Peugeot 208 1.6 e-HDi Allure

Empequeñecido por fuera, agrandado tanto por dentro como en marcha, y con un nuevo y revolucionario puesto de conducción, el nuevo Peugeot 208 se desmarca de sus rivales para intentar crear tendencia. Muy ligero, dinámico y con un motor e-HDi de 115 CV y gran rendimiento… ¿sentará bien?
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Peugeot 208 1.6 e-HDi Allure
Peugeot 208 1.6 e-HDi Allure

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Pasa en la moda y, por supuesto, en el automóvil. Lo nuevo puede extrañar, pero a la vez servir también para crear estilo. Claro que, a contracorriente, el riesgo es también evidente. Y elevado, a pesar de que, en este caso y de origen, Peugeot parece haberlo buscado y asumido. Su nuevo y moderno 208, destinado a ser su modelo estrella como sustituto del 207, nace hoy como el utilitario «contracultural». Y no porque la marca francesa lo relacione continuamente al viejo icono 205, en lugar de al posterior y más popular 206, todavía hoy el Peugeot más vendido de la historia; sino, sobre todo, por lo diferente que propone. 

Para empezar, Peugeot marca una nueva manera de conducir en su 208 que, ante el asombro inicial, ha justificado por comunicado oficial: “Ergonomía para el siglo XXI. Más maniobrabilidad, mejor lectura”, anuncian. Desde luego, a nadie que se siente pasa desapercibida. Volante mucho más pequeño (de 38 cm de diámetro en el 207 pasa a mínimos 35 cm en el 208, cifra récord); instrumentación sobre elevada para verse por encima del aro y no apartar la vista de la carretera; posición más bien alta de conducción pese al tamaño del coche y, salvo en acabado básico (afectará así al 80% de ventas, según nos cuentan en Peugeot), gran pantalla semiflotante en el salpicadero de 7 pulgadas y a color, con todas las funciones táctiles para radio, audio, Bluetooth o conectividad. Fuera botones, salvo para la climatización, ubicada en un módulo inferior.

En la teoría, perfecto puesto de conducción, pero, en la práctica, exige una sola postura determinada: obliga a bajar demasiado el volante y subir bastante el asiento para visualizar el imprescindible cuadro de información. Y, desde luego, no a todo el que se siente gustará. Siempre lo recomendamos, pero ahora con más motivo: quien se plantee su compra, que lo pruebe. Porque puede generar rechazo… aunque si te adaptas, te convencerá.

Superada esa fase, llega en el nuevo 208 la segunda ruptura. Los recortes llegan también a Peugeot… aunque sólo en dimensiones. Ante la tendencia de crecer y crecer de todos sus rivales, el nuevo Peugeot 208 cuenta con 7 centímetros menos de voladizos que el 207 para una longitud final de 3,96 metros, alejado hoy de los más de 4 metros que marcan los Seat Ibiza, Renault Clio y Opel Corsa. 

Claro que, a diferencia de lo que ocurre con la ergonomía, esta vez sólo genera aplausos. Porque, a una mejor maniobrabilidad urbana y a los 85 kg reales también de ajuste que nos pesa frente al anterior Peugeot 207, este nuevo 208 ofrece, además y curiosamente, mejor habitabilidad. Si antes Peugeot fallaba en espacio trasero para piernas, la optimización del habitáculo y la adopción de respaldos delanteros más finos, le permiten ganar hoy 5 cm para contar ya con una buena cota. Y en altura, anchura o capacidad de maletero (300 litros medidos, siempre con rueda de repuesto normal bajo piso) se mantiene bien posicionado entre sus rivales. Quizás este nuevo Peugeot 208 no es el más amplio, pero se aleja ahora así de ser el más pequeño.

Donde, en cambio, sí marca distancias el nuevo Peugeot 208 frente a sus rivales es en calidad de realización. Ni Seat Ibiza, ni Opel Corsa, ni Ford Fiesta… sólo un VW Polo podría discutir su alto nivel de ajustes y materiales, sumado a un diseño moderno, a más y mejores huecos de almacenamiento repartidos por dentro y a asientos de gran agarre y mucha comodidad incluso después de rodar hasta 1.500 km en un fin de semana. Gran salto frente al anterior 207. Sólo pediríamos asideros de techo: no hay en ninguna plaza. 

Convencidos ya por buen espacio y mejor ambiente, en carretera el nuevo Peugeot 208 termina de subir más escalones. Mantiene su aroma francés por suavidad de mandos (aunque el cambio sigue con un tacto demasiado gomoso), pero ahora es mucho más coche que sus predecesores. Tanto, que subidos luego a un Seat Ibiza redescubrimos el “tacto utilitario”: casi creíamos conducir con el 208 un coche de segmento superior. Y es que, aunque básicamente sobre la misma plataforma del anterior 207, no hay duda que Peugeot ha afinado mucho su puesta a punto. 

Más ágil y directo en ciudad, sorprenden aquí las suspensiones del nuevo Peugeot 208. Prácticamente ni se inmuta ante cualquier badén urbano, por mucho que lo superemos rápido o no advirtiéramos su presencia. Fantástica su capacidad de absorción, lo que denota gran calidad del conjunto de amortiguación. Y eso que blando tampoco va. En vías rápidas ahora flota menos, contando con una pisada más sólida; y en zonas lentas también su respuesta es muy buena en agarre (aunque con neumáticos de baja fricción Michelin Energy Saver tiene algo más de deriva que con convencionales) y precisión, destacando el buen tacto de la dirección, más ágil y deportiva por su pequeño y sugestivo volante. 

En líneas generales, no hay duda que el nuevo Peugeot 208 tiene un comportamiento silencioso, muy equilibrado y fácil, con tendencia a abrir la trazada al enseñar su límite de adherencia. Es, como ya el más pesado 207, algo menos vivo de lo que era el 206. Incluso también menos hoy que un Seat Ibiza, pero muy noble y, al final, tanto o más rápido. También por mecánica.

Y es que sólo le faltaba un buen motor para completar un gran conjunto dinámico en el nuevo Peugeot 208. Y pocas dudas había respecto al reputado 1.6 Diesel del grupo francés PSA. Ya en su nueva versión e-HDi, que incluye el sistema Stop/Start más suave y rápido del mercado (ningún otro Diesel le iguala) y en su versión superior de 115 CV de potencia: una especie en extinción, pues la mayoría de sus rivales se queda ya en Diesel por debajo de 100 CV.

No extraña, por tanto, que este Peugeot 208 1.6 e-HDi sea así uno de los coches más rápidos de su categoría, el mejor en aceleración e, incluso, aguantando el tipo en los adelantamientos. Y eso que Peugeot, en busca también de obtener el mínimo consumo, no se ha cortado en alargar sus desarrollos de cambio: 6ª velocidad de 60 km/h a 1.000 rpm, y 5ª marcha de 50 km/h, típicas ya hoy en grandes berlinas viajeras, pero sorprendentes en utilitarios con la ciudad y su extrarradio como parte fundamental de su hábitat.

Con esta configuración, no conviene así descuidar mucho la mano del cambio en reaceleraciones, aunque este 1.6 e-HDi cumple con mucho par a partir sólo de 1.500 rpm. Puede que sólo le falte la mayor finura y aislamiento del nuevo 1.6 TDI del grupo VW, pero, más potente, es más rápido y hasta consume menos que él: poco más de 5 l/100 km de media en más de 2.000 km de recorridos que nos dejan, al final, un veredicto: bien posicionado de precio, con mucho equipamiento y una sobresaliente calidad percibida, este nuevo Peugeot 208 tiene mimbres para convertirse en la referencia del segmento... si, su manera de conducir, te sienta bien. Como ocurre en la moda.

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