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Porsche Panamera Turbo

Vendo 911… y Audi S8, que con el nuevo Panamera Turbo ya tengo los dos en uno. Tan rápido como un 911, tan cómodo como el mejor Mercedes, más efectivo que un S8 y más dinámico que el mejor M de BMW ¿qué más se puede pedir?
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Porsche Panamera Turbo
Porsche Panamera Turbo

Lo acabo de pensar mejor y no, no vendo el 911 Turbo, me lo quedo para «pasear» los domingos. Eso sí, para el resto del tiempo ya tengo un claro sustituto, el Panamera y, en concreto, el Turbo. Porsche acaba de firmar uno de los mejores automóviles de la historia, que combina la mejor tecnología punta con toda la tradición deportiva de la casa. Eso es lo que sientes cuando lo conduces y eso es lo que descubres en cuanto lo comparas con la competencia. Con casi 5 metros de largo y ¡dos toneladas de peso! transmite una solidez y una agilidad dignas del mejor superdeportivo, con el plus de aportar un confort de marcha como el del mejor Mercedes, y cuando me refiero al mejor Mercedes no apunto sólo a un AMG, sino a cualquier Clase S de confortable suspensión neumática. Pero claro, todo en esta vida tiene un precio y, en este caso, es alto, muy alto.

Todo el que lo ve por primera vez se para a destacar sus proporciones antes que nada y es que, a pesar de los millones de fotos que hemos visto (en ninguna salía un coche «normal» a su lado que sirviese de referencia), no te haces a la idea de cómo es hasta que lo tienes delante. Son casi cinco metros de largo por 1,9 m de ancho y 1,4 m de alto, es decir, bajito pero muy ancho y largo. Resulta espectacular e imponente por sus proporciones, por la marca a la que pertenece, por su sonido o su calidad, pero no es todo lo atractivo que se presupone a un modelo de estas características.

No tiene el encanto de un 911 o un Cayman; se podría decir que es bonito, pero no precioso. En el interior esto no pasa. Tanto el diseño como la ergonomía, el espacio, la calidad o los materiales empleados consiguen un conjunto muy agradable y elegante, a la altura de lo que se espera para un coche así. Pero ya saben, esto es un Porsche y las posibilidades de configuración interior de distintos materiales, asientos, volantes permiten, además, interiores al gusto de cada uno, aumentando la factura final, claro.

Los asientos que llevaba nuestra unidad eran los deportivos opcionales con reglaje eléctrico -1.493 euros-, muy cómodos y fáciles de adaptar, aunque entre sus múltiples reglajes, y por rizar el rizo, echamos en falta que la banqueta pueda variar su inclinación también hacia delante. Con todo, la postura de conducción es muy cómoda tanto para la conducción deportiva como para plantearse largos viajes. Detrás el confort es extraordinario. Dispone cotas muy generosas en anchura, altura y espacio para las piernas. Como referencia, un Audi S8 -potencial rival en todos los apartados- ofrece unos centímetros menos en altura y espacio para las piernas, de ahí que incluso se pueda plantear la posibilidad de utilizar este coche con chófer, que sería muy afortunado, por cierto.

Otra cosa es el maletero. Cuenta con 355 litros de capacidad, muchos para un Porsche deportivo pero muy pocos para el equipaje de los cuatro ocupantes. Los respaldos se pueden abatir por partes, dejando un interesante fondo plano y ampliando las posibilidades de carga ¡parece mentira que estemos hablando de un coche capaz de hacer un 0-100 km/h de 3,7 segundos! El portón del maletero queda tan alto cuando se abre que hace imprescindible la opción del cierre automático -719 euros-, sobre todo si se mide menos de 1,70 m. El resto de las puertas tienen la ventaja que se abren casi 90 grados, algo con lo que hay que tener cuidado, puesto que al principio es habitual abrir la puerta a tope para entrar, siendo casi necesario volver a salir para poder cerrarla; con abrirla a un punto intermedio es más que suficiente para entrar sin problemas de espacio.

Una vez en marcha destaca el elevado confort de la suspensión neumática. Empieza a andar con suavidad y en cuanto soltamos el freno, puesto que el cambio PDK que lleva no lo deja nunca en punto muerto. Se maniobra muy bien por cambio o dirección, aunque, debido a sus proporciones y al tamaño de las ventanas traseras, la visibilidad trasera es algo pobre, siendo necesario confiar en el asistente de aparcamiento que lleva de serie. Por ciudad se mueve con suavidad y sin aparentar toda la deportividad que luego veremos. Lo mejor llega cuando paramos en el primer semáforo, puesto que de golpe el motor se para y tan sólo se escucha el sonido de una leve brisa procedente de las salidas de aire y el encantador tic tac del cronómetro -opcional-, que en el Panamera hace de reloj cuando no se utiliza. Dispone del mejor sistema Start&Stop que hemos probado de entre los coches que no son híbridos completos (estos se ayudan del motor eléctrico para iniciar la marcha).

  • Estabilidad, confort y deportividad
  • Calidad de acabado
  • Prestaciones salvajes
  • Precio
  • Levas del cambio incómodas
  • Sólo automático
Comportamiento

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