Comparativa: Peugeot 308 SW 1.6 e-HDi vs Renault Mégane Sport Tourer 1.6 dCi y VW Golf Variant 1.6 TDi

Ya no se conforman con ser opciones de carga, sino también de transporte, alternativa de compra incluso para quienes no necesitan medio metro cúbico de capacidad. Han llegado otros coches imponiendo récords, pero no el equilibrio que, tal vez, encuentres en Peugeot 308 SW, Renault Mégane Sport Tourer y VW Golf Variant.
Raúl Roncero.

Twitter: @Rron0_autopista. Fotos: Israel Gardyn. -

Comparativa: Peugeot 308 SW 1.6 e-HDi vs Renault Mégane Sport Tourer 1.6 dCi y VW Golf Variant 1.6 TDi
Comparativa: Peugeot 308 SW 1.6 e-HDi vs Renault Mégane Sport Tourer 1.6 dCi y VW Golf Variant 1.6 TDi

Tal vez no sea lo más habitual, pero comencemos a hablar de ellos desde atrás hacia adelante. Porque en realidad, en sus maleteros se esconde la razón de ser de este tipo de carrocerías, así que pri­mera parada: el tamaño no im­porta. Compacto implica cabeza, calculadora: es esa categoría donde reina el equilibrio entre di­mensiones, espacio, utilidad y precio —y otras muchas más variables de las que ahora no inte­resa hablar—, pero en formato familiar, esta categoría sencillamente riza el rizo: VW Passat, Peugeot 508 y Renault Laguna, en sus res­pectivas carrocerías “wagon”, y con alrededor de treinta centímetros más de longitud, no ofrecen un litro más de practicidad en sus zonas de car­ga que los coches aquí probados. Pero se cobran su otra mayor capacidad, la de representación —y, en teoría, grados de re­finamiento, seguridad y equipamiento también mayor—, a razón de 2.700 euros en el Laguna y cerca de 5.000 euros en los otros dos a igual­dad de potencia —en Laguna, los 130 CV los cubre un bloque 2.0 litros— o motor.

¿Mejores que las berlinas?

Peugeot 308 SW 1.6 e-HDi vs Renault Mégane Sport Tourer 1.6 dCi y VW Golf Variant 1.6 TDiEs dine­ro… Y difícil de justificar, más ahora que nunca que esta nueva generación de compactos le ha comido terreno a berlinas que empiezan a acu­sar ya, no sólo el paso del tiempo, sino el con­vencionalismo y aburrimiento que reina en mu­chas ellas. Pero sigamos avanzando. Medio metro cúbico son muchos litros a cuestas, también cifra lími­te que separa los que no son tan buenos a la hora de echarse bultos encima —Opel Astra Sports Tourer, Toyota Auris Sports Touring o Hyundai i30 CW, desde sólo 420 hasta 465 li­tros— de los que parecen haber apostado todo a la variable cargaHonda Civic Tourer y Skoda Octavia Combi, con más de 600 litros, a costa, también, de diseños que a no todos gusta por igual—. Más que bien servidos, por tanto, nues­tros tres protagonistas, con diferencias insigni­ficantes en lo que pueden transportar, pero no en el cómo.

Peugeot 308 SWPor poco, el Mégane tiene la plata­forma de carga más baja que el 308 y está diez centímetros más cerca del suelo que la del Golf, todos con gigantes bocas de acceso en las que poder meter a través de ella una bici sin des­montarla. Pero luego, matices: Golf y 308 mi­man la atención por el detalle en cada rincón de sus coches, y aquí, tan atrás, también se nota. Aportan un tirador adicional para poder aba­tir los asientos desde el maletero frente a los habituales en los respaldos —que también los conservan— que únicamente tiene el Mégane. Un clic, y asientos al suelo por secciones, en el 308 con un leve y rápido desplazamiento de banqueta para dejar una inmensa superficie de carga totalmente plana de hasta 181 cm hasta los respaldos delanteros en nuestra posición de referencia. Suma también raíles en la base con cuatro ganchos móviles y, bajo ella, un enorme distribuidor. Gigante en forma y fondo este nuevo Peugeot que ya olvidó la tercera fila de asien­tos de antes -para eso hay otros hermanos mayores-.

Al Mégane no le faltan litros, pero su sistema de plegado es más "rudimentario": si quieres dejar una superficie medianamen­te plana tienes que levantar a mano, y con cierto esfuerzo, la base de los asientos trase­ros para pivotarla y ponerla vertical; luego es cuando puedes bajar los respaldos. Más pasos, menos longitud de carga y una clara división en el piso entre la zona de maletero y la de habitáculo.

Renault Mégane Sport TourerMientras que el Golf se asien­ta sobre la misma plataforma que los 3/5 puer­tas, el Mégane separa sus ruedas 6 cm y el 308 en nada menos que 11 cm, detalle que, indepen­dientemente de lo que pueda derivar en aplomo en carretera y habitabilidad y separación ente asientos, aporta al 308 una estampa más equi­librada, sin tanto voladizo posterior. Peugeot replantea el 308 SW totalmente desde delante hacia atrás porque a diferencia de la habitual transformación sólo desde el pilar central, re­posiciona también asientos delanteros con ma­yor recorrido —6 cm más— y, obviamente, con más espacio extra en los traseros —de los 4 cm prometidos en espacio para piernas respecto al cinco puertas nosotros hemos "encontrado" 2 cm—, ofreciendo una generosa amplitud en to­das sus cotas. Junto a sus 136 cm de anchura es, por tanto, uno de los coches más habitables de la categoría. Y todo por 600 euros más a igual­dad de acabado y motor que el 308 de 5 puertas, la mitad que en el caso del Golf, en el que, por cierto, ninguna de sus cotas interiores merece crítica. 1.900 euros es la diferencia entre carro­cerías berlina y Sports Tourer en Renault, don­de su anchura atrás es la que va a poner los lí­mites en caso de ocupar todas sus plazas, más cuando ni él ni sus otros dos rivales se libra de un generoso túnel de transmisión, aunque en el Mégane la prolongación de la consola central con sus respectivas salidas de aire es menos prominente que en los otros coches.

DCI, HDI, TDI...

VW Golf VariantTienes un buen bloque 1.5 litros de 110 CV para el Mégane, aunque hemos decidido unificar la comparativa a los bloques 1.6: de 105 a 130 CV, importante diferencia en potencia que divide la clasificación de prestaciones en dos: Peugeot y Golf y, de lejos, Mégane. Suavísimo motor que Renault sigue combinando en todos sus Mégane con unas cortas relaciones de cambio que enfatizan aún más la respuesta mecánica, pero que también sacan a la luz la que, probablemente, sea la única debilidad de este motor: su transición de bajos muy bajos a medio régimen, apreciándose, más que una falta de elasticidad, un efecto de sobrealimentación demasiado marcado. Magníficas aceleraciones y, más que eso, su rapidez en los ejercicios de adelantamientos hacen que al Mégane no le cueste lo más mínimo andar con ligeros golpes de gas, que afronte de mejor grado kilos y kilos de carga u orografía complicada. Hay también cierto equilibro "deportivo" entre chasis —en breve entramos en detalles— y motor que le convierten en la opción más deseable para quien le guste no ya conducir rápido, sino tener un hilo más "mecánico" y directo entre coche y asfalto. Cualquier Stop&Start te parecerá lento y poco fino después de haber probado el que llevan los e-HDi de Peugeot. El aliado perfecto para este motor, la carrocería más ligera de la categoría —más que por la diferencia en kilos respecto a sus rivales, el mérito es haber sido ya capaz de bajar de los 1.400 kg con estas dimensiones—. Pero son los largos desarrollos que mueve el HDi y, más que eso, el excesivo salto entre algunas de sus marchas —sobre todo el de cuarta a quinta— lo que te obligarán a implicarte un poco más en la conducción y usar el cambio con más frecuencia. A partir de ahí, está su refinado y constante subir de vueltas, su elasticidad y capacidad no sólo para poder ganar velocidad desde marchas largas, sino para mantener la velocidad con el motor muy bajo de vueltas. La gran calidad alcanzada en el Peugeot 308 se pone de manifiesto, también, en el bajo nivel sonoro o el mínimo nivel de vibracio­nes, destacable también en el Mégane por el que parecen no pasar los años —su actuali­zación sólo ha sido un lavado de cara—, aun­que el Golf sigue imponiendo su ley: puedes entenderte con el acompañante aunque hables susurrando.

Como te dije, el Mégane ofre­ce el conjunto más dinámico que rápidamente identificas por una amortiguación más estric­ta, apoyos con menos balanceo que los otros dos coches e incluso cierta participación del tren posterior, pero su confort no admite tacha. Impecable su calidad de rodadura. Pero en co­modidad y en mayor medida, en refinamiento, sus otros dos rivales están a otro nivel. El Golf es "algodón puro" aún cuando su tren posterior recibe tarados menos flexibles que la versión de cinco puertas. Es el que más ba­lancea y hunde en apoyo o frenada, pero si­gue ofreciendo una conducción fácil, segura y de calidad. Mientras, el Peugeot 308 SW, probable­mente por su amplísima base se sustentación —no sólo batalla, sino también vías—, parece incluso escalar de categoría respecto al cinco puertas por el aplomo y consistencia que ofre­ce en cualquier situación, pero sin perder un ápice de esa conducción ágil y agradable que ofrece la versión compacta.

En pocas palabras

Aceleración: Caballos, kilos...Y algo más. Lógica primera plaza para el más potente Mégane. El Golf aprovecha el cambio DSG y sus cerradas relaciones para acabar siendo igual de rápido que el Peugeot 308 SW e-HDi/115.

Frenada: El Mégane, con el tacto más peculiar: en pocos milímetros de pedal las pastillas "muerden" literalmente los discos.

Sonoridad: Comodidad y calidad. En esos  pequeños detalles que no siempre se ven, pero se sienten, VW siempre destaca: a bordo, el habitáculo más silencioso y mejor aislado.

Adelantamiento. Segundos decisivos. El DSG hace que el 1.6 TDi/105 nunca te deje colgado. Empuje muy consistente en el Mégane por equilibrio entre potencia y cortos desarrollos de cambio.

Potencia y par. En el medio está la virtud.Como motor, aislado del resto de elementos, el 1.6 e-HDi es el más equilibrado: frente al Golf, mucha más pegada; frente al Mégane, mayor elasticidad. Sobre cada coche, la cosa cambia y se estrechan las diferencias entre el TDi y el HDi. El dCi, más deportivo, pero cuidado con sus bajos si no vas en la marcha adecuada.

Consumos. Sobresalientes. Diferencias mínimas, con excelentes valores para los tres que sólo un Skoda Octavia Combi 1.6 TDi ha sido capaz de mejorar.

Peso. Peugeot rocoge el testigo del León ST, el más ligero hasta la fecha; es el único familiar de su categoría que baja de la barrera de los 1.400 kg,

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