Opel Astra OPC

No es fácil competir en el segmento de los compactos con un vehículo claramente deportivo, orientado a las prestaciones más radicales. La mayoría de las marcas se quedan con productos algo “descafeinados”, suficientes para descargar adrenalina; Opel, sin embargo, ha ido un paso más allá.
Autopista -
Opel Astra OPC
Opel Astra OPC

Su diseño y la leyenda de los GTA seguro que atraen a más de un comprador. La duda está justificada: el habitáculo del Alfa es moderno y muy atractivo, su comportamiento es intachable y, por si fuera poco, es muy divertido de conducir. A cambio, tenemos un consumo medio bastante alto (12,1 litros / 100 kilómetros, según los datos oficiales) y una habitabilidad algo menor que en el Astra.

Contar con 265 CV sobre el eje trasero ya es toda una declaración de intenciones: las reacciones del BMW son vivas y los amantes de la deportividad casi agradecerán un deportivo que se muestra sobrevirador cuando las cosas llegan al límite. Las ayudas electrónicas se encargan de permitir que el conductor disfrute del buen hacer de este modelo en todo momento. Sin embargo, si nos “pasamos de la raya” con el acelerador, pronto nos encontraremos con un vehículo muy exigente.

Los relojes que echábamos de menos en el salpicadero del OPC están en este Focus, que cuenta con indicadores de la temperatura y presión del aceite y de la presión del turbo. Se trata de uno de los deportivos más amables entre todos los que analizamos, pues no se muestra tan exigente como sus contrincantes y, además, permite al conductor disfrutar de unas sensaciones radicales sin que ninguno de los ejes haga ademán de salirse de la trazada.

La imagen y la fama de Volkswagen (y, especialmente, del Golf), añaden mucho peso a su platillo de la balanza en una posible decisión. El Astra tiene que competir con un modelo que, para empezar, cuenta con tracción total, lo que le permite agarrarse al asfalto como una lapa: es casi imposible hacer que pierda la compostura. Entre los “peros”, encontramos unos asientos cuya sujeción lateral podría ser mejor y un precio elevado.

Su diseño y la leyenda de los GTA seguro que atraen a más de un comprador. La duda está justificada: el habitáculo del Alfa es moderno y muy atractivo, su comportamiento es intachable y, por si fuera poco, es muy divertido de conducir. A cambio, tenemos un consumo medio bastante alto (12,1 litros / 100 kilómetros, según los datos oficiales) y una habitabilidad algo menor que en el Astra.

Contar con 265 CV sobre el eje trasero ya es toda una declaración de intenciones: las reacciones del BMW son vivas y los amantes de la deportividad casi agradecerán un deportivo que se muestra sobrevirador cuando las cosas llegan al límite. Las ayudas electrónicas se encargan de permitir que el conductor disfrute del buen hacer de este modelo en todo momento. Sin embargo, si nos “pasamos de la raya” con el acelerador, pronto nos encontraremos con un vehículo muy exigente.

Los relojes que echábamos de menos en el salpicadero del OPC están en este Focus, que cuenta con indicadores de la temperatura y presión del aceite y de la presión del turbo. Se trata de uno de los deportivos más amables entre todos los que analizamos, pues no se muestra tan exigente como sus contrincantes y, además, permite al conductor disfrutar de unas sensaciones radicales sin que ninguno de los ejes haga ademán de salirse de la trazada.

La imagen y la fama de Volkswagen (y, especialmente, del Golf), añaden mucho peso a su platillo de la balanza en una posible decisión. El Astra tiene que competir con un modelo que, para empezar, cuenta con tracción total, lo que le permite agarrarse al asfalto como una lapa: es casi imposible hacer que pierda la compostura. Entre los “peros”, encontramos unos asientos cuya sujeción lateral podría ser mejor y un precio elevado.

Su diseño y la leyenda de los GTA seguro que atraen a más de un comprador. La duda está justificada: el habitáculo del Alfa es moderno y muy atractivo, su comportamiento es intachable y, por si fuera poco, es muy divertido de conducir. A cambio, tenemos un consumo medio bastante alto (12,1 litros / 100 kilómetros, según los datos oficiales) y una habitabilidad algo menor que en el Astra.

Contar con 265 CV sobre el eje trasero ya es toda una declaración de intenciones: las reacciones del BMW son vivas y los amantes de la deportividad casi agradecerán un deportivo que se muestra sobrevirador cuando las cosas llegan al límite. Las ayudas electrónicas se encargan de permitir que el conductor disfrute del buen hacer de este modelo en todo momento. Sin embargo, si nos “pasamos de la raya” con el acelerador, pronto nos encontraremos con un vehículo muy exigente.

Los relojes que echábamos de menos en el salpicadero del OPC están en este Focus, que cuenta con indicadores de la temperatura y presión del aceite y de la presión del turbo. Se trata de uno de los deportivos más amables entre todos los que analizamos, pues no se muestra tan exigente como sus contrincantes y, además, permite al conductor disfrutar de unas sensaciones radicales sin que ninguno de los ejes haga ademán de salirse de la trazada.

La imagen y la fama de Volkswagen (y, especialmente, del Golf), añaden mucho peso a su platillo de la balanza en una posible decisión. El Astra tiene que competir con un modelo que, para empezar, cuenta con tracción total, lo que le permite agarrarse al asfalto como una lapa: es casi imposible hacer que pierda la compostura. Entre los “peros”, encontramos unos asientos cuya sujeción lateral podría ser mejor y un precio elevado.

Su diseño y la leyenda de los GTA seguro que atraen a más de un comprador. La duda está justificada: el habitáculo del Alfa es moderno y muy atractivo, su comportamiento es intachable y, por si fuera poco, es muy divertido de conducir. A cambio, tenemos un consumo medio bastante alto (12,1 litros / 100 kilómetros, según los datos oficiales) y una habitabilidad algo menor que en el Astra.

Contar con 265 CV sobre el eje trasero ya es toda una declaración de intenciones: las reacciones del BMW son vivas y los amantes de la deportividad casi agradecerán un deportivo que se muestra sobrevirador cuando las cosas llegan al límite. Las ayudas electrónicas se encargan de permitir que el conductor disfrute del buen hacer de este modelo en todo momento. Sin embargo, si nos “pasamos de la raya” con el acelerador, pronto nos encontraremos con un vehículo muy exigente.

Los relojes que echábamos de menos en el salpicadero del OPC están en este Focus, que cuenta con indicadores de la temperatura y presión del aceite y de la presión del turbo. Se trata de uno de los deportivos más amables entre todos los que analizamos, pues no se muestra tan exigente como sus contrincantes y, además, permite al conductor disfrutar de unas sensaciones radicales sin que ninguno de los ejes haga ademán de salirse de la trazada.

La imagen y la fama de Volkswagen (y, especialmente, del Golf), añaden mucho peso a su platillo de la balanza en una posible decisión. El Astra tiene que competir con un modelo que, para empezar, cuenta con tracción total, lo que le permite agarrarse al asfalto como una lapa: es casi imposible hacer que pierda la compostura. Entre los “peros”, encontramos unos asientos cuya sujeción lateral podría ser mejor y un precio elevado.

Su diseño y la leyenda de los GTA seguro que atraen a más de un comprador. La duda está justificada: el habitáculo del Alfa es moderno y muy atractivo, su comportamiento es intachable y, por si fuera poco, es muy divertido de conducir. A cambio, tenemos un consumo medio bastante alto (12,1 litros / 100 kilómetros, según los datos oficiales) y una habitabilidad algo menor que en el Astra.

Contar con 265 CV sobre el eje trasero ya es toda una declaración de intenciones: las reacciones del BMW son vivas y los amantes de la deportividad casi agradecerán un deportivo que se muestra sobrevirador cuando las cosas llegan al límite. Las ayudas electrónicas se encargan de permitir que el conductor disfrute del buen hacer de este modelo en todo momento. Sin embargo, si nos “pasamos de la raya” con el acelerador, pronto nos encontraremos con un vehículo muy exigente.

Los relojes que echábamos de menos en el salpicadero del OPC están en este Focus, que cuenta con indicadores de la temperatura y presión del aceite y de la presión del turbo. Se trata de uno de los deportivos más amables entre todos los que analizamos, pues no se muestra tan exigente como sus contrincantes y, además, permite al conductor disfrutar de unas sensaciones radicales sin que ninguno de los ejes haga ademán de salirse de la trazada.

La imagen y la fama de Volkswagen (y, especialmente, del Golf), añaden mucho peso a su platillo de la balanza en una posible decisión. El Astra tiene que competir con un modelo que, para empezar, cuenta con tracción total, lo que le permite agarrarse al asfalto como una lapa: es casi imposible hacer que pierda la compostura. Entre los “peros”, encontramos unos asientos cuya sujeción lateral podría ser mejor y un precio elevado.

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