Nissan X-Trail 2.0 dCi 173 CV

Aunque su imagen recuerda demasiado a la generación anterior, el X-Trail ha avanzado en todos los frentes, incluyendo un nuevo motor diésel que conjuga a la perfección con el excelente confort de marcha que muestra este todoterreno.
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Nissan X-Trail 2.0 dCi 173 CV
Nissan X-Trail 2.0 dCi 173 CV

Nissan ha manifestado por activa y por pasiva que cualquier parecido con el modelo anterior no es pura coincidencia, ya que ha sido la positiva opinión de los propietarios del anterior X-Trail la que ha generado una tendencia claramente conservadora en la imagen de este SUV.

Los amantes de las cifras observarán que la distancia entre ejes del nuevo X-Trail casi permanece inalterada –sólo aumenta 5 mm-, pero la plataforma es distinta, pues ahora comparte “cimientos” con el Qashqai, aunque es 31 cm más largo que éste y 17 más que su antecesor –en esta segunda entrega se va hasta los 4,63 de longitud-.

Son unos cambios que se traducen en un gran aumento de la capacidad del maletero del X-Trail que ahora llega a los 603 litros totales –antes 410-, aunque el espacio para el equipaje más voluminoso es de 480 litros ya que por debajo queda un práctico doble fondo con un cajón compartimentado para guardar sobre todo objetos pequeños. En cualquier caso, es una solución que se puede desmontar si queremos aprovechar toda la zona de carga para acomodar más fácilmente, por ejemplo, el voluminoso equipaje de vacaciones. Eso sí, puestos a pedir vendría mejor un suelo menos deslizante –si va medio vacío la carga se mueve demasiado en los giros- y que no se marque en los roces con tanta facilidad.

Con el espacio que hay Nissan podría plantearse incluso una tercera fila escamoteable en el X-Trail como hacen algunos rivales y así aumentar el abanico de potenciales clientes, aunque da la impresión de que, en su gama, quieren limitar esa posibilidad al Pathfinder.

Frente al volante rápidamente se aprecia que estamos ante un coche práctico y polivalente. La ergonomía se ha cuidado, mientras que la terminación y los materiales han progresado para colocar al X-Trail en buena posición frente a la competencia, aunque hemos detectado algún remate que podría mejorar o un retrovisor interior que vibra en exceso. Otra novedad con respecto a la gama precedente está en optar por un salpicadero que responde a una configuración más clásica, ya que la instrumentación vuelve a un lugar más natural, frente a la cara del conductor, abandonando la parte superior de la consola central.Su “genética” Qashqai también se nota en la coincidencia de algunos elementos y mandos.

El habitáculo es amplio –también ha crecido 2 cm a lo ancho y 1 a lo alto- y la vida a bordo resulta sencilla, con bastantes huecos para depositar objetos y numerosos portabebidas, algunos refrigerados. La luminosidad aumenta si se monta el estupendo techo panorámico opcional –1.000 euros-, aunque también resta algún centímetro por encima de las cabezas de los pasajeros, especialmente atrás. El respaldo posterior se puede inclinar 12º y ahora dispone de una partición 40:20:40 para mejorar la funcionalidad.

El motor 2.0 dCi reemplaza al anterior 2.2, aunque también es de origen Renault. Dispone de inyectores piezoeléctricos y turbo de geometría variable y, en esta ocasión, hemos optado por la variante más potente, de 173 CV –también se ofrece con 150 CV-. Desde el principio se nota que, frente a la generación anterior, se ha producido un claro avance en insonorización y tampoco se tarda mucho en apreciar sus brillantes prestaciones. Rinde un magnífico par de 36,7 mkg que tira con consistencia de los más de 1.700 kilos que ha dado en la báscula nuestra unidad, acompañado por una caja manual de seis velocidades bien escalonada.

Es un propulsor progresivo que destaca por su elasticidad y que a medio régimen, sobre todo, se muestra pletórico. Para muestra de su empuje un botón: acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos, pero saca lo mejor de sí mismo en recuperación, con un fugaz paso de 80 a 120 km/h en cuarta en sólo 6,6 segundos. Aunque parezca una comparación fuera de lugar es un registro similar al que logra, por ejemplo, un Porsche Boxster S de 280 CV en la misma maniobra.

Aunque su estilo exterior apenas ha evolucionado —por dentro hay más cambios—, sí lo ha hecho su técnica. Su motor Diesel, potente y refinado, una suspensión bien calibrada y un interior práctico y funcional, convierten a este X-Trail en un 4x4 muy acogedor.

Nissan ha manifestado por activa y por pasiva que cualquier parecido con el modelo anterior no es pura coincidencia, ya que ha sido la positiva opinión de los propietarios del anterior X-Trail la que ha generado una tendencia claramente conservadora en la imagen de este SUV.

Los amantes de las cifras observarán que la distancia entre ejes del nuevo X-Trail casi permanece inalterada –sólo aumenta 5 mm-, pero la plataforma es distinta, pues ahora comparte “cimientos” con el Qashqai, aunque es 31 cm más largo que éste y 17 más que su antecesor –en esta segunda entrega se va hasta los 4,63 de longitud-.

Son unos cambios que se traducen en un gran aumento de la capacidad del maletero del X-Trail que ahora llega a los 603 litros totales –antes 410-, aunque el espacio para el equipaje más voluminoso es de 480 litros ya que por debajo queda un práctico doble fondo con un cajón compartimentado para guardar sobre todo objetos pequeños. En cualquier caso, es una solución que se puede desmontar si queremos aprovechar toda la zona de carga para acomodar más fácilmente, por ejemplo, el voluminoso equipaje de vacaciones. Eso sí, puestos a pedir vendría mejor un suelo menos deslizante –si va medio vacío la carga se mueve demasiado en los giros- y que no se marque en los roces con tanta facilidad.

Con el espacio que hay Nissan podría plantearse incluso una tercera fila escamoteable en el X-Trail como hacen algunos rivales y así aumentar el abanico de potenciales clientes, aunque da la impresión de que, en su gama, quieren limitar esa posibilidad al Pathfinder.

Frente al volante rápidamente se aprecia que estamos ante un coche práctico y polivalente. La ergonomía se ha cuidado, mientras que la terminación y los materiales han progresado para colocar al X-Trail en buena posición frente a la competencia, aunque hemos detectado algún remate que podría mejorar o un retrovisor interior que vibra en exceso. Otra novedad con respecto a la gama precedente está en optar por un salpicadero que responde a una configuración más clásica, ya que la instrumentación vuelve a un lugar más natural, frente a la cara del conductor, abandonando la parte superior de la consola central.Su “genética” Qashqai también se nota en la coincidencia de algunos elementos y mandos.

El habitáculo es amplio –también ha crecido 2 cm a lo ancho y 1 a lo alto- y la vida a bordo resulta sencilla, con bastantes huecos para depositar objetos y numerosos portabebidas, algunos refrigerados. La luminosidad aumenta si se monta el estupendo techo panorámico opcional –1.000 euros-, aunque también resta algún centímetro por encima de las cabezas de los pasajeros, especialmente atrás. El respaldo posterior se puede inclinar 12º y ahora dispone de una partición 40:20:40 para mejorar la funcionalidad.

El motor 2.0 dCi reemplaza al anterior 2.2, aunque también es de origen Renault. Dispone de inyectores piezoeléctricos y turbo de geometría variable y, en esta ocasión, hemos optado por la variante más potente, de 173 CV –también se ofrece con 150 CV-. Desde el principio se nota que, frente a la generación anterior, se ha producido un claro avance en insonorización y tampoco se tarda mucho en apreciar sus brillantes prestaciones. Rinde un magnífico par de 36,7 mkg que tira con consistencia de los más de 1.700 kilos que ha dado en la báscula nuestra unidad, acompañado por una caja manual de seis velocidades bien escalonada.

Es un propulsor progresivo que destaca por su elasticidad y que a medio régimen, sobre todo, se muestra pletórico. Para muestra de su empuje un botón: acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos, pero saca lo mejor de sí mismo en recuperación, con un fugaz paso de 80 a 120 km/h en cuarta en sólo 6,6 segundos. Aunque parezca una comparación fuera de lugar es un registro similar al que logra, por ejemplo, un Porsche Boxster S de 280 CV en la misma maniobra.

Aunque su estilo exterior apenas ha evolucionado —por dentro hay más cambios—, sí lo ha hecho su técnica. Su motor Diesel, potente y refinado, una suspensión bien calibrada y un interior práctico y funcional, convierten a este X-Trail en un 4x4 muy acogedor.

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