Peugeot 307 CC 2.0 y Renault Mégane CC 2.0

Los dos modelos enfrentados recurren al mismo esquema de carrocería, coupé cabriolet de accionamiento eléctrico, ofrecen motores en el entorno de los 140 CV y disponen de unos precios muy similares.
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Peugeot 307 CC 2.0 y Renault Mégane CC 2.0
Peugeot 307 CC 2.0 y Renault Mégane CC 2.0

Sobre el papel, los dos modelos se encuentran muy cerca uno del otro: misma longitud y similar anchura, mismo planteamiento en carrocería, los dos cuentan con mecánicas de gasolina de dos litros de capacidad y similar cifra de potencia y muy pocas diferencias en el rendimiento de los motores. Si cogemos la ficha técnica de ambos, prácticamente verificamos los mismos datos en los diferentes campos de cada modelo.

En el caso del 307, nos encontramos con la mecánica de dos litros de capacidad que anuncia 136 CV (100 kW) que, como ha comprobado nuestro Centro Técnico en el banco de rodillos, se queda en 131,5 CV a 5.390 rpm. Este motor, que fue lanzado al mercado en el año 1999 con ocasión de la remodelación de la gama 406, lo hemos conocido también en 206, 307 y 806. Se trata de un cuatro cilindros con doble árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro. Tiene distribución por correa dentada y anuncia unas cifras de emisiones bastante respetuosas con el medio ambiente.

Casi idéntica cilindrada y potencia, aunque con un bloque de material más pesado (el 307 recurre a bloque de aluminio), el Mégane también cuenta con culata multiválvula, pero dispone de una carrera más larga que el Peugeot. Nominalmente también anuncia 100 kW (136 CV), si bien la unidad probada sólo perdió algo más de dos caballos y medio en nuestro banco de rodillos, mostrando 133,4 CV a 5.440 rpm y una cifra de par ligeramente superior a la del 307, con 19,7 mkg.

La escasa diferencia de potencia y peso entre ellos revela una cifra idéntica de relación peso/potencia, de 11,4 CV para cada uno de ellos. La diferente transmisión que incorporan, 5 velocidades en el Peugeot y caja de seis marchas en el Renault, permite que la aceleración desde parado sea superior en el 307, mientras que las recuperaciones y adelantamientos favorecen ligeramente al Mégane. Esa diferencia de relaciones ha permitido escalonar las marchas en la caja de seis velocidades con desarrollos más cortos de segunda a quinta velocidad (la primera es más corta en el 307).

Los consumos, con medio litro de diferencia favorable para el Renault, se sitúan en el entorno de los nueve litros reales si se utiliza el pie derecho con moderación, aunque se mantienen en cifras sensiblemente superiores si se lleva una conducción a ritmo vivo.

En materia de suspensiones también hay una similitud entre los dos. Independiente de tipo McPherson con triángulo inferior en los dos modelos con barra estabilizadora de mayor grosor para el Peugeot en el tren delantero. En el trasero, más de lo mismo, ruedas tiradas con eje torsional en los dos, con barra estabilizadora para el 307, mientras que la dirección es servoasistida mediante sistema eléctrico en ambos casos.

En el apartado de frenos ambos cuentan con un equipo similar en cuanto a sistema y dispositivos de ayuda: sistema antibloqueo de frenos ABS, dispositivo de asistencia a la frenada de emergencia BAS y distribución electrónica de la fuerza de frenada EBD. Hay una clara ventaja para el modelo de la marca del león, que ofrece discos de mayores dimensiones en ambos trenes. Además, conviene resaltar que el ESP forma parte del equipamiento estándar en el 307, mientras que en el Mégane constituye una opción que incluye control de tracción y estabilidad, más los arcos posteriores de seguridad eyectables, a un precio de 1.040 euros.

Otro detalle que nos ha parecido criticable en el Mégane ha sido la falta de rueda de repuesto. En su lugar dispone de un spray aerosol reparapinchazos y en opción, por 208 euros adicionales, se puede solicitar un kit de reparación de pinchazos compuesto por un líquido reparador y un pequeño compresor eléctrico, pero no se puede solicitar una rueda de repuesto ni convencional ni de emergencia.

Sobre el papel, los dos modelos se encuentran muy cerca uno del otro: misma longitud y similar anchura, mismo planteamiento en carrocería, los dos cuentan con mecánicas de gasolina de dos litros de capacidad y similar cifra de potencia y muy pocas diferencias en el rendimiento de los motores. Si cogemos la ficha técnica de ambos, prácticamente verificamos los mismos datos en los diferentes campos de cada modelo.

En el caso del 307, nos encontramos con la mecánica de dos litros de capacidad que anuncia 136 CV (100 kW) que, como ha comprobado nuestro Centro Técnico en el banco de rodillos, se queda en 131,5 CV a 5.390 rpm. Este motor, que fue lanzado al mercado en el año 1999 con ocasión de la remodelación de la gama 406, lo hemos conocido también en 206, 307 y 806. Se trata de un cuatro cilindros con doble árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro. Tiene distribución por correa dentada y anuncia unas cifras de emisiones bastante respetuosas con el medio ambiente.

Casi idéntica cilindrada y potencia, aunque con un bloque de material más pesado (el 307 recurre a bloque de aluminio), el Mégane también cuenta con culata multiválvula, pero dispone de una carrera más larga que el Peugeot. Nominalmente también anuncia 100 kW (136 CV), si bien la unidad probada sólo perdió algo más de dos caballos y medio en nuestro banco de rodillos, mostrando 133,4 CV a 5.440 rpm y una cifra de par ligeramente superior a la del 307, con 19,7 mkg.

La escasa diferencia de potencia y peso entre ellos revela una cifra idéntica de relación peso/potencia, de 11,4 CV para cada uno de ellos. La diferente transmisión que incorporan, 5 velocidades en el Peugeot y caja de seis marchas en el Renault, permite que la aceleración desde parado sea superior en el 307, mientras que las recuperaciones y adelantamientos favorecen ligeramente al Mégane. Esa diferencia de relaciones ha permitido escalonar las marchas en la caja de seis velocidades con desarrollos más cortos de segunda a quinta velocidad (la primera es más corta en el 307).

Los consumos, con medio litro de diferencia favorable para el Renault, se sitúan en el entorno de los nueve litros reales si se utiliza el pie derecho con moderación, aunque se mantienen en cifras sensiblemente superiores si se lleva una conducción a ritmo vivo.

En materia de suspensiones también hay una similitud entre los dos. Independiente de tipo McPherson con triángulo inferior en los dos modelos con barra estabilizadora de mayor grosor para el Peugeot en el tren delantero. En el trasero, más de lo mismo, ruedas tiradas con eje torsional en los dos, con barra estabilizadora para el 307, mientras que la dirección es servoasistida mediante sistema eléctrico en ambos casos.

En el apartado de frenos ambos cuentan con un equipo similar en cuanto a sistema y dispositivos de ayuda: sistema antibloqueo de frenos ABS, dispositivo de asistencia a la frenada de emergencia BAS y distribución electrónica de la fuerza de frenada EBD. Hay una clara ventaja para el modelo de la marca del león, que ofrece discos de mayores dimensiones en ambos trenes. Además, conviene resaltar que el ESP forma parte del equipamiento estándar en el 307, mientras que en el Mégane constituye una opción que incluye control de tracción y estabilidad, más los arcos posteriores de seguridad eyectables, a un precio de 1.040 euros.

Otro detalle que nos ha parecido criticable en el Mégane ha sido la falta de rueda de repuesto. En su lugar dispone de un spray aerosol reparapinchazos y en opción, por 208 euros adicionales, se puede solicitar un kit de reparación de pinchazos compuesto por un líquido reparador y un pequeño compresor eléctrico, pero no se puede solicitar una rueda de repuesto ni convencional ni de emergencia.

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