PGO Cevennes, un coche moderno con aspecto vintage

El PGO Cevennes es una interpretación asaz libre del Porsche 356 Speedster, un coche que, con el tiempo, ha ido evolucionando hasta adquirir personalidad propia.
Texto: Manuel Garriga -
PGO Cevennes, un coche moderno con aspecto vintage
PGO Cevennes, un coche moderno con aspecto vintage

El PGO Cevennes recuerda al Porsche 356 Speedster, eso es innegable, pero por debajo no tiene nada que ver. Lo que encontramos es un chasis de tubos rectos y sección cuadrada, con esquemas McPherson en ambos extremos y ese motor dispuesto en posición central fabricado por… BMW. Se trata del mismo bloque Valvetronic 1,6 litros con inyección multipunto y sobrealimentación, unido a una caja manual de seis relaciones , que anima al Mini Cooper S o al DS3 Racing (Performance en el futuro cercano), trasplantado directamente al eje posterior del PGO Cevennes

PGO Cevennes: potencia y ligereza

De serie, el PGO Cevennes rinde 184 CV, pero esta unidad de prueba era un poco especial; gracias al escape hecho a medida y otros retoques disponemos de 199 CV. Con un peso de 999 kg, una batalla de 2,26 cm y su generoso ancho de vías, cuesta poco imaginar la pequeña bomba que nos han puesto entre las manos. 

Sin embargo, lo que uno se pregunta inmediatamente es si este PGO Cevennes admite un uso que no sea rabiosamente deportivo. Y en efecto, así es. Obviando las características intrínsecas del modelo -acceso difícil, escasa visibilidad, etc- en utilización urbana no supone mucho problema en cuanto uno se acostumbra. Sus dimensiones reducidas facilitan la maniobrabilidad, y a pesar de la poca distancia al suelo supera badenes y desniveles de la calzada con facilidad. La suspensión es, junto con la respuesta del motor, uno de los puntos más brillantes del PGO Cevennes, con un excelente compromiso entre comodidad y eficacia. El embrague es suave y progresivo, sin sorpresas, y el motor puede ir suministrando su fuerza a punta de gas, sin castigarnos los oídos ni los de quienes nos rodean. Pero si pisamos a fondo en un momento estaremos rozando la zona roja del cuentavueltas. Su aceleración resulta sencillamente diabólica... 

PGO Cevennes pruebaPGO Cevennes: una delicia conducirlo

Por eso, conducir el PGO Cevennes en el escenario idóneo es una auténtica delicia. Por las reviradas carreteras de la región de Cevennes (Francia) —el macizo que le da nombre al modelo—, permite sostener un ritmo vertiginoso. Como si se tratara de un kart. El eje trasero sólo se despega del asfalto forzándolo a hacerlo -sus generosos Michelin Pilot Sport cumplen con sobresaliente-, pues de otro modo, incluso rodando realmente rápido, mantiene un comportamiento exquisito en todo momento. Si nuestra mano derecha apenas suelta la corta palanca del cambio manual (hay una transmisión automática en opción) es por el puro placer que nos proporciona su manejo, porque este motor  genera par suficiente como para prescindir de ella en un amplio margen de revoluciones. El efecto del turbocompresor, ayudado por una válvula de descarga, se deja notar en las subidas de régimen. El Valvetronic parece siempre pidiendo más, y más, y más…

Pero si se trata de viajar la cosa cambia radicalmente. El PGO Cevennes detesta las autopistas, no son para él. El elevado nivel sonoro que se deriva del pobre aislamiento de la capota hace que sea imposible mantener una conversación u oír la radio siquiera. Aunque el habitáculo es cómodo y bien concebido y la vida a bordo resulta agradable, algunos detalles del PGO Cevennes dejan bastante que desear: la instrumentación es poco legible, sobre todo de noche, y el ajuste del techo podría ser mucho mejor -en nuestro viaje desde Barcelona a Alès se soltó dos veces, una en plena autopista, con el susto correspondiente-, con un sistema de enganche demasiado simple y propenso a fallar. La avería quedó resuelta tras una visita -no prevista- a la fábrica PGO.

El PGO Cevennes, estrella de la gama, va realmente bien equipado como corresponde a su precio (51.095 euros) con dirección asistida, aire acondicionado, parabrisas térmico, cristales y retrovisores eléctricos, radio-CD, navegador, cierre centralizado… Nada de esto lo encontraremos en el Porsche 356 Speedster que le inspira, ni a tampoco su comodidad, seguridad o eficiencia dinámica. Otra cosa es el encanto de lo auténtico, la pátina de lo antiguo y todo esto. Pero para gustos, colores. Es cuestión de prioridades personales y del uso que le pretendamos dar. Y de la economía, claro. A los valores que se cotizan actualmente los Porsche 356 Speedster ni siquiera es aconsejable la comparación. Pero no sólo por esta razón: el PGO no es ningún vehículo de colección sino un coche moderno -seguro, eficaz y divertido- con aspecto de un clásico deportivo legendario. Con todo lo bueno y lo malo que ello supone. 

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