Porsche Cayman S

Con el Cayman S, Porsche pone al día las bases de su Boxster y las adereza con un nuevo concepto en la marca: la practicidad. De ese extraño matrimonio nace un modelo capaz de seducir con sus formas, de enardecer con su voz y de llevarte al fin del mundo, con equipaje y sin que te dejes los huesos en el camino. Vamos, que lo tiene todo para enamorar. ¿Tienes 65.344 euros?
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=42410&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Así se crea un Porsche

Será difícil encontrar a alquien que piense que la compra de un Porsche es una decisión racional. Sus prestaciones no suelen ser de este mundo –plagado de radares, de conductores despistados y de perenavarros varios-, sus suspensiones te dan placer de conducción y dolor de huesos a partes iguales, son prácticamente biplazas y el maletero… bueno, el maletero es la única cifra mínima en las fichas técnicas de la marca alemana. Sí, el Cayenne es otra cosa, y de hecho ha ampliado la clientela de Porsche, pero, cuando los aficionados a esto de los coches pensamos en un Porsche, lo que se nos viene a la cabeza es un 911, un Boxster… un coupé deportivo. Vaya, que quienes adquieren una de estas bellezas lo hacen guiados por el corazón, no por la cabeza, y a eso los profesionales del marketing lo llaman “compra pasional”.

Bien, pues, dicho esto, podríamos añadir que el Cayman S (la gente de Porsche lo pronuncia a la inglesa: “Cáyman”) rompe lo suficiente con la falta de sentido práctico que suele acompañar los actos pasionales como para que un posible cliente se plantee esta compra como un acto bastante más racional. ¿Por qué? Pues porque este coupé no sólo tiene unas prestaciones de órdago, unas cualidades dinámicas que hacen hervir la sangre y una belleza exterior más que arrebatadora. No. Además, el Cayman –sí un biplaza, es cierto- cuenta con todo el aparataje y la electrónica necesaria para hacer fácil su conducción, salpica su interior con múltiples huecos para dejar objetos y… con su doble maletero (delante y detrás) permite transportar hasta 410 litros de equipaje vario. En una pequeña pirueta espacial, hasta se le pueden colocar apliques en el techo para, a modo de baca, transportar una bicicleta, unos esquís, una tabla de surf… Te hemos dado todos los argumentos para que puedas explicar con lógica el porqué lo quieres. Ya sólo falta que tengas 65.344 euros y te lo puedes llevar al garaje de casa.

La belleza de los Porsche es ya un tópico en el mundo del automóvil, pero sigue siendo de verdad irresitible. El Cayman tiene algunos detractores (ese abultamiento en el techo no gusta a todos), pero no nos encontramos entre ellos. El frontal, la línea del techo y el gran portón trasero, junto a las entradas de aire laterales, conforman los rasgos básicos de su personalidad. En la delantera, las tres grandes tomas de aire en el faldón centran la atención bajo los faros ovales; resultan muy originales los antinieblas circulares montados en sendas láminas metálicas y situados sobre las tomas de aire. En el perfil, la pronunciada curvatura del techo desciende formando un portón trasero que constituye una de las grandes novedades en este diseño, junto con el espoiler retráctil (aparece a los 120 km/h; desaparece al bajar de 80). Ya hemos dicho que se basa en el Boxster, pero mide 12 mm más que él (4,314 metros es su longitud total), tiene su misma anchura (1,801 metros) y pesa cinco kilos menos (1.340 kilos con cambio manual). Tan garbosa carrocería exhibe unas habilidades aerodinámicas cifradas en un Cx de sólo 0,29. Dado que tiene 295 CV, cada uno de ellos debe mover 4,5 kilos, una cifra que explica en parte sus altísimas prestaciones. A ellas vamos.

Desde el punto de vista técnico, el Cayman S también se basa en el Boxster. De hecho, por prestaciones se sitúa entre el Boxster S y el 911 Carrera. Este biplaza cuenta con un motor -situado justo delante del eje posterior- de 6 cilindros, en disposición bóxer (en horizontal, opuestos tres a tres), tiene una capacidad de 3,4 litros y desarrolla una potencia máxima de 295 CV a 6.250 rpm. Acelera de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos, su par máximo es de 34 mkg a 4.400 rpm y su velocidad punta se sitúa en 275 km/h. Este propulsor ha heredado del 911 Carrera las culatas y el sistema de distribución variable VarioCam Plus, que consigue, además de las citadas cifras de par y potencia, un consumo medio bastante contenido: 10,6 litros cada 100 km.

Como opción está disponible el paquete Sport Chrono, un software que aporta una gestión deportiva del motor (para lograr “fuertes sensaciones al rodar al límite”, apuntan los portavoces de Porsche). Permite guardar y analizar tiempos por vuelta y dispone de "caja negra" con memoria para 1.500 trayectos. Los Cayman S que cuentan con esta opción se diferencian estéticamente por un cronómetro analógico-digital situado sobre la parte central del salpicadero: sirve para contrastar tiempos con una exactitud de centésimas de segundo. En las pruebas que Porsche ralizó al Cayman S en el circuito de Nürburgring, el pack Sport Chrono bajó los tiempos de vuelta hasta 3 segundos respecto a un Cayman S sin esa opción.

Pero la tremenda agilidad de este vehículo y su alta velocidad de paso por curva no se podrían explicar sin un conjunto de chasis y suspensiones más allá de los estándares habituales. En esta misma página tienes la posibilidad de ver varios vídeos en los que se refleja todo el proceso de creación del Cayman S y cómo los objetivos dinámicos influyeron en la concepción y diseño del coche. No te los pierdas.

El chasis es el mismo que el del Boxster, pero los muelles, amortiguadores y barras estabilizadoras tienen mayor rigidez, de modo que también es mayor su resistencia a las torsiones. La posición central del motor hace que no haya cambios bruscos de peso sobre el eje delantero y trasero, lo que garantiza la ausencia de inercias y, por tanto, la estabilidad en los movimientos y las trayectorias. Realmente es difícil sacar al Cayman de su trayectoria (a ello colaboran también diversos dispositivos electrónicos ofrecidos de serie y reunidos en la sigla PSM, Porsche Stability Management), aunque esa misma estabilidad hace que, si se logra sacarle de ella, también sea casi imposible corregir el error (salvo que se tenga un nivel de conducción casi de piloto).

El Porsche Active Suspensión Management (PASM) es un sistema de amortiguación que puede adquirirse opcionalmente. Con él, las suspensiones del Cayman son 10 mm más bajas y, con sólo apretar un botón situado en la consola central, el conductor puede elegir entre una amortiguación deportiva-confortable –más adecuada para viajes largos- y otra extremadamente deportiva.

A tan altas aptitudes dinámicas les corresponde un sistema de frenos más que eficaz. El Cayman dispone de frenos de disco ventilados y perforados de 318 mm de diámetro delante y 299 mm detrás. Las pinzas, pintadas en rojo, se perciben tras las llantas de 5 radios y 18 pulgadas. De nuevo, existe una opción aún más extrema: los frenos cerámicos PCCB (Porsche Ceramic Composite Brake). Con un diámetro de 350 mm, son más ligeros, soportan sin alterarse frenadas muy bruscas y tienen mayor durabilidad. Por fuera, se distinguen por el color amarillo de sus pinzas.

La seguridad pasiva –la que nos protege una vez que el accidente se produce- está protagonizada por cinturones de seguridad de tres anclajes con pretensores y limitadores de fuerza, airbags de conductor y acompañante activados en dos etapas y, especialmente ideado para impactos laterales, el sistema de protección POSIP (Porsche Side Impact Protection), con airbags de cortina -insertados en la puerta- y módulos laterales integrados en los respaldos de los asientos.

Las opciones del Cayman S no se diferencian mucho de las del resto de los deportivos Porsche. Destacan el sistema de control de la presión de inflado, ayuda al aparcamiento, espejos retrovisores que se oscurecen automáticamente ante un deslumbramiento, sistema de navegación con reproductor de DVD, diferentes tipos de tapicería, inserciones de madera, carbono o aluminio, y una amplia gama de asientos sofisticados (deportivos adaptables, con regulación eléctrica, con apoyos lumbares…).

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