Peugeot 508 2.0 HDI vs Volkswagen Passat 2.0 TDI

¿Con cuál te quedas? Son rivales contemporáneos de las dos industrias automovilísticas europeas más potentes. Con marchamo francés o alemán, Peugeot 508 y Volkswagen Passat representan dos filosofías de materializar el automóvil... pero siempre priorizando la calidad y la funcionalidad. Tú eliges.
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Peugeot 508 2.0 HDI vs Volkswagen Passat 2.0 TDI
Peugeot 508 2.0 HDI vs Volkswagen Passat 2.0 TDI

Pocas diferencias sobre el papel —misma cilindrada de 2 litros y misma potencia de 140 CV—, pero muchas en sus resultados. No por ruido y vi­braciones, que ambos pasan el exa­men con similar maestría, pero sí por el condicionamiento que supone hoy día cumplir con buena nota con las emisiones de escape. Sólo por debajo de los 120 g/km de CO2 que exime pagar el impuesto de matriculación se sitúa el Passat que, entre otras cosas, recurre a una caja de cambios con desarrollos más largos que marca su respuesta. Sólo por ello, mucho más temperamental resulta el 508 que, sobre todo en las maniobras de adelantamiento en las marchas más largas, deja ‘paralizado’ al Passat.

Pero esta respuesta del 508 solicitada a muy bajo régimen se empaña con una entrega inicial un tanto vacía y luego abrupta, quizás fruto del sistema ‘over­boost’ que dispone y que momentánea y súbitamente aporta 2 mkg. El 2.0 TDi se muestra más consistente y lineal en su entrega por debajo de las 2.000 re­voluciones, lo que compensa con mu­cho agrado su respuesta inicial

En cualquier caso, estamos ante magní­ficas mecánicas para devorar kilóme­tros con una solvencia y comodidad absolutas. Soberbio se muestra el Passat, por unos consumos difíciles de creer (y una autonomía que se puede ir a los 1.500 kilómetros), tanto en ca­rretera como en ciudad. Y hablamos de ver medias muy por debajo de los 5 litros en carretera y muy poco más en autopista, cifras dignas de utilita­rios Diesel de inferior potencia. En el 508 siempre hemos medido como poco un litro más que en el Passat. En ciu­dad, parte de la eficiencia del Passat recae en su sistema Stop/Start, que asume mucho protagonismo en la conducción con un funcionamiento muy bueno.

El equipamiento de seguridad disponible marca diferen­cias muy definitorias entre estos dos automóviles contemporáneos. Hay una seguridad que se ha estandari­zado, como son los controles de esta­bilidad y los airbag frontales, latera­les (los traseros sólo, opcionalmente, en el Passat) y de cortina que no faltan en estos 508 y Passat, pero estamos en una nueva fase donde empiezan a aparecer elementos como los detecto­res de fatiga del conductor, el asistente de carril o el sistema precolisión, que actúa automáticamente sobre los fre­nos si evalúa una inminente colisión, que no se contemplan en el Peugeot.

De serie u opcional, el Passat ofrece estas tecnologías, así como una lista de equipamiento más amplia en todos los campos. Se desmarca el 508 con un dispositivo de llamada manual o auto­mática al servicio de emergencia 112.

Por otro lado, para tratarse de un coche de concepción, diseño y desarrollo completamente actual, nos hemos encontrado en esta versión Ac­tive del 508 un freno de mano mecá­nico y una llave de arranque con­vencional que dista de la modernidad y por qué no de la comodidad de un freno eléctrico y una llave insertable como la del Passat, elemento que sólo se ofrecen en los acabados altos del Peugeot. Otros elementos opciona­les ofrecidos en el Passat destinados al confort y la seguri­dad, como la caja de cambios au­tomática, la suspensión electrónica o el control de presión de inflado de los neumáticos no aparece en el 508, que no por ello resulta un coche muy agradable en general y con una calidad percibida comparable a la del Passat.

Pocas diferencias sobre el papel —misma cilindrada de 2 litros y misma potencia de 140 CV—, pero muchas en sus resultados. No por ruido y vi­braciones, que ambos pasan el exa­men con similar maestría, pero sí por el condicionamiento que supone hoy día cumplir con buena nota con las emisiones de escape. Sólo por debajo de los 120 g/km de CO2 que exime pagar el impuesto de matriculación se sitúa el Passat que, entre otras cosas, recurre a una caja de cambios con desarrollos más largos que marca su respuesta. Sólo por ello, mucho más temperamental resulta el 508 que, sobre todo en las maniobras de adelantamiento en las marchas más largas, deja ‘paralizado’ al Passat.

Pero esta respuesta del 508 solicitada a muy bajo régimen se empaña con una entrega inicial un tanto vacía y luego abrupta, quizás fruto del sistema ‘over­boost’ que dispone y que momentánea y súbitamente aporta 2 mkg. El 2.0 TDi se muestra más consistente y lineal en su entrega por debajo de las 2.000 re­voluciones, lo que compensa con mu­cho agrado su respuesta inicial

En cualquier caso, estamos ante magní­ficas mecánicas para devorar kilóme­tros con una solvencia y comodidad absolutas. Soberbio se muestra el Passat, por unos consumos difíciles de creer (y una autonomía que se puede ir a los 1.500 kilómetros), tanto en ca­rretera como en ciudad. Y hablamos de ver medias muy por debajo de los 5 litros en carretera y muy poco más en autopista, cifras dignas de utilita­rios Diesel de inferior potencia. En el 508 siempre hemos medido como poco un litro más que en el Passat. En ciu­dad, parte de la eficiencia del Passat recae en su sistema Stop/Start, que asume mucho protagonismo en la conducción con un funcionamiento muy bueno.

El equipamiento de seguridad disponible marca diferen­cias muy definitorias entre estos dos automóviles contemporáneos. Hay una seguridad que se ha estandari­zado, como son los controles de esta­bilidad y los airbag frontales, latera­les (los traseros sólo, opcionalmente, en el Passat) y de cortina que no faltan en estos 508 y Passat, pero estamos en una nueva fase donde empiezan a aparecer elementos como los detecto­res de fatiga del conductor, el asistente de carril o el sistema precolisión, que actúa automáticamente sobre los fre­nos si evalúa una inminente colisión, que no se contemplan en el Peugeot.

De serie u opcional, el Passat ofrece estas tecnologías, así como una lista de equipamiento más amplia en todos los campos. Se desmarca el 508 con un dispositivo de llamada manual o auto­mática al servicio de emergencia 112.

Por otro lado, para tratarse de un coche de concepción, diseño y desarrollo completamente actual, nos hemos encontrado en esta versión Ac­tive del 508 un freno de mano mecá­nico y una llave de arranque con­vencional que dista de la modernidad y por qué no de la comodidad de un freno eléctrico y una llave insertable como la del Passat, elemento que sólo se ofrecen en los acabados altos del Peugeot. Otros elementos opciona­les ofrecidos en el Passat destinados al confort y la seguri­dad, como la caja de cambios au­tomática, la suspensión electrónica o el control de presión de inflado de los neumáticos no aparece en el 508, que no por ello resulta un coche muy agradable en general y con una calidad percibida comparable a la del Passat.

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