Publicidad

Porsche Panamera S Hybrid

No sin cierto recelo inicial, pero finalmente sin secuelas colaterales. La tecnología híbrida en el Panamera no sólo lo confirma como un verdadero Porsche, en el que sus prestaciones son 'electrizantes', también en su papel de berlina tilda de mágicos sus desplazamientos.
-
Porsche Panamera S Hybrid
Porsche Panamera S Hybrid

Seguramente, el consumo de combustible de un Porsche sea trivial para su propietario (como el precio de adquisición), pero no por ello es algo que define a este inédito Panamera Hybrid, con consumos que firmaría la recién presentada versión Diesel de 250 CV. Como también, y aquí está el exigible éxito del modelo, con prestaciones al mismísimo nivel que el poderoso S con motor 4.8 V8 de 400 CV.

De alguna manera, la eficiencia energética que propone, cómo racionaliza sus elevadísimas prestaciones, nos llevan a sentir a este nuevo Panamera como el modelo más sofisticado y vanguardista de la gama, independientemente de que haya Panameras más potentes (Turbo, de 500 CV) y mucho más potentes (Turbo S de 550 CV) y, en consecuencia, más «legítimos» dentro de la marca... pero ecológicamente derrochadores.

Adaptado al medio
A su motor térmico 3.0 V6 con compresor de 333 CV adosa uno eléctrico de 47 CV, que se alimenta de una batería de níquel metal hidruro ubicada bajo el maletero, que se recarga con el propio funcionamiento del motor térmico, con el movimiento del coche y con la energía recuperada en frenadas. El motor eléctrico tiene fuerza suficiente para desplazar al Panamera en silencio hasta 2 kilómetros y a una velocidad de hasta 85 km/h, condiciones que salvo en maniobras a muy baja velocidad, no aparecen fácilmente, porque las 2 toneladas del Hybrid necesitan terreno favorable para moverse en eléctrico.

Pero, es esa misma masa la que interviene para que el Hybrid se desplace mágicamente en carretera. Según ganamos velocidad, al levantar el pie del acelerador la transmisión desacopla los motores de las ruedas (y el V6 se para) para restar fricciones, alargando de esta manera el desplazamiento por la propia inercia del coche. Tan simple como si nos moviéramos en punto muerto en un coche convencional, pero muchísimo más eficaz de lo que podríamos imaginar. Mientras en cualquier coche sentimos cierta deceleración cuando levantamos el pie del acelerador, el Hybrid mantiene por centenas de metros la sensación de aceleración mantenida, hasta el punto que sospecharíamos que podría recibir cierta aportación eléctrica si no fuera porque un gráfico en el cuadro nos informa que viajamos «a vela».

Este desacople de la transmisión se produce hasta 165 km/h y en las reaceleraciones podemos, si lo buscamos suavizando la aceleración, desplazarnos por más momentos sólo en eléctrico, hasta que el motor térmico se pone en marcha y asume sus funciones de principal y enérgico propulsor. Todo este vaivén está sincronizado de maravilla, con transiciones de parada y rearranques del motor súbitas e imperceptibles, en ciudad y carretera, y siempre con una respuesta sobre el acelerador instantánea y directa para, en cualquier momento, acometer una maniobra de recuperación o aceleración que nos deja estupefactos por lo mucho que empuja. Si sabemos interpretar los 25 segundos que tarda en recorrer un kilómetro desde parado o los poco más de 5 que tarda en alcanzar los 100 km/h, nos da una idea de su enorme potencial.

El tipo de cambio es automático por convertidor de par, más cómodo que rápido en sus transiciones, que se antoja algo lento cuando queremos imprimir manualmente (qué incómodas levas lleva en el volante) la máxima deportividad a nuestros desplazamientos. Aunque dos modos de trabajo, Sport y Sport Plus, adoptan leyes más agresivas para priorizar y explotar el temperamento del V6 compresor, que por su parte, enseña un bajo régimen muy bueno, con una limpia y poderosa elasticidad que le lleva a tocar las 7.000 rpm con mucho vigor.

Monolítico
Su bastidor asimila esta potencialidad con una calidad en su pisada soberbia. Cuenta de serie con suspensión neumática, y no sólo le asegura un confort de berlina de lujo, también, en su posición más baja, unas reacciones de bastidor monolíticas. Desaparecen kilos y centímetros, y el Hybrid se deja llevar con una naturalidad propia del trabajo dinámico que esconde este coche. Todo es sólido y precisión: sus guiados, sus apoyos, sus aceleraciones... este Hybrid no es el híbrido que habíamos asimilado de otras marcas pioneras.

Es un Porsche, activo y reactivo, por sensaciones y por maneras, pero puede aparecer un condicionante: en opción ofrece unos neumáticos Michelin Pilot Sport X-green con medidas específicas (montados en la unidad probada) que reducen la resistencia a la rodadura para bajar la homologación de 167 g/km de CO2 a 159 y así su tramo del impuesto de matriculación. Una opción, curiosa, que baja en unos 3.000 euros el precio de adquisición, pero que deja huella en unas distancias de frenado más largas de lo que nos tiene acostumbrado la marca. Y aunque objetivamente no nos atrevemos a penalizar a estos neumáticos cuando ya hemos comentado que la estabilidad y el guiado de este Panamera también están por encima del mal, en fuertes apoyos dejan escapar un feo y «alarmante» chirrido que no parece corresponderse con la elegancia y quietud del Panamera. Nada que unos neumáticos convencionales no solucionen.

  • Funcionamiento motor
  • Deportividad general
  • Calidad de fabricación
  • Distancias de frenado
  • Levas del cambio
  • Maletero pequeño