Peugeot 308SW

Si huyes de los monovolúmenes pero no quieres renunciar a un interior luminoso y con plena modularidad para siete, el Peugeot 308 SW puede ser la solución. Detalles como el techo de cristal y una versatilidad de carga ejemplar le convierten en un coche muy práctico y atractivo.
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Peugeot 308SW
Peugeot 308SW

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

El precio de partida será de 17.950 euros y su lanzamiento comercial tendrá lugar el 22 de mayo en el Salón del Automóvil de Madrid.

A medio camino entre berlina y monovolumen, el Peugeot 308 SW trata de conjugar las cualidades de ambos tipos de carrocería, pero sin renunciar a la agilidad en carretera típica de un compacto. Emplea la probada plataforma del Peugeot 308, aunque con la distancia entre ejes alargada 100 milímetros y con 224 mm. extras de longitud, lo que se traduce en una mayor amplitud interior y capacidad de carga. Respecto al 307 SW, modelo al que sustituye, el nuevo Peugeot 308 SW gana 71 mm. de longitud y 53 mm. de anchura, al tiempo que disminuye su altura en 13 mm. La sensación visual que transmite, por tanto, es de mayor aplomo.

Aunque el chasis es el mismo que el del 307 SW, se han mejorado ciertas características. Por ejemplo, el centro de gravedad se ha rebajado, los amortiguadores se han revisado y la rigidez torsional es un 15% superior. Las mejoras también afectan al interior del Peugeot 308 SW, en el que se han ganado algunos centímetros de habitabilidad, sobre todo en cuanto a altura disponible para las plazas traseras (+42 mm.) y maletero, que crece 225 dm3. Más destacable, sin embargo, es el aumento de superficie acristalada, que llega hasta los 5,58 metros cuadrados y otorga una gran luminosidad y sensación de desahogo. El enorme techo panorámico, por su parte, es 30 cm más largo y proporciona, sobre todo a las plazas posteriores, una calidad de vida a bordo envidiable. Por si fuera poco, la denominada disposición en anfiteatro de los asientos —más elevados los traseros—, garantiza una buena visibilidad del entorno a todos los pasajeros. La luna trasera también es de generosas dimensiones y su forma oblicua ha condicionado todo el estilo de la parte trasera del Peugeot 308 SW, ya que la zaga está diseñada en función de este elemento que, como novedad, ahora se puede abrir independientemente del portón.

Otro cambio importante lo podemos encontrar en la segunda fila de asientos, puesto que ahora está formada por tres butacas independientes del mismo tamaño, dotadas de anclajes Isofix y de sendos sensores conectados inalámbricamente con el indicador de cinturones abrochados que hay sobre el retrovisor. Como contrapartida a la magnífica plaza central que se obtiene, los dos pasajeros laterales quedan demasiado cerca de las puertas. Sin embargo, se consigue una variada combinación en cuanto a posibilidades de modularidad. Las butacas se pueden desplazar longitudinalmente, reclinar ligeramente los respaldos, o plegar para cargar objetos voluminosos sobre ellos. También es posible extraerlas para conseguir 1.736 dm3 de capacidad, e incluso colocar una de ellas en los anclajes de la tercera fila, aunque para este fin es más recomendable adquirir por separado los asientos específicos destinados a este lugar, ya que ocupan menos, son más ligeros y dejan un mayor espacio libre hasta el techo. Éstos no se pueden colocar en la fila central, no tienen anclajes Isofix y tampoco se deslizan en sentido longitudinal. Configurar el interior es tarea sencilla, ya que el montaje y desmontaje de los asientos está bien concebido, así como su manipulación.

A la hora de conducirlo, la altura ligeramente elevada de la carrocería proporciona un buen dominio visual de la carretera. El sano y eficaz comportamiento del 308 se mantiene en las versiones SW, que son rápidas y seguras en todo tipo de situaciones a pesar de su mayor peso, gracias a unos tarados de suspensión bien escogidos capaces de filtrar los baches con total solvencia, y que, al mismo tiempo, consiguen un rápido paso por curva con poco balanceo. El tacto general convence y la postura de conducción que proporcionan los múltiples reglajes de asiento y volante ayudan a conseguir una conducción agradable.

Las motorizaciones serán las mismas que en el 308, es decir, en gasolina: 1.4 VTi de 95 CV, 1.6 VTi de 120 CV (en opción con cambio automático de 4 marchas) y 1.6 THP de 150 CV (disponible también con cambio automático de 4 marchas y 140 CV). Los propulsores Diesel serán los ya conocidos 1.6 HDi de 90 CV, 1.6 HDI de 110 CV con filtro de partículas FAP (llevará en un futuro cambio pilotado de 6 velocidades) y 2.0 HDi FAP de 136 CV, este último con posibilidad de incorporar transmisión automática de 6 relaciones. La mayor novedad es una nueva caja de cambios manual de 6 velocidades que se monta en el 1.6 THP y en el 1.6 HDi FAP 110, precisamente las dos versiones que tuvimos ocasión de probar. Es la misma transmisión que equipa el 308 GT, cuyo accionamiento preciso y sin holguras ha supuesto toda una sorpresa y un positivo avance en cuanto a agrado de uso. Los 110 CV del turbodiesel, sin embargo, se quedan algo escasos, por lo que si queremos movernos con soltura y/o con el coche cargado sería recomendable optar por las motorizaciones superiores. El 1.6 THP, por su parte, resulta mucho más dinámico y hasta roza lo deportivo. Su empuje es notable desde 1.000 rpm. hasta el corte de inyección —a unas 7.000 vueltas—, es silencioso y refinado, tanto que al ralentí parece estar parado.

Entre los sistemas de seguridad del 308 SW cabe destacar, según versiones, el control de presión de los neumáticos, los faros direccionales bi-xenón, avisador de cambio involuntario de carril y hasta 7 airbags. ¿Y qué pasa con el Break? Pues, sencillamente, desaparece esta denominación que estaba presente en la gama 307 para fusionarse con los acabados básicos del Peugeot 308 SW, que no disponen de algunos extras como el techo panorámico, la posibilidad de tener siete plazas o los asientos traseros independientes.

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Peugeot 308 SW: interiores

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