Peugeot 308 1.2 PureTech 130, prueba de larga duración: más de 150.000 km

Sobrepasados los 150.000 km, el Peugeot 308 1.2 Puretech 130 CV emboca la recta final de su prueba de larga duración que finalizará a los 200.000.
Luis Miguel Vitoria.

Twitter: @luismivitoria -

Peugeot 308 1.2 PureTech 130, prueba de larga duración: más de 150.000 km
Peugeot 308 1.2 PureTech 130, prueba de larga duración: más de 150.000 km

Cuando su coche llega a los 150.000 km muchos conductores inician un periodo de reflexión sobre la conveniencia o no de sustituirlo. En ocasiones, habrán pasado no menos de 6 u 8 años, en otros, incluso muchos más. Se entra en una zona percibida como «de riesgo» ante la posible aparición de averías, si es que no lo han hecho ya. También de un incremento de los costes de mantenimiento, al asociarse a operaciones como la sustitución de la correa de distribución —a partir de los 120.000 km suele cambiarse— y, con ella, de elementos como la bomba del agua que hacen que la factura pueda ser elevada.

Sin embargo, como usuarios del Peugeot 308 1.2 PureTech 130 Allure, difícilmente podríamos abrir ese período en el que sopesar el cambio de vehículo porque, sencillamente, sigue dando excelentes resultados. Por ejemplo, aún está por presentarse una ocasión en la que una avería lo deje aparcado o pendiente de una grúa. Y sus visitas al concesionario han sido, normalmente, las programadas: o coincidiendo con las pertinentes revisiones, o bien para visitar al chapista —tres ocasiones, para solventar pequeños golpes de aparcamiento— y sustituir elementos desgastados —discos, amortiguadores o neumáticos, alguna llanta tocada…—.

Las que se hicieron con el fin de solucionar pequeñas pegas mecánicas siguen siendo mínimas. Ya cumplidos los 100.000 km se repararon un sensor de ABS o un manguito. Sólo volvimos a pedir la intervención del mecánico para solucionar un problema con la radio.

Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CVDetectamos algún fallo en el equipo electrónico que inhabilitaba, por ejemplo, el control de velocidad de crucero; pero con la misma espontaneidad con la que llegó, se fue. En este sentido, lo único a reseñar es la aparición de algún mensaje de servicio que se borra al volver a arrancar el motor.

Peugeot 308 1.2 Puretech: sin desgastes aparentes

Los elementos del habitáculo susceptibles de acusar el uso, como asientos o volante, siguen mostrando, tanto a la vista como al tacto, un excelente aspecto. Y, si acaso, únicamente algunas zonas de cuero del aro del segundo tienen un brillo más evidente provocado por el roce con la mano.

En cuanto al bastidor, quizás en unos kilómetros haya que plantearse la sustitución de amortiguadores —el juego actual es el primero de reposición utilizado—, mientras que no vemos motivo para cambiar aún discos, etc.

Por vez primera el motor ha dejado de rondar los 140 CV en el banco de potencia para, aun superando holgadamente la cifra oficial de 130 CV, aproximarse más a ésta. ¿Las causas? Probablemente le esté afectando, como ocurre con los motores turboalimentados el calor —28ºC en el momento de la toma de datos— pues al volante no percibimos problema alguno. Con todo, que se haya quedado en esta ocasión en 133 CV y 25,9 mkg en el banco de potencia tiene su incidencia sobre la prestación. Por otro lado, registros semejantes a los aportados por este coche en esta ocasión, son no muy diferentes a los obtenidos con 2.130 km, en los primeros pasos de esta prueba de larga duración.

Con los 170.000 alcanzados, el desgaste de los neumáticos delanteros nos hizo acudir al taller para sustituirlos. Recurrimos, nuevamente y como en el eje trasero, a los Michelin Pilot Sport 3 en medida 225/40 R18, que tan buenos resultados en cuanto a agarre y longevidad están aportando. Adicionalmente, reparamos uno sensor de aparcamiento trasero, afectado por un impacto —dos de sus tres cables habían quedado cortados— y repasamos los cables del cambio, con lo que se ha mejorado, sobre todo, la inserción de la segunda velocidad.

Con 180.000 km el Peugeot 308 afrontará su visita al taller de más enjundia. A las habituales intervenciones que coinciden con los 40.000 km —por ejemplo, las que suponen la sustitución de bujías— se suma la del kit de distribución.

 Lo mejor tras 170.000 km: la respuesta del motor 1.2 tricilíndrico de gasolina que, a menudo, sorprende a los conductores no avisados de su arquitectura y su cilindrada por el modo en que empuja.

Lo peor tras 170.000 km: el equipo de sonido falla, incluso tras haber sustituido físicamente la radio. Se trata de un problema de software, probablemente, que nos afecta de modo intermitente.

Peugeot 308 1.2 PureTech: prueba de los 150.000 km frente a los 100.000 km

Peugeot 308 1.2 PureTech

100.000 km

150.000 km

Potencia máxima

139,2 CV a 5.090 rpm

133,0 CV a 4.670 rpm

Par máximo

27,2 mkg a 2.890 rpm

25,9 mkg a 2.990 rpm

Aceleración 0-1.000 metros

30,8 s

31,8 s

Frenada desde 120 km/h

56,9 m

53,9 m

Sonoridad a 120 km/h

68,9 dB

69,8 dB

Adelantamientos 80 a 120 km/h

12,7 s

14,9 s

Consumo en ciudad

8,1 l/100 km

7,9 l/100 km

Consumo en carretera

6,0 l/100 km

6,0 l/100 km

Test del alce

73,9 km/h

76,6 km/h

Eslalon

8,5 s

8,4 s

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