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Peugeot 508 2.0 HDI vs Volkswagen Passat 2.0 TDI

¿Con cuál te quedas? Son rivales contemporáneos de las dos industrias automovilísticas europeas más potentes. Con marchamo francés o alemán, Peugeot 508 y Volkswagen Passat representan dos filosofías de materializar el automóvil... pero siempre priorizando la calidad y la funcionalidad. Tú eliges.
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Peugeot 508 2.0 HDI vs Volkswagen Passat 2.0 TDI
Peugeot 508 2.0 HDI vs Volkswagen Passat 2.0 TDI

Son las dos últimas berlinas medias en llegar a nuestro mercado y lo han hecho prácticamente al unísono. La francesa reemplaza al Peugeot 407 mientras que la alemana es una continuación de la saga Passat. No hay veteranía o modernidad que los excuse o justifique. Son dos ejemplos del estereotipo de la berlina media demandada. De coche familiar ‘universal’. Dos pesos pesados de nuestro mercado. Dos modelos especialmente reconocidos cuando sus antecesores han sido en algún momento los modelos más vendidos del segmento. ‘Coche francés’ y ‘coche alemán’ se han convertido en dos denominaciones de origen exportables, en dos filosofías de producto. ¿Peugeot o Volkswagen? ¿508 o Passat? ¿Francés o alemán? Desgranemos la cuestión.

Contra lo que pudiera parecer por lo que hemos idealizado, el ‘coche del pueblo’ alemán propone un bastidor sustentado sobre suspensiones más flexibles y una dirección menos directa que, además, por esas suspensiones, aumenta esta percepción. Más reactivo se muestra el 508, acorde al león de su logotipo, que nos esconde unas suspensiones más firmes y una dirección más rápida. Pero en ningún caso hablamos de configuraciones extremas, sí de ligeras connotaciones a partir de un lógico equilibrio.

Con esto nos encontramos un 508 de pisada más sólida y un Passat que desde el mismo inicio de marcha deja sentir el trabajo de una más cómoda suspensión. El 508 copia el asfalto marcando incluso los pequeños baches y solidificando los apoyos en curva. El Passat ‘lee’ el asfalto y pisa con una mejor filtración de rodadura, pero también dejando aparecer mayores movimientos de la carrocería en recta y en curva.

Este hilo de conducción más directo del 508 resulta más eficiente y gratificante rodando entre curvas; y en mayor medida según ganamos velocidad, donde el más firme tarado de su suspensión, con mayores inercias que tratar, se muestra más equilibrado. Exige menos ‘volanteo’, su tren delantero anticipa la entrada en curva y el poste­rior es igualmente más reactivo a los cambios de apoyo, aportando cierta direccionalidad si la buscamos. Gus­tará al conductor participativo.

No aparece la misma ‘in­tensidad’ dinámica en el Passat que hemos probado. Por comparación, lle­gada la curva pide un tiempo de asen­tamiento en el apoyo. Pero sólo en ese momento, en la transición de pasar de línea recta a empezar el giro, pide ra­lentizar nuestros impulsos. Después, traza tan rigurosamente como lo hace el 508, aunque sintiéndose su carroce­ría más suelta. Pero geométricamente es excelente, porque esos nítidos mo­vimientos verticales que pueden apa­recer e incomodar no afectan a unas trazadas que salen como las plantea­mos. 

Esta personalidad está tan orien­tada hacia el confort, que la marca ofrece en opción un chasis deportivo (suspensión más firme y 1,5 centíme­tros más baja por sólo 145 euros) y/o una amortiguación activa (905 euros) con tres diferentes tarados a elegir, que permite adaptar el coche a otros gustos o necesidades.

Si más despreocupado resulta el 508 en trazados sinuosos, lo es el Passat en recta, como también más cómodo rodador en cualquier cir­cunstancia. Aflora una superior cali­dad de bacheo, de anular interferen­cias entre las ruedas y el habitáculo, cuando el 508 transmite en asfaltos descuidados ruidos al habitáculo como ‘golpeteos’, llegado el caso, a la dirección.

Esta más cómoda suspensión, un especialmente generoso espacio longitudi­nal en las plazas traseras, un maletero inmenso y un equipamiento más com­pleto plantean un ambiente que, obje­tivamente aunque de manera testimonial, parece mejor en el Passat. Pero por nada de esto el 508 parece criticable. De hecho, ha corre­gido de manera sobresaliente las ca­rencias de maletero y habitabilidad posterior que tenía su antecesor, el Peugeot 407, y ahí detrás, donde el volumi­noso túnel central del Passat condi­ciona muchísimo el acomodo de un tercer pasajero, preferirá el 508, que dispone un túnel menos intrusivo. 

Peugeot 508
- Comportamiento
- Prestaciones equilibradas
- Presentación general

Volkswagen Passat
- Excelentes consumos
- Confort y habitabilidad
- Equipamiento disponible

Peugeot 508 - Bacheo a baja velocidad
- Detalles de equipamiento
- Transición bajo régimen

Volkswgaen Passat
- Adelantamiento en 6ª
- Túnel central voluminoso
- Precio de partida

Son las dos últimas berlinas medias en llegar a nuestro mercado y lo han hecho prácticamente al unísono. La francesa reemplaza al Peugeot 407 mientras que la alemana es una continuación de la saga Passat. No hay veteranía o modernidad que los excuse o justifique. Son dos ejemplos del estereotipo de la berlina media demandada. De coche familiar ‘universal’. Dos pesos pesados de nuestro mercado. Dos modelos especialmente reconocidos cuando sus antecesores han sido en algún momento los modelos más vendidos del segmento. ‘Coche francés’ y ‘coche alemán’ se han convertido en dos denominaciones de origen exportables, en dos filosofías de producto. ¿Peugeot o Volkswagen? ¿508 o Passat? ¿Francés o alemán? Desgranemos la cuestión.

Contra lo que pudiera parecer por lo que hemos idealizado, el ‘coche del pueblo’ alemán propone un bastidor sustentado sobre suspensiones más flexibles y una dirección menos directa que, además, por esas suspensiones, aumenta esta percepción. Más reactivo se muestra el 508, acorde al león de su logotipo, que nos esconde unas suspensiones más firmes y una dirección más rápida. Pero en ningún caso hablamos de configuraciones extremas, sí de ligeras connotaciones a partir de un lógico equilibrio.

Con esto nos encontramos un 508 de pisada más sólida y un Passat que desde el mismo inicio de marcha deja sentir el trabajo de una más cómoda suspensión. El 508 copia el asfalto marcando incluso los pequeños baches y solidificando los apoyos en curva. El Passat ‘lee’ el asfalto y pisa con una mejor filtración de rodadura, pero también dejando aparecer mayores movimientos de la carrocería en recta y en curva.

Este hilo de conducción más directo del 508 resulta más eficiente y gratificante rodando entre curvas; y en mayor medida según ganamos velocidad, donde el más firme tarado de su suspensión, con mayores inercias que tratar, se muestra más equilibrado. Exige menos ‘volanteo’, su tren delantero anticipa la entrada en curva y el poste­rior es igualmente más reactivo a los cambios de apoyo, aportando cierta direccionalidad si la buscamos. Gus­tará al conductor participativo.

No aparece la misma ‘in­tensidad’ dinámica en el Passat que hemos probado. Por comparación, lle­gada la curva pide un tiempo de asen­tamiento en el apoyo. Pero sólo en ese momento, en la transición de pasar de línea recta a empezar el giro, pide ra­lentizar nuestros impulsos. Después, traza tan rigurosamente como lo hace el 508, aunque sintiéndose su carroce­ría más suelta. Pero geométricamente es excelente, porque esos nítidos mo­vimientos verticales que pueden apa­recer e incomodar no afectan a unas trazadas que salen como las plantea­mos. 

Esta personalidad está tan orien­tada hacia el confort, que la marca ofrece en opción un chasis deportivo (suspensión más firme y 1,5 centíme­tros más baja por sólo 145 euros) y/o una amortiguación activa (905 euros) con tres diferentes tarados a elegir, que permite adaptar el coche a otros gustos o necesidades.

Si más despreocupado resulta el 508 en trazados sinuosos, lo es el Passat en recta, como también más cómodo rodador en cualquier cir­cunstancia. Aflora una superior cali­dad de bacheo, de anular interferen­cias entre las ruedas y el habitáculo, cuando el 508 transmite en asfaltos descuidados ruidos al habitáculo como ‘golpeteos’, llegado el caso, a la dirección.

Esta más cómoda suspensión, un especialmente generoso espacio longitudi­nal en las plazas traseras, un maletero inmenso y un equipamiento más com­pleto plantean un ambiente que, obje­tivamente aunque de manera testimonial, parece mejor en el Passat. Pero por nada de esto el 508 parece criticable. De hecho, ha corre­gido de manera sobresaliente las ca­rencias de maletero y habitabilidad posterior que tenía su antecesor, el Peugeot 407, y ahí detrás, donde el volumi­noso túnel central del Passat condi­ciona muchísimo el acomodo de un tercer pasajero, preferirá el 508, que dispone un túnel menos intrusivo. 

Peugeot 508
- Comportamiento
- Prestaciones equilibradas
- Presentación general

Volkswagen Passat
- Excelentes consumos
- Confort y habitabilidad
- Equipamiento disponible

Peugeot 508 - Bacheo a baja velocidad
- Detalles de equipamiento
- Transición bajo régimen

Volkswgaen Passat
- Adelantamiento en 6ª
- Túnel central voluminoso
- Precio de partida