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Nissan Tiida 1.5 dCi

Practicidad y comodidad envueltas en una carrocería compacta y manejable son sus armas. Todo lo demás es secundario en este modelo de Nissan que se convierte en sustituto natural del Almera.
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Nissan Tiida 1.5 dCi
Nissan Tiida 1.5 dCi

Aunque el exitoso Qashqai pretendía en un principio rellenar el hueco dejado por el extinto Almera, lo cierto es que se echaba en falta un automóvil del segmento C más tradicional dentro de la marca Nissan. A diferencia del mencionado crossover, que busca en sus líneas una diferenciación estética, el Tiida deja el diseño en un segundo plano para otorgar más importancia a los aspectos puramente prácticos. Es una receta sencilla y sin complicaciones, pero que ha tenido muy buena acogida en Estados Unidos, y por eso probablemente se ha exportado también a Europa.

A pesar de unas dimensiones externas bastante contenidas (4,3 metros), el Tiida ofrece mucha habitabilidad. Sobre todo destaca su generosa cota de longitud interior, con un espacio para las piernas de los ocupantes traseros igual al de un Mercedes Clase E. Esto se consigue gracias a la banqueta posterior, colocada sobre unos raíles y desplazable 20 centímetros en el sentido de la marcha. Así, podremos elegir, en función de las necesidades, entre un mayor volumen de carga para el capaz maletero, o un mayor desahogo para los pasajeros. El mecanismo que libera la fila trasera para permitir el movimiento se puede accionar desde la propia banqueta o mediante un tirador que hay ubicado en el portaequipajes. Otro aporte del Tiida en cuanto a modularidad, aparte de un asiento del acompañante totalmente reclinable, es la posibilidad de elegir el ángulo de los respaldos traseros, lo que añade más confort todavía a dichas plazas, que ya en su configuración más vertical resultan adecuadas.

La carrocería está ligeramente elevada, como ocurre en el Peugeot 308 o en el Toyota Auris, algo que garantiza una posición de conducción dominante y una mejor visibilidad, al tiempo que mejora el acceso al habitáculo. Dentro hay mucha altura libre para instalar sin demasiados problemas una silla infantil, o para poder albergar a pasajeros de talla alta, tanto en las plazas delanteras como en las posteriores. El espacio transversal, sin embargo, es menos destacable que en otros compactos, ya que la propia anchura de vías resulta más limitada en el Tiida. En el caso de los asientos delanteros, van muy pegados a las puertas para lograr mayor sensación de amplitud y separación entre conductor y acompañante, por eso las palancas para su reglaje van colocadas en la parte interior, junto al freno de mano. En el acabado Acenta, que es el de nuestra unidad de pruebas, los ajustes son los habituales, más el de altura, que incluso en su posición más baja ya resulta bastante alto. ASe echa en falta la regulación del apoyo lumbar, y el volante sólo puede reglarse en altura, por lo que no todo el mundo logrará acomodarse de forma idónea. A pesar de ello, la postura no es mala.

Los acabados huyen de cualquier pretensión. Son en su mayoría de plásticos duros, aunque suaves y con apariencia duradera. Todos los mandos están bien agrupados en la consola, que resulta sencilla y funcional, del mismo estilo que la del Qashqai. La nota diferenciadora la aportan los revestimientos de las puertas, realizados con la misma tapicería que los asientos. Otro ejemplo de sobriedad es la bandeja trasera, que cumple bien su cometido, pero carece de mecanismo para enrollar la parte que va unida a los respaldos posteriores, por lo que queda colgando cuando éstos están en su posición más retrasada. En el cuadro de instrumentos no hay termómetro del agua, aunque al menos cuenta con un testigo que se ilumina en azul cuando el motor está frío. En cambio, el ordenador de a bordo sí que informa si el nivel de aceite es correcto cuando arrancamos. Por otra parte, el equipo de sonido dispone de mandos en el volante y Bluetooth para poder conectar un teléfono móvil al sistema manos libres incorporado.

Repartidos por todo el habitáculo, los huecos para depositar enseres permiten vaciarnos los bolsillos e incluso mantener oculto algún objeto de valor, ya que algunos de ellos cuentan con tapa. También hay un amplio portagafas al lado del retrovisor.

Carácter tranquilo

Aunque el exitoso Qashqai pretendía en un principio rellenar el hueco dejado por el extinto Almera, lo cierto es que se echaba en falta un automóvil del segmento C más tradicional dentro de la marca Nissan. A diferencia del mencionado crossover, que busca en sus líneas una diferenciación estética, el Tiida deja el diseño en un segundo plano para otorgar más importancia a los aspectos puramente prácticos. Es una receta sencilla y sin complicaciones, pero que ha tenido muy buena acogida en Estados Unidos, y por eso probablemente se ha exportado también a Europa.

A pesar de unas dimensiones externas bastante contenidas (4,3 metros), el Tiida ofrece mucha habitabilidad. Sobre todo destaca su generosa cota de longitud interior, con un espacio para las piernas de los ocupantes traseros igual al de un Mercedes Clase E. Esto se consigue gracias a la banqueta posterior, colocada sobre unos raíles y desplazable 20 centímetros en el sentido de la marcha. Así, podremos elegir, en función de las necesidades, entre un mayor volumen de carga para el capaz maletero, o un mayor desahogo para los pasajeros. El mecanismo que libera la fila trasera para permitir el movimiento se puede accionar desde la propia banqueta o mediante un tirador que hay ubicado en el portaequipajes. Otro aporte del Tiida en cuanto a modularidad, aparte de un asiento del acompañante totalmente reclinable, es la posibilidad de elegir el ángulo de los respaldos traseros, lo que añade más confort todavía a dichas plazas, que ya en su configuración más vertical resultan adecuadas.

La carrocería está ligeramente elevada, como ocurre en el Peugeot 308 o en el Toyota Auris, algo que garantiza una posición de conducción dominante y una mejor visibilidad, al tiempo que mejora el acceso al habitáculo. Dentro hay mucha altura libre para instalar sin demasiados problemas una silla infantil, o para poder albergar a pasajeros de talla alta, tanto en las plazas delanteras como en las posteriores. El espacio transversal, sin embargo, es menos destacable que en otros compactos, ya que la propia anchura de vías resulta más limitada en el Tiida. En el caso de los asientos delanteros, van muy pegados a las puertas para lograr mayor sensación de amplitud y separación entre conductor y acompañante, por eso las palancas para su reglaje van colocadas en la parte interior, junto al freno de mano. En el acabado Acenta, que es el de nuestra unidad de pruebas, los ajustes son los habituales, más el de altura, que incluso en su posición más baja ya resulta bastante alto. ASe echa en falta la regulación del apoyo lumbar, y el volante sólo puede reglarse en altura, por lo que no todo el mundo logrará acomodarse de forma idónea. A pesar de ello, la postura no es mala.

Los acabados huyen de cualquier pretensión. Son en su mayoría de plásticos duros, aunque suaves y con apariencia duradera. Todos los mandos están bien agrupados en la consola, que resulta sencilla y funcional, del mismo estilo que la del Qashqai. La nota diferenciadora la aportan los revestimientos de las puertas, realizados con la misma tapicería que los asientos. Otro ejemplo de sobriedad es la bandeja trasera, que cumple bien su cometido, pero carece de mecanismo para enrollar la parte que va unida a los respaldos posteriores, por lo que queda colgando cuando éstos están en su posición más retrasada. En el cuadro de instrumentos no hay termómetro del agua, aunque al menos cuenta con un testigo que se ilumina en azul cuando el motor está frío. En cambio, el ordenador de a bordo sí que informa si el nivel de aceite es correcto cuando arrancamos. Por otra parte, el equipo de sonido dispone de mandos en el volante y Bluetooth para poder conectar un teléfono móvil al sistema manos libres incorporado.

Repartidos por todo el habitáculo, los huecos para depositar enseres permiten vaciarnos los bolsillos e incluso mantener oculto algún objeto de valor, ya que algunos de ellos cuentan con tapa. También hay un amplio portagafas al lado del retrovisor.

Carácter tranquilo

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