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Prueba: Peugeot 508 SW 2.0 BlueHDI 150 Allure

Para hacer frente a la llegada de rivales tan temibles como los nuevos Ford Mondeo y Volkswagen Passat, la firma del león ha decidido actualizar su buque insignia para hacerlo aún más atractivo y eficiente, así como para introducir nuevas tecnologías.
Miguel García Vidal.Fotos: Israel Gardyn. -
Prueba: Peugeot 508 SW 2.0 BlueHDI 150 Allure
Prueba: Peugeot 508 SW 2.0 BlueHDI 150 Allure

Banner PeugeotPese a no haber pasado mucho tiempo desde su debut, a mediados de 2011, Peugeot ha decidido poner al día su 508 para poder luchar en mejores condiciones con los nuevos rivales que se le avecinan. Exteriormente lo que más llama la atención es su nueva parrilla, que estrena la imagen que poco a poco se adaptará al resto de modelos de la marca del león. También cambian capó, paragolpes delantero —que aumenta en total la longitud del SW en 1,6 cm y en la berlina casi 4, puesto que también varía el trasero— y faros —que ahora pueden ser de led, como en la unidad de la prueba—, mientras que los pilotos traseros, que sí son distintos en la berlina, en el familiar se mantienen. En el interior encontramos una pantalla táctil de 7 pulgadas (de serie desde el acabado Active), que prescinde de algunos botones físicos, si bien acertadamente mantiene accesos directos para navegación, audio, teléfono y ordenador de a bordo. Además estrena nuevas tapicerías, Apps que mejoran su conectividad y equipamientos de seguridad como el control de vehículos en el ángulo muerto o la cámara de marcha atrás, con buena definición pero escasa iluminación en cuanto empieza oscurecer, lo que inhabilita su uso.

En el apartado mecánico, el motor de gasolina 1.6 THP de inyección directa con Stop&Start aumenta su potencia hasta 165 CV, mientras en Diesel aparecen los 2.0 Blue HDI con 150 CV y cambio manual de 6 velocidades, protagonista de la prueba, y el de 180 CV con cambio automático por convertidor de par.

Un Diesel más limpio

El propulsor 2.0 BlueHDI cuenta con un sistema de limpieza de gases de escape por AdBlue encargado de reducir los óxidos de nitrógeno —que se rellena en las revisiones, cada 20.000 km—. El de 150 CV sobresale por su suavidad, bajo nivel de vibraciones y excelente elasticidad, con una buena estirada hasta la zona roja, a 4.500 rpm. Es bastante refinado, pero en ciclo urbano lo parece aún más por su excelente Stop&Start, que apaga el motor sin que nos percatemos de ello bastante antes de que nos hayamos detenido y lo vuelve a arrancar rápido y con total suavidad a la mínima caricia al pedal del embrague. Un sistema que sigue un paso por delante del resto de sus rivales.

Peugeot 508 SW

No obstante, lo que más llama la atención de este BlueHDI es su nivel de emisiones contaminantes homologado, que con 105 g/km, presenta uno de los registros más bajos de su categoría. Algo que augura muy bajos consumos, si bien en la práctica no lo son tanto, situándose a algo más de medio litro del A4 Avant 2.0 TDI ultra en ciudad y del BMW 318d Touring, que son de los mejores familiares medios en este apartado.

 

Ante todo, mucha comodidad

En el plano dinámico volvemos a encontrar un coche muy confortable, pero que también se defiende con dignidad en zona de curvas. Sí, se sienten ligeramente más las inercias que en algunos de sus rivales, pero vira bastante plano y permite una gran velocidad de paso por curva. Siempre con una actitud muy segura y un tren trasero que se mantiene impertérrito en la trazada. Está muy bien amortiguado, ya que absorbe con calidad y confort, pero en conducción deportiva, a la salida de las curvas más cerradas, la dirección tiende a «buscar» ligeramente hacia los lados, algo mitigado en los GT, con la suspensión delantera de dobles triángulos con pivote desacoplado en lugar del clásico McPherson del resto de modelos.

Peugeot 508 SW

Funcionalmente sí hay detalles mejorables, mostrando su veteranía frente a recién llegados. Ejemplos de ello son su dirección electrohidráulica, que se torna en muy pesada al maniobrar con gran rapidez, o el guiado de su cambio, que obliga al conductor a marcar con precisión y calma los tiempos.

 

Muy bien hecho

Su interior nos recibe con un diseño elegante, materiales que traslucen gran calidad y una cuidada ergonomía. Su única tacha, los escasos y pequeños sitios para depositar objetos. En la consola central, donde antes se emplazaban los mandos de la pantalla del navegador, se estrena un práctico hueco con tapa a modo de cortina para el teléfono —de talla media o pequeña— o las llaves, pero no para las dos cosas. A su vez, el cenicero es pequeño, al igual que el espacio bajo el reposabrazos central; que esconde conexiones de 12V, Aux y USB.

Peugeot 508 SW

La habitabilidad no varía respecto a la versión precedente, con buenas cotas a nivel global y la posibilidad de viajar cuatro adultos con total desahogo. Su maletero, con 525 litros marca una buena capacidad, a sólo 10 litros de los mejores (Passat y C5). Además, las redes para fijar objetos que permiten sobrepasar el límite de la cortinilla cubreequipajes —que se enrolla de un solo toque—, los respaldos que se pueden abatir desde un mando en el propio maletero, los ganchos para colgar bolsas o la trampilla que a través del reposabrazos central conecta con el habitáculo para introducir objetos como esquíes aumentan en gran medida su versatilidad.

 

Tope de gama

El 508 SW con el motor 2.0 BlueHDI de 150 CV sólo se ofrece con el acabado Allure, que es el segundo más alto, por 32.270 euros. Así, si queremos una versión menos onerosa, tendremos que decantarnos por el 2.0 HDI de 140 CV Active, también el único que se asocia a esta mecánica, que resta 4.100 euros y además de la menor potencia, así como un consumo medio homologado 4 décimas superior, carece de la llave manos libres para el acceso y arranque, el freno de mano eléctrico, navegador, Head Up display, cristales traseros tintados y techo panorámico entre otras cosas. Con el Allure, además del más pequeño 1.6 eHDI de 115 CV (por 29.620, es decir 2.650 menos) también encontramos el 2.0 BlueHDI de 180 CV, que por 2.450 euros más suma 30 CV adicionales y cambio automático.

Con el descuento actual, la tarifa del 508 reduce sus precios en 3.000 euros. Con esta promoción la oferta se vuelve tentadora, aunque sin resultar tan competitiva como en otros modelos del león. Pese a ello, frente a sus rivales está bien posicionado, sobre todo porque su equipamiento de serie es muy amplio, incluso en la versión de acceso, pese a que la mejor relación la encontremos en los Active.

Peugeot 508 SW

Cumple con una buena nota en todos los aparatados, por calidad está prácticamente al nivel de rivales premium y su equipamiento puede ser completísimo, con opciones a precios muy interesantes. El motor 2.0 BlueHDI de 150 CV convence en sus uso, pero no hay que olvidar que su mantenimiento es algo superior, al tener que rellenar el AdBlue aproximadamente cada 20.000 km, mientras que en consumos, a pesar de ser bajos, en la práctica no consigue lo prometido, situándose muchos de sus contrincantes ligeramente por debajo y con un 2.0 HDI de 140 CV que sólo promulga 0,4 l/100 km más de media y con un coste de adquisición mucho menor.

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