Publicidad

Opel Agila

Urbano, práctico y agradable de utilizar, el Opel Agila viene dispuesto a seducir con su atractiva estampa y un precio competitivo. Los tres motores que forman su gama destacan por su eficiencia.
-
Opel Agila
Opel Agila

El nuevo Opel Agila entra por los ojos nada más verlo y la sensación se repite al abrir una de sus puertas para acceder al interior. Luminoso y de aspecto fresco, el habitáculo destaca por ser bastante agradable, sobre todo en el acabado Enjoy con su colorida tapicería. La diferencia de precio entre el básico Essentia y el superior hace más interesante el segundo, que por 1.400 euros más incorpora muchos detalles estéticos y de equipamiento adicionales, entre ellos el aire acondicionado, que cuesta 900 euros en el Essentia. Sólo se echa de menos el ESP (400 €), o los airbags de cortina (300 €).

La configuración de la consola no es como la que estamos acostumbrados a ver en otros Opel y cuenta con unos controles de la radio y del aire acondicionado más intuitivos de lo habitual. La explicación es que son los mismos que emplea el Suzuki Splash, modelo con el que comparte casi todo. También es nueva la iluminación del cuadro de mandos y de los botones en rojo, lo que aporta un toque sofisticado.

Sin embargo, la simplicidad es la bandera del pequeño Opel Agila, pero no por ello renuncia a un buen número de detalles atractivos, como los relojes inspirados en los modelos de Mini o smart, que le otorgan un cierto toque “de diseño”. El Agila es un coche agradable de utilizar y sin complicaciones, y prueba de ello es que los asientos traseros se pueden abatir con una sola mano gracias a su simple pero ingenioso sistema, que permite ampliar la capacidad de carga de 225 litros hasta 1.050.

Sus cinco plazas son muy válidas; en el caso de las traseras, salvo por anchura central, hay mucha altura libre y un más que aceptable espacio para las piernas de un adulto. También hay suficientes huecos portaobjetos. Con la generosa superficie acristalada se consigue bastante sensación de desahogo y una perfecta visibilidad hacia cualquier ángulo, algo que se acentúa gracias al puesto de conducción elevado, que proporciona una buena visión de la carretera. Silencio de marcha y muy pocas vibraciones son también algunas de sus virtudes.

Habrá tres posibilidades mecánicas, todas ellas muy parcas en consumos, a la par que voluntariosas y de resultados satisfactorios a la hora de mover con soltura al Agila. Son dos las opciones de gasolina, ambas de origen Suzuki: un 1.0 tricilíndrico de 65 CV y un 1.2 de 86 CV que podrá combinarse con un cambio automático de convertidor de par. En Diesel encontramos el ya conocido 1.3 CDTi, en este caso con 75 CV. Todos ellos emiten poco CO2, sobre todo el 1.0 y el 1.3, que quedan exentos del Impuesto de Matriculación. Sus precios se enmarcan entre 10.000 y 13.400 €.

A pesar de que la columna de la dirección no se regula en distancia, la postura al volante es buena y la palanca de cambios está muy a mano, algo que, junto con el buen tacto y precisión de todos los mandos, contribuye al agrado general de conducción.

Galería relacionada

Opel Agila 08