Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina

El Peugeot 208 de nueva generación muestra una gran personalidad estética y una dotación tecnológica de primer nivel. En nuestro banco de pruebas entra el motor de gasolina 1.2 PureTech de 130 CV.
Raúl Roncero / Fotos: Mikael Helsing -
Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina
Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina

En un momento en el que hay tanta estandarización en cualquier categoría en la que pongas el ojo, el valor diferencial de un producto puede residir en parámetros más subjetivos que objetivos, y si nos guiamos por los hábitos del cliente, el diseño acaba siendo el factor que decide finalmente la compra. Y de eso, de estilo, personalidad y diseño, el nuevo Peugeot 208 va sobrado. También de tecnología, de afinación mecánica, de diversión al volante, seguridad activa y pasiva y buen gusto por el detalle, aunque forma y función a veces no guardan el equilibrio perfecto.

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Para que vayas teniendo una ligera idea preliminar de esta nueva generación, quédate con este primer mensaje: el 208 es un coche grande, en toda su extensión, de formato pequeño. Y te aseguro que tanto lo uno como lo otro lo advertirás tan pronto cojas el volante. Coche también con cierto toque nostálgico, con guiños a un icónico 205 del que perdura esa personalidad propia que Peugeot ha querido mantener y sabido transmitir de generación a generación, hoy materializado con los mejores estándares en seguridad —el Peugeot Drive Assist equivale a un nivel 2 de conducción autónoma—, equipamiento de confort o digitalización, donde sus máximos exponentes son elementos como la pantalla táctil opcional de 10 pulgadas —la de serie en este nivel de acabado es de 7 pulgadas— y más en especial, el nuevo i-Cockpit 3D con proyección de información que emula un holograma, elemento del que, por cierto yo tengo mi particular visión crítica.

Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina

Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina

Nuevo Peugeot 208: su interior

El nuevo sistema i-Cockpit 3D se caracteriza por su elevada capacidad de customización mediante diferentes diseños y cuadrantes y, como novedad, por la proyección de datos en diferentes estratos o capas, según la relevancia de la información en cada momento. Ese segundo nivel de datos flotantes se consigue mediante una especie de sistema Head-up invertido: una pantalla horizontal embutida en la capilla refleja esa información en la citada lámina del cuadro. Según Peugeot, esta nueva “fórmula” reduce el tiempo de reacción hasta en medio segundo, algo con lo que no estoy del todo de acuerdo… O al menos, no hasta que, con mucho tiempo de uso, vista y cerebro se acostumbren no ya a esa tipología de información, sino a los diferentes sectores asimétricos que se van generando según la información proyectada en cada momento. Reconozco que el impacto visual y la integración con el resto de innovaciones del coche resulta impresionante a la vista, pero yo particularmente necesito darle más tiempo para encontrar sentido práctico a este futurista cuadro. En el 208 Peugeot clona de otros modelos la sección de teclas de acceso directo, en este caso, con un diseño y tacto muy acertado en sus 14 funciones que, una vez memorizadas, resultan —nuevamente, desde mi punto de vista— verdaderamente prácticas, evitando tener que buscar la citada función en la pantalla táctil.

PRESTACIONES Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV GT Line
Acel. 0-100 km/h 9,12 s
Acel. 0-400 m 16,58 s
Acel. 0-1000 m 30,58 s
Frenada desde 140 km/h 70,79 m
Peso en báscula 1.245 kg

Pero el sistema i-Cockpit no es sólo diseño, y en mi caso, mis 184 cm de altura suponen condicionar algún que otro centímetro de habitabilidad posterior. Y es que, encontrar “mis parámetros” supone no ver el cuadro en su totalidad, lo cual me exige retrasar un poco más el asiento de lo deseable y elevar ligeramente la banqueta. Por su parte, el acompañante también encontrará en la mampara cortafuegos —está más adelantada de lo normal— un hándicap para acomodarse, sobre todo si las plazas traseras están ocupadas. Y aquí, no hay que andarse mucho por las ramas: el 208 no es un coche muy amplio. Nuestra versión equipada con techo panorámico limita a 89 cm la cota vertical y tanto la anchura como el espacio longitudinal de piernas es más bien modesto; tampoco se accede o se sale fácilmente de estas plazas ni la capacidad de maletero es boyante.

CONSUMOS Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV GT Line
Consumo en ciudad 6,3 l/100 km
Consumo en carretera 5,4 l/100 km
Consumo medio 5,8 l/100 km

Nuevo Peugeot 208: comportamiento

Justito de espacio, sí, pero dinámicamente sobrado. Sí, estoy de acuerdo, cuando lo conduzcas por primera vez me dirás que es un coche de comportamiento “más plano” que anteriores generaciones, digamos que más Clio, Ibiza o Polo que nunca, pero me reconocerás que el terreno ganado en refinamiento y calidad de suspensión compensa con creces esa menor agilidad que ahora confiere el tren trasero en la prestación dinámica del coche. Aunque el nuevo 208 reproduce con exactitud la distancia entre ejes del modelo saliente, la primera característica de este nuevo coche es el aplomo a altas velocidades, esa sensación de coche grande en “curvones” rápidos de autopista que se pueden trazar con giro fijo de volante, sin que las reacciones a juntas de dilatación, baches o desfigurado asfalto proporcionen movimientos desagradables de carrocería.

ESPACIO Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV GT Line
Anchura delantera 135 cm
Anchura trasera 126 cm
Altura delantera 87/98 cm
Altura trasera 89 cm
Espacio para piernas 67 cm
Maletero 265 litros

La suspensión es uno de los elementos que más calidad ha ganado. Es mucho más suave pero sin resultar excesivamente blanda, reacciona de forma mucho menos seca en compresión —la calidad de bacheo ha mejorado exponencialmente— pero también lo hace de manera más lenta en extensión, si bien en ningún momento he llegado a encontrar esa sensación de hallarme con el tren delantero "flotando" por instantes hasta que vuelve a ejercer toda la presión sobre el asfalto. La dirección es también más suave en cierto modo, también reconozco que ha perdido esa capacidad que tenían anteriores 208 —especialmente, sus definiciones más deportivas— para informarte de sus límites, pero tiene una asistencia y retorno muy agradable y natural y, como ocurre con la suspensión, es un elemento más que contribuye a mejorar el refinamiento y confort general del coche. Básicamente, se podría decir que este 208 hace lo que esperas de un buen coche mayor, como podría ser el 308, siempre que hagas lo correcto al volante, todo ello sintiéndose bastante. Me ha gustado mucho la puesta a punto del ESP, bastante tardío en su actuación aunque cuando llega su efecto, lo hace con algo de brusquedad, e igualmente, también me ha parecido perfecto el tacto de frenos, especialmente, por la mordiente al primer acercamiento al pedal.

Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina

Peugeot 208 1.2 PureTech 130 CV: prueba a fondo del nuevo utilitario de gasolina

Nuevo Peugeot 208: sal y pimienta

Conocido el motor y conocido el cambio. El maridaje es casi perfecto, pero falta alguna especia para alcanzar esa perfección que a mí me gustaría. A veces, más marchas porque sí no siempre es lo mejor, especialmente en motores de poca cilindrada y no mucha potencia. Y es que el 1.2 PureTech es, aisladamente, un motor de rendimiento fabuloso, más aún si tus sentidos no ven una debilidad en su puntual vibración mecánica cuando lo dejas caer muy bajo de vueltas. Por su parte, el cambio automático EAT8 es sinónimo de suavidad —tanto o más que el EDC de un Renault Clio— y también rapidez —aunque con un acoplamiento más “gomoso”, la respuesta es tan buena como la de un DSG de doble embrague del Grupo Volkswagen—. Pero a esta combinación no le pega el apellido GT Line si presupones de él cierta alegría en su respuesta, algo que sí consigue este propulsor con la caja manual de 6 relaciones, ya que cualquier relanzamiento requiere la reducción de una, dos o más marchas, salvo que decidas usar el cambio en modo manual y reservar la séptima y octava relación para terrenos favorables, en cuyo caso, este maratoniano rodador pasa a ser un vehículo de reacciones mucho más divertidas y espontáneas. Y es que mecánicamente este 208 parece ganar posiciones hacia factores más ligados al confort y la eficiencia que el dinamismo, si bien, reconozco que sigue encerrando un potencial tremendo para disfrutar enormemente conduciéndolo.

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