Porsche Boxster 2009

El Porsche Boxster recibe ahora dos modificaciones fundamentales: la caja de cambios de doble embrague y la inyección directa de gasolina (sólo para la variante S). El resultado no ha podido ser más satisfactorio: más potencia, menos consumo y mayor confort dinámico, sin menoscabo de la deportividad.
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Porsche Boxster 2009
Porsche Boxster 2009

Hemos tenido la oportunidad de acudir al circuito de Willow Springs, en pleno desierto de Mojave, y a unas 90 millas (unos 150 km) de la ciudad de Los Ángeles, USA, para probar los nuevos Porsche Boxster 2009. La cita no carecía de interés. No sólo se nos presentó la oportunidad de comprobar las virtudes de la caja de cambios de doble embrague –la ya famosa PDK- asociada al atractivo roadster biplaza, sino que nos encontramos inmersos en una cita histórica: era la primera vez que Porsche organizaba una toma de contacto con uno de sus nuevos modelos fuera de Alemania y sin ni siquiera haberlo presentado en un salón ni haber proporcionado datos oficiales.

La prueba de conducción tuvo lugar un día antes de su lanzamiento mundial en el Salón de Los Ángeles, en donde el Boxster 2009 compartió protagonismo con el muevo Cayman.

La gran atracción de esta nueva generación del Boxster está en la ya conocida caja de cambios de doble embrague, denominada PDK. Además, el modelo 2009 recibe dos nuevos motores bóxer: un 2.9 litros para la versión convencional y un 3.4 de inyección directa de gasolina para la variante más deportiva “S” .

Porsche sigue así con su labor de incorporar este tipo de alimentación a toda su gama de productos, con el objeto de rebajar los consumos y las emisiones de CO2. Una decisión acertada, teniendo en cuenta las cada vez más exigentes normativas contaminantes tanto en Europa como en Estados Unidos –el Boxster es respetuoso con la Euro5 y con la U-LEV2– y la obsesión del consumidor por la economía de combustible.

Cada vez que hay una oportunidad de dialogar o inquirir a un responsable de Porsche sobre la interesante caja de cambios de doble embrague PDK –abreviatura de la impronunciable Porsche-Doppelkupplungsgetriebe, que significa, precisamente eso, caja de cambios de doble embrague-, la pregunta es siempre la misma. ¿Por qué no se implantó antes? La respuesta también es siempre la misma: “no estábamos preparados para adaptarla a un modelo de calle”.

Bueno, no sabemos si eso es cierto del todo. Lo que es seguro es que Porsche, a la hora de contar las bondades de la PDK, siempre ameniza la charla técnica con un poco de historia. Y la historia cuenta que la caja de cambios de doble embrague, aplicada a la competición, tiene, nada más y nada menos que 25 años, tiempo suficiente para haber desarrollado una versión de calle, máxime teniendo en cuenta que Porsche utiliza el mundo de los circuitos como banco de pruebas de las más sensacionales tecnologías aplicadas al mundo del automóvil de producción.

Daremos por cierta, sin embargo, la explicación poco convincente de Porsche, sobre todo si miramos la filosofía de producto de la compañía: cambios, los mínimos, pero de éxito seguro. De hecho, el Boxster es un fiel ejemplo de esa manera de ver los saltos generacionales. Desde el primer modelo, el del 1997 hasta el actual, del año 2009, han pasado doce largos años en los que la apariencia del Boxster apenas ha variado. En 2005 se produjo la más profunda modificación, al considerar internamente al Boxster de ese año como el Porsche 987, en sustitución del anterior Porsche 986.

En todo este tiempo, los cambios realizadas han sido los justos y, además, convincentes, en aras de ser compatible con los nuevos aires que soplan sin menoscabo de la vitola de deportividad que se le exige a un modelo Porsche. El resultado se puede extrapolar a cualquier vehículo de la compañía: nunca pasan de moda.

Un ejemplo de esta última afirmación. Porsche llevó también a Willow Springs un par de unidades del primer Boxster para poder cotejar las diferencias no sólo visuales sino dinámicas entre el pasado y el futuro. Obviamente, aunque doce años son muchos y más cuando atravesamos un periodo en la historia de la automoción de extraordinarias innovaciones técnicas, aquel Boxster de 1997, sin ayudas a la conducción de ningún tipo conectada, nos sorprendió a todos por su extraordinario comportamiento deportivo en el revirado trazado californiano. Es decir, de partida el Boxster fue un modelo bien hecho.

Buen Comportamiento

Impresiones de conducción: Javier Fueyo Redactor Jefe myautomovil.com.

Hemos tenido la oportunidad de acudir al circuito de Willow Springs, en pleno desierto de Mojave, y a unas 90 millas (unos 150 km) de la ciudad de Los Ángeles, USA, para probar los nuevos Porsche Boxster 2009. La cita no carecía de interés. No sólo se nos presentó la oportunidad de comprobar las virtudes de la caja de cambios de doble embrague –la ya famosa PDK- asociada al atractivo roadster biplaza, sino que nos encontramos inmersos en una cita histórica: era la primera vez que Porsche organizaba una toma de contacto con uno de sus nuevos modelos fuera de Alemania y sin ni siquiera haberlo presentado en un salón ni haber proporcionado datos oficiales.

La prueba de conducción tuvo lugar un día antes de su lanzamiento mundial en el Salón de Los Ángeles, en donde el Boxster 2009 compartió protagonismo con el muevo Cayman.

La gran atracción de esta nueva generación del Boxster está en la ya conocida caja de cambios de doble embrague, denominada PDK. Además, el modelo 2009 recibe dos nuevos motores bóxer: un 2.9 litros para la versión convencional y un 3.4 de inyección directa de gasolina para la variante más deportiva “S” .

Porsche sigue así con su labor de incorporar este tipo de alimentación a toda su gama de productos, con el objeto de rebajar los consumos y las emisiones de CO2. Una decisión acertada, teniendo en cuenta las cada vez más exigentes normativas contaminantes tanto en Europa como en Estados Unidos –el Boxster es respetuoso con la Euro5 y con la U-LEV2– y la obsesión del consumidor por la economía de combustible.

Cada vez que hay una oportunidad de dialogar o inquirir a un responsable de Porsche sobre la interesante caja de cambios de doble embrague PDK –abreviatura de la impronunciable Porsche-Doppelkupplungsgetriebe, que significa, precisamente eso, caja de cambios de doble embrague-, la pregunta es siempre la misma. ¿Por qué no se implantó antes? La respuesta también es siempre la misma: “no estábamos preparados para adaptarla a un modelo de calle”.

Bueno, no sabemos si eso es cierto del todo. Lo que es seguro es que Porsche, a la hora de contar las bondades de la PDK, siempre ameniza la charla técnica con un poco de historia. Y la historia cuenta que la caja de cambios de doble embrague, aplicada a la competición, tiene, nada más y nada menos que 25 años, tiempo suficiente para haber desarrollado una versión de calle, máxime teniendo en cuenta que Porsche utiliza el mundo de los circuitos como banco de pruebas de las más sensacionales tecnologías aplicadas al mundo del automóvil de producción.

Daremos por cierta, sin embargo, la explicación poco convincente de Porsche, sobre todo si miramos la filosofía de producto de la compañía: cambios, los mínimos, pero de éxito seguro. De hecho, el Boxster es un fiel ejemplo de esa manera de ver los saltos generacionales. Desde el primer modelo, el del 1997 hasta el actual, del año 2009, han pasado doce largos años en los que la apariencia del Boxster apenas ha variado. En 2005 se produjo la más profunda modificación, al considerar internamente al Boxster de ese año como el Porsche 987, en sustitución del anterior Porsche 986.

En todo este tiempo, los cambios realizadas han sido los justos y, además, convincentes, en aras de ser compatible con los nuevos aires que soplan sin menoscabo de la vitola de deportividad que se le exige a un modelo Porsche. El resultado se puede extrapolar a cualquier vehículo de la compañía: nunca pasan de moda.

Un ejemplo de esta última afirmación. Porsche llevó también a Willow Springs un par de unidades del primer Boxster para poder cotejar las diferencias no sólo visuales sino dinámicas entre el pasado y el futuro. Obviamente, aunque doce años son muchos y más cuando atravesamos un periodo en la historia de la automoción de extraordinarias innovaciones técnicas, aquel Boxster de 1997, sin ayudas a la conducción de ningún tipo conectada, nos sorprendió a todos por su extraordinario comportamiento deportivo en el revirado trazado californiano. Es decir, de partida el Boxster fue un modelo bien hecho.

Buen Comportamiento

Impresiones de conducción: Javier Fueyo Redactor Jefe myautomovil.com.

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