Peugeot 207

Bajo un diseño claramente similar al mostrado en el 206, el nuevo miembro de la marca francesa llega con un planteamiento más ambicioso que el del modelo precedente. Acabados de alta calidad, amplio interior, sofisticado equipamiento y razonable oferta mecánica inicial. Estará disponible a partir de Mayo en carrocerías de tres y cinco puertas y su precio arrancará en unos 12.000 euros.
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=41359&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">El Peugeot 207 en movimiento

Desde que se iniciara la saga de los Peugeot 200, con el modelo 201 de 1.929, hasta el día de hoy, con el 206, Peugeot ha vendido más de 13.000.000 de unidades en todo el mundo, una cifra espectacular. El verdadero salto cuantitativo llegó con la incorporación del Peugeot 205, en el año 1.983, que logró unas ventas superiores a 5.278.000 unidades. Parecía imposible superar esta cifra, pero el 206, que nació en 1998, ya ha logrado arrebatarle el título, con más de 5.500.000 unidades vendidas. Además, el modelo se produce actualmente en 8 factorías en todo el mundo, incluida China, donde ya ha comenzado a venderse y, de momento, la marca no pretende finalizar su montaje, ya que continúa gozando de muy buen estado de salud (prueba de ello es que acaba de lanzar una variante tricuerpo para el mercado asiático). Eso sí, la marca efectuará unos reajustes de gama en los países en los que convivan los dos modelos y, por supuesto, una revisión del precio.

Las expectativas de ventas del 207 aún son más ambiciosas. Los responsables de la marca confían plenamente en el nuevo producto, del que pretenden vender más de medio millón de unidades anuales. Para ello, han puesto a punto las tres plantas productivas en las que se fabrica: Francia, República Checa y la madrileña factoría de Villaverde en España.

Peugeot ha recurrido a una fórmula segura, sin demasiadas complicaciones en lo que a diseño se refiere. Partiendo de la llamada "Plataforma 1" (empleada por el Citroën C3) alargada en 8 cm su distancia entre ejes y con mayores anchos de vía, se ha logrado un crecimiento de 20 cm respecto a la longitud del 206. También el resto de las cotas crecen considerablemente, de manera proporcionada: siete centímetros de anchura, cuatro de altura y diez de batalla. Así, el nuevo modelo se une al club de los “cuatro metros”, que recientemente han inaugurado el Renault Clio y el Fiat Grande Punto, y al que en breve se sumará el Opel Corsa.

Las dimensiones del 207, con una longitud de 4,03 metros, una anchura de 1,72 y una altura de 1,47 metros, superan a las de un compacto de tan sólo una docena de años. Es más, la habitabilidad del nuevo modelo se sitúa por encima de la que ofrece un 306, modelo teóricamente de un segmento superior.

Como decíamos antes, la fórmula empleada en el diseño no es nueva y a Peugeot le ha dado excelentes resultados: “No es necesario cambiar lo que funciona”. Así, han hecho evolucionar lógicamente las líneas de un 206 para lograr un producto más redondo, acorde a los tiempos de hoy, pero no ha habido una ruptura con el diseño ni un cambio radical en las formas.

Se parecen tanto los dos modelos, que nos costará diferenciarlos si los vemos pasar a una distancia prudencial pues, aunque hay detalles muy diferentes, las siluetas de ambos son casi idénticas.

El 207 tiene un aspecto musculoso, macizo, contundente, que deja claras sus intenciones de funcionalidad: proporcionar un espacio cómodo y habitable para los ocupantes. Llama la atención su estilo agresivo, propiciado por esa boca delantera enorme, medio sonriente, medio depredadora, que ya se ha hecho común en los productos de última hornada de la casa francesa. Curiosamente, el frontal varía de forma leve entre los diferentes tipos de acabado: las versiones deportivas cuentan con una “nariz” más prominente, parrilla delantera anodizada y faros antiniebla remarcados con un bisel cromado, mientras que en los ambientes Clásico y Polivalente, el morro es menos predominante, con la parrilla más discreta, en negro, los antiniebla están encastrados a mayor profundidad en el mismo conjunto del paragolpes y se han incorporado unas molduras protectoras en los extremos delanteros de la carrocería.

Grupos ópticos muy rasgados en los vértices de la carrocería, que se prolongan casi hasta el comienzo del parabrisas delantero (formando casi un mismo plano con el capó para no perjudicar a la aerodinámica), hombros altos que prefiguran el comienzo de la zaga y un perfil que se reconoce claramente como producto Peugeot, muy en cuña, muy aerodinámico.

Nos ha gustado bastante el diseño de los espejos retrovisores exteriores, muy grandes en su conjunto y bien separados de la carrocería, que permiten una excelente visibilidad. Además, incluyen indicadores de dirección (en su base, no en los extremos, que sería preferible) y nos ha sorprendido el diseño de los pasos de rueda, completamente planos en el lateral.

El interior también refleja la misma sensación de solidez que transmite la carrocería, con un diseño moderno, limpio, amplio y muy bien ordenado. Se aprecia claramente la ganancia de espacio para los ocupantes respecto a un 206.

Quizá, lo más llamativo sea el diseño del salpicadero, con un acabado excelente, de tacto sedoso, bien mullido y perfectamente rematado. Este tipo de acabado, que los responsables de la marca afirman que se encuentra realizado con una funda termo-retráctil, se encuentra disponible a partir del segundo nivel de terminación y tiene un aspecto inmejorable (las versiones de acabado básico –que no pudimos ver en la presentación- cuentan con uno de material inyectado, sin recubrir por este procedimiento).

La disposición de mandos e instrumentos no varía mucho respecto a la de un 206 e incluso el tipo de palancas e interruptores es muy similar al empleado en toda la gama de la marca. Las versiones equipadas con navegador disponen de una pantalla en color de grandes dimensiones, situada en la parte superior del salpicadero, que permite una fácil visión sin necesidad de apartar la vista de la carretera.

Como novedad, puede disponer de un “ambientador automático” integrado en el propio sistema de climatización. Un cartucho perfumado se inserta en un hueco situado encima de los aireadores centrales y la dosificación del perfume se regula con la propia ruedecilla del flujo de aire.

Por lo demás, lo esperado de la marca: asientos delanteros cómodos y con buena sujeción lateral, buena posición de conducción, amplitud y muy buen tacto de la dirección, que en este caso es eléctrica de asistencia variable. En parado ofrece mayor ayuda y se endurece progresivamente en función de la velocidad. Su tacto es bueno y permite controlar la trayectoria sin dificultad. A diferencia de otras direcciones de similar configuración, no tiene mucho efecto autocentrado y permite un movimiento muy homogéneo. No es especialmente rápida, con casi tres vueltas de volante, pero resulta cómoda tanto en maniobras de aparcamiento como en carreteras viradas, donde tuvimos la oportunidad de conducir el nuevo modelo.

En cuanto a las plazas traseras, buena amplitud para las piernas de los pasajeros y la anchura razonable para un modelo de estas dimensiones. Bien para dos ocupantes y justito para tres, excepto en el caso de niños.

Respecto al maletero, se ha producido un incremento de 25 litros sobre el del 206. No es que sea espectacular, con 270 litros oficiales, pero está bien para el equipaje que puedan llevar cuatro ocupantes. Sus formas son bastante regulares, la boca de carga, enorme y, lo que más nos ha gustado, que todas las versiones cuentan con rueda de repuesto “de verdad” bajo el piso del maletero.

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Desde que se iniciara la saga de los Peugeot 200, con el modelo 201 de 1.929, hasta el día de hoy, con el 206, Peugeot ha vendido más de 13.000.000 de unidades en todo el mundo, una cifra espectacular. El verdadero salto cuantitativo llegó con la incorporación del Peugeot 205, en el año 1.983, que logró unas ventas superiores a 5.278.000 unidades. Parecía imposible superar esta cifra, pero el 206, que nació en 1998, ya ha logrado arrebatarle el título, con más de 5.500.000 unidades vendidas. Además, el modelo se produce actualmente en 8 factorías en todo el mundo, incluida China, donde ya ha comenzado a venderse y, de momento, la marca no pretende finalizar su montaje, ya que continúa gozando de muy buen estado de salud (prueba de ello es que acaba de lanzar una variante tricuerpo para el mercado asiático). Eso sí, la marca efectuará unos reajustes de gama en los países en los que convivan los dos modelos y, por supuesto, una revisión del precio.

Las expectativas de ventas del 207 aún son más ambiciosas. Los responsables de la marca confían plenamente en el nuevo producto, del que pretenden vender más de medio millón de unidades anuales. Para ello, han puesto a punto las tres plantas productivas en las que se fabrica: Francia, República Checa y la madrileña factoría de Villaverde en España.

Peugeot ha recurrido a una fórmula segura, sin demasiadas complicaciones en lo que a diseño se refiere. Partiendo de la llamada "Plataforma 1" (empleada por el Citroën C3) alargada en 8 cm su distancia entre ejes y con mayores anchos de vía, se ha logrado un crecimiento de 20 cm respecto a la longitud del 206. También el resto de las cotas crecen considerablemente, de manera proporcionada: siete centímetros de anchura, cuatro de altura y diez de batalla. Así, el nuevo modelo se une al club de los “cuatro metros”, que recientemente han inaugurado el Renault Clio y el Fiat Grande Punto, y al que en breve se sumará el Opel Corsa.

Las dimensiones del 207, con una longitud de 4,03 metros, una anchura de 1,72 y una altura de 1,47 metros, superan a las de un compacto de tan sólo una docena de años. Es más, la habitabilidad del nuevo modelo se sitúa por encima de la que ofrece un 306, modelo teóricamente de un segmento superior.

Como decíamos antes, la fórmula empleada en el diseño no es nueva y a Peugeot le ha dado excelentes resultados: “No es necesario cambiar lo que funciona”. Así, han hecho evolucionar lógicamente las líneas de un 206 para lograr un producto más redondo, acorde a los tiempos de hoy, pero no ha habido una ruptura con el diseño ni un cambio radical en las formas.

Se parecen tanto los dos modelos, que nos costará diferenciarlos si los vemos pasar a una distancia prudencial pues, aunque hay detalles muy diferentes, las siluetas de ambos son casi idénticas.

El 207 tiene un aspecto musculoso, macizo, contundente, que deja claras sus intenciones de funcionalidad: proporcionar un espacio cómodo y habitable para los ocupantes. Llama la atención su estilo agresivo, propiciado por esa boca delantera enorme, medio sonriente, medio depredadora, que ya se ha hecho común en los productos de última hornada de la casa francesa. Curiosamente, el frontal varía de forma leve entre los diferentes tipos de acabado: las versiones deportivas cuentan con una “nariz” más prominente, parrilla delantera anodizada y faros antiniebla remarcados con un bisel cromado, mientras que en los ambientes Clásico y Polivalente, el morro es menos predominante, con la parrilla más discreta, en negro, los antiniebla están encastrados a mayor profundidad en el mismo conjunto del paragolpes y se han incorporado unas molduras protectoras en los extremos delanteros de la carrocería.

Grupos ópticos muy rasgados en los vértices de la carrocería, que se prolongan casi hasta el comienzo del parabrisas delantero (formando casi un mismo plano con el capó para no perjudicar a la aerodinámica), hombros altos que prefiguran el comienzo de la zaga y un perfil que se reconoce claramente como producto Peugeot, muy en cuña, muy aerodinámico.

Nos ha gustado bastante el diseño de los espejos retrovisores exteriores, muy grandes en su conjunto y bien separados de la carrocería, que permiten una excelente visibilidad. Además, incluyen indicadores de dirección (en su base, no en los extremos, que sería preferible) y nos ha sorprendido el diseño de los pasos de rueda, completamente planos en el lateral.

El interior también refleja la misma sensación de solidez que transmite la carrocería, con un diseño moderno, limpio, amplio y muy bien ordenado. Se aprecia claramente la ganancia de espacio para los ocupantes respecto a un 206.

Quizá, lo más llamativo sea el diseño del salpicadero, con un acabado excelente, de tacto sedoso, bien mullido y perfectamente rematado. Este tipo de acabado, que los responsables de la marca afirman que se encuentra realizado con una funda termo-retráctil, se encuentra disponible a partir del segundo nivel de terminación y tiene un aspecto inmejorable (las versiones de acabado básico –que no pudimos ver en la presentación- cuentan con uno de material inyectado, sin recubrir por este procedimiento).

La disposición de mandos e instrumentos no varía mucho respecto a la de un 206 e incluso el tipo de palancas e interruptores es muy similar al empleado en toda la gama de la marca. Las versiones equipadas con navegador disponen de una pantalla en color de grandes dimensiones, situada en la parte superior del salpicadero, que permite una fácil visión sin necesidad de apartar la vista de la carretera.

Como novedad, puede disponer de un “ambientador automático” integrado en el propio sistema de climatización. Un cartucho perfumado se inserta en un hueco situado encima de los aireadores centrales y la dosificación del perfume se regula con la propia ruedecilla del flujo de aire.

Por lo demás, lo esperado de la marca: asientos delanteros cómodos y con buena sujeción lateral, buena posición de conducción, amplitud y muy buen tacto de la dirección, que en este caso es eléctrica de asistencia variable. En parado ofrece mayor ayuda y se endurece progresivamente en función de la velocidad. Su tacto es bueno y permite controlar la trayectoria sin dificultad. A diferencia de otras direcciones de similar configuración, no tiene mucho efecto autocentrado y permite un movimiento muy homogéneo. No es especialmente rápida, con casi tres vueltas de volante, pero resulta cómoda tanto en maniobras de aparcamiento como en carreteras viradas, donde tuvimos la oportunidad de conducir el nuevo modelo.

En cuanto a las plazas traseras, buena amplitud para las piernas de los pasajeros y la anchura razonable para un modelo de estas dimensiones. Bien para dos ocupantes y justito para tres, excepto en el caso de niños.

Respecto al maletero, se ha producido un incremento de 25 litros sobre el del 206. No es que sea espectacular, con 270 litros oficiales, pero está bien para el equipaje que puedan llevar cuatro ocupantes. Sus formas son bastante regulares, la boca de carga, enorme y, lo que más nos ha gustado, que todas las versiones cuentan con rueda de repuesto “de verdad” bajo el piso del maletero.

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