo de lo que aparenta, si bien la entrada y salida del habitáculo es la operación más compleja, ya que los asientos se encuentran en una posición muy baja. El Cayman se conduce en una posición muy tendida, con las piernas bastante estiradas y los brazos ligeramente flexionados, lo que permite tener muy cercana la palanca de cambios y los mandos de la consola central.

Claro que el tema de los mandos es relativo, pues no todos los elementos forman parte de la dotación de serie. Ni siquiera el climatizador se encuentra disponible en la dotación de fábrica, por no hablar del volante multifunción, la suspensión activa o las salidas de escape cromadas... y claro, en un modelo que supera los 65.000 euros no parece muy lógico, sobre todo si tenemos en cuenta que es más caro que modelos como el BMW Z4 M Coupé, Chrysler Crossfire Coupé 3.2 SRT6, Nissan 350 Z o Corvette C6. Puedes ver la lista de opciones y precios que ofrece el Cayman S, si pinchas en la pestaña de Equipamiento.

Otro aspecto que nos ha sorprendido gratamente es la versatilidad del modelo. Sí, hablar de este concepto en un Porsche que no sea el Cayenne parece bastante difícil, pero es que el Cayman cuenta con dos maleteros -uno en la parte delantera, muy profundo, de 165 litros de capacidad- y otro en la parte posterior, de 135 litros al que se accede a través de un gran portón. Además, encima del motor se encuentra una bandeja que permite llevar objetos planos -no muy grandes- y tras los respaldos -si no se conduce con los asientos muy retrasados, queda otro pequeño hueco.

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