Nissan Qashqai

Dicen que han dado la vuelta al concepto de diseñar un coche. ¿Qué quiere el cliente urbano?¿Imagen campera y agilidad ciudadana? Dicho y hecho. Eficacia sobre asfalto, buena presentación y el resto... que lo den otros rivales.
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Nissan Qashqai
Nissan Qashqai

Diría mi abuela: “Adónde vamos a parar”. Un todo terreno para ir por la ciudad. Es exactamente lo que se ha planteado Nissan con su próximo modelo, que se comercializa el 19 de febrero. Choca hasta su denominación, Nissan Qashqai, que, según nos explican, es el nombre de una tribu nómada iraní. Dicen que casa bien con el carácter de nómada (urbano) de su producto. No esperes un todo terreno como su imagen sugiere, porque su urbanidad todo terreno quiere decir que se desenvuelve igual de bien doblando esquinas que saliendo a carretera o… saliendo de noche. No pienses en roquedales y roderas, porque sus ingenieros no lo han tenido en cuenta a la hora de desarrollar sus atributos. Sí, le han dotado de tracción total, porque en agua, y no digamos con nieve, esto no le viene nada mal a ningún turismo.

Se pueden buscar múltiples explicaciones para este coche, desde que Nissan es una marca de gran reputación en 4x4 y mucho menos deseada entre los turismos. Había que mejorar esto último y el Qashqai vendría a hacer de puente entre ambas familias de vehículos. También se podría pensar que sus técnicos de 4x4 podrían aportar algo más que un granito de arena para el desarrollo de un producto con imagen de coche campero con tracción total y no andaríamos desencaminados. Incluso se puede pensar en cierta dosis de oportunismo de Nissan, que ha estudiado lo que compra el urbanita medio y comprueba una creciente tendencia a abandonar las berlinas tradicionales y adquirir monovolúmenes y SUV o todo camino, donde podría encajar el Qashqai.

Todas las anteriores consideraciones pueden ser igual de acertadas. En Nissan han encontrado que los coches compactos del estilo del Focus, los líderes del mercado en España, han ido creciendo en tamaño. El Qashqai quería ser más, y se estira con diez centímetros más de longitud que la media de ese segmento. También aseguran que los SUV, con el Toyota Rav4 a la cabeza –sin olvidarnos del líder de ventas, el Suzuki Grand Vitara, un todo terreno de verdad, con reductora y todo-, podían resultar muy altos y demasiado largos. Al Qashqai lo separan otros diez centímetros –ahora, contraídos- que la media del segmento SUV. Vamos, que se han encontrado solos, con unas dimensiones únicas en el mercado, y se frotan las manos porque no hay rivales previstos próximamente en su tamaño. Los hay más pequeños (Suzuki SX4, por ejemplo) o más grandes, mientras que las derivaciones de turismos estilo VW CrossGolf o Dodge Caliber (con tracción total) todavía no han aterrizado en los concesionarios.

Tercera ocasión en que me cruzo con un Qashqai, la primera fue cuando sólo era un bloque de arcilla –irreconocible como tal, por su perfección-, la segunda en el Círculo Polar Ártico y esta tercera en plena canícula en Granada. Placa de pruebas española para la ocasión –los prototipos de P32L (todavía no sabíamos que se confirmarían el nombre Qashqai) y compromiso formal de no hablar del coche hasta este momento.

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p> En esto de los coches, no soy de medias tintas. Si quieres un todo terreno, me imagino que tienes una casa en el campo, que lo cargarás con sacos de abono, que caen unas nevadas de órdago y siempre llevas una pala y unas botas en el maletero. Para la ciudad, resulta difícil entender que un amigo me pida consejo sobre un coche grande, cuando sólo necesita uno muy pequeñito con facilidad para abatir los asientos traseros. En Nissan han detectado que no por llevar deportivas eres asiduo del gimnasio y que tu pelo enmarañado te lleva horas delante del espejo. Así que, en lo que ellos saben, hacer coches, le han dado la vuelta a la tortilla y te ofrecen un coche de campo en su vestimenta, de tamaño pequeño para lo que se lleva y enfocado al uso urbano. Con el Mini nunca entendí que fuese ese coche chic que todas querían para ir de compras: “¡pero si no tiene maletero!”, pensaba en voz alta; ahora con el Qashqai, el menos rudo de los SUV, tendré que empezar a aconsejarlo cuando me pregunten por un 4x4.

El Nissan Qashqai estrena una nueva plataforma, la misma que servirá para desarrollar todos los futuros modelos compactos de la alianza Nissan-Renault. Esto significa diseño integral por ordenador y aprovechamiento máximo de conocimientos, porque los costes se repartirán entre los numerosos productos futuros de Nissan y Renault en todo el mundo.

Muchos elementos recuerdan a otros modelos de Nissan, especialmente la suspensión posterior o el sistema de tracción total para las versiones que disponen de ella. Cuando vayas detrás de un Qashqai, te sorprenderá la posición muy baja e inclinada de los amortiguadores para permitir un generoso maletero, por encima de los 400 litros.

Un simple mando rotatorio te permitirá acoplar la tracción total en las versiones que la incorporan, una transmisión con bloqueo electromagnético que automáticamente puede conectarse y variar la fuerza enviada a cada eje cuando el piso se vuelve resbaladizo. Aprovechándose de toda la electrónica embarcada en el coche para el ESP (control de estabilidad, de última generación y que será de serie en todo Qashqai), el sistema de tracción actúa de manera predictiva, de forma que las ruedas no tienen que patinar realmente para que el sistema infiera que habrá resbalamiento y comience ya a pasar la fuerza a las ruedas con mayor adherencia.



En Nissan no se quería pasar sin pena ni gloria a la hora de reemplazar el Nissan Almera. De hecho, se comunicó que no se iba a sustituir, porque de hecho su lugar en el mercado se iba a ocupar de manera nada ortodoxa. Así ha sido: su hueco va a ser cubierto por tres modelos. El primero se llama Note, un pequeño monovolumen de tamaño próximo a los compactos, mucho más grande que su primo del consorcio Renault-Nissan, el Renault Modus. El segundo es este Qashqai, de estética y dimensiones próximas a los SUV o todo-camino, aunque ellos se empeñen en que se trata de un todo-ciudad, que para el campo ya tienen en la marca un X-Trail. Más adelante habrá un Tiida, variante construida en México más próxima a los convencionales cuatro y cinco puertas compactos.

Si algo no es el Qashqai es un monovolumen. Tiene más altura que una berlina, pero en el interior no te sobra espacio para la cabeza. Accedes al interior bastante erguido, como en un todo terreno, pero, aunque dispones de una posición dominante respecto del resto del tráfico, tampoco vas tan alto como en un todo terreno.

Detrás, el panorama tampoco cambia. Se entra fácil, hay un buen espacio para las rodillas (para algo es más largo que la mayoría de los compactos estilo Mégane) y la postura permite disponer de buen sensación… aunque la forma descendente del techo hace que con 1,80 de estatura se tengan problemas con él. Le echaríamos las culpas al techo de cristal de las unidades que pudimos conducir, pero no sabemos si los coches con techo metálico ofrecerán algún centímetro más para la cabeza.

Respecto al maletero ya hemos comentado que es grande, pero es a condición de contentarse con la rueda de repuesto de tipo emergencia. Si se decide el usuario a comprar una rueda igual que las del resto del coche para poder seguir un viaje aunque sea largo en caso de pinchazo, entonces el maletero se convierte en normal, en la línea de los de un compacto al uso, todavía mayor que el de un VW Golf, por ejemplo.

En Estados Unidos pasa por ser un Nissan Murano pequeñito. Se llama Nissan Rogue. Aunque no lo parezca, si uno entra a leer en los foros de usuarios de aquel país, te puedes encontrar con usuarios del Murano a quienes les parecía demasiado grande para sus necesidades y pensaban que ojalá llegase el allí diminuto Qashqai a su mercado. Desde este enero están de enhorabuena, porque también a partir de la plataforma C de Renault-Nissan les han desarrollado un hermano mayor del Qashqai, pero más compacto que el Murano.

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p> Mayor en dimensiones que el Nissan Qashqai, el Nissan Rogue entraría en la liga de los SUV medianos "europeos", con 4,64 metros de longitud, un par de centímetros más de anchura que el Qashqai, cinco más de altura y con seis centímetros más entre sus ejes: lo que da de sí una plataforma. Lástima que se tengan que conformar con una estética bastante más … “vanguardista”, al menos para los estándares europeos, aunque quizá allí haga furor.

Habíamos mencionado que el Qashqai no tiene nada de monovolumen. En realidad, no tiene ni su altura interior ni, sobre todo, la modularidad casi ilimitada de los asientos posteriores. Son sencillamente los de un coche compacto, con capacidad para replegar los respaldos, sin más. Al menos, lo hace de manera asimétrica, de manera que se podrá elegir llevar tres o cuatro plazas, más la extensión del maletero. Ni siquiera la banqueta bascula hacia delante, lo que habría permitido ofrecer una superficie de carga plana. Olvídate de asientos individuales, extraíbles o de banqueta deslizante, juegos malabares especialidades de los monovolumen. En Nissan consideran que el cliente del Qashqai es un individuo sin necesidades derivadas de llevar niños pequeños.

En cambio, las plazas delanteras se han cuidado, especialmente la del conductor, rodeado por una consola central elevada y envuelto por materiales de buenas apariencia y tacto, al menos en las dos versiones superiores (denominadas Acenta y Tekna) que pudimos ensayar. En el lado del pasajero el espacio para los pies aparece limitado –sin ser algo dramático- por una protuberancia del equipo de climatización bizona. Este sistema, se ha cuidado con esmero para evitar corrientes de aire desagradables en el habitáculo, con una salida de ventilación situada sobre el salpicadero específica para llegar a las plazas posteriores. Sin embargo, en nuestro contacto con los coches, a temperaturas en torno a cero grados, no conseguimos que el automatismo con sus subidas y bajadas nos hiciese olvidar en algunos instantes del frío que hacía fuera.

Nos consta que el Nissan Qashqai lo han ensayado en las condiciones más duras, porque nos hemos subido durante el año pasado en prototipos a más de 40 grados y también a 30 bajo cero. Por asfalto, por tierra y por hielo. Pero insisten en Nissan en que el Qashqai, puede, pero no quiere. Que para eso está el Nissan X-Trail , el de ahora y su sustituto, que llegará antes del verano. El Qashqai tiene unos ángulos de paragolpes que permiten lo que nunca podría hacer un turismo, tiene una traccción total de verdad, pero sus neumáticos no tienen la menor pretensión de abandonar el asfalto. Que no, que el control de descenso en las pendientes será cosa del X-Trail…

Diría mi abuela: “Adónde vamos a parar”. Un todo terreno para ir por la ciudad. Es exactamente lo que se ha planteado Nissan con su próximo modelo, que se comercializa el 19 de febrero. Choca hasta su denominación, Nissan Qashqai, que, según nos explican, es el nombre de una tribu nómada iraní. Dicen que casa bien con el carácter de nómada (urbano) de su producto. No esperes un todo terreno como su imagen sugiere, porque su urbanidad todo terreno quiere decir que se desenvuelve igual de bien doblando esquinas que saliendo a carretera o… saliendo de noche. No pienses en roquedales y roderas, porque sus ingenieros no lo han tenido en cuenta a la hora de desarrollar sus atributos. Sí, le han dotado de tracción total, porque en agua, y no digamos con nieve, esto no le viene nada mal a ningún turismo.

Se pueden buscar múltiples explicaciones para este coche, desde que Nissan es una marca de gran reputación en 4x4 y mucho menos deseada entre los turismos. Había que mejorar esto último y el Qashqai vendría a hacer de puente entre ambas familias de vehículos. También se podría pensar que sus técnicos de 4x4 podrían aportar algo más que un granito de arena para el desarrollo de un producto con imagen de coche campero con tracción total y no andaríamos desencaminados. Incluso se puede pensar en cierta dosis de oportunismo de Nissan, que ha estudiado lo que compra el urbanita medio y comprueba una creciente tendencia a abandonar las berlinas tradicionales y adquirir monovolúmenes y SUV o todo camino, donde podría encajar el Qashqai.

Todas las anteriores consideraciones pueden ser igual de acertadas. En Nissan han encontrado que los coches compactos del estilo del Focus, los líderes del mercado en España, han ido creciendo en tamaño. El Qashqai quería ser más, y se estira con diez centímetros más de longitud que la media de ese segmento. También aseguran que los SUV, con el Toyota Rav4 a la cabeza –sin olvidarnos del líder de ventas, el Suzuki Grand Vitara, un todo terreno de verdad, con reductora y todo-, podían resultar muy altos y demasiado largos. Al Qashqai lo separan otros diez centímetros –ahora, contraídos- que la media del segmento SUV. Vamos, que se han encontrado solos, con unas dimensiones únicas en el mercado, y se frotan las manos porque no hay rivales previstos próximamente en su tamaño. Los hay más pequeños (Suzuki SX4, por ejemplo) o más grandes, mientras que las derivaciones de turismos estilo VW CrossGolf o Dodge Caliber (con tracción total) todavía no han aterrizado en los concesionarios.

Tercera ocasión en que me cruzo con un Qashqai, la primera fue cuando sólo era un bloque de arcilla –irreconocible como tal, por su perfección-, la segunda en el Círculo Polar Ártico y esta tercera en plena canícula en Granada. Placa de pruebas española para la ocasión –los prototipos de P32L (todavía no sabíamos que se confirmarían el nombre Qashqai) y compromiso formal de no hablar del coche hasta este momento.

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p> En esto de los coches, no soy de medias tintas. Si quieres un todo terreno, me imagino que tienes una casa en el campo, que lo cargarás con sacos de abono, que caen unas nevadas de órdago y siempre llevas una pala y unas botas en el maletero. Para la ciudad, resulta difícil entender que un amigo me pida consejo sobre un coche grande, cuando sólo necesita uno muy pequeñito con facilidad para abatir los asientos traseros. En Nissan han detectado que no por llevar deportivas eres asiduo del gimnasio y que tu pelo enmarañado te lleva horas delante del espejo. Así que, en lo que ellos saben, hacer coches, le han dado la vuelta a la tortilla y te ofrecen un coche de campo en su vestimenta, de tamaño pequeño para lo que se lleva y enfocado al uso urbano. Con el Mini nunca entendí que fuese ese coche chic que todas querían para ir de compras: “¡pero si no tiene maletero!”, pensaba en voz alta; ahora con el Qashqai, el menos rudo de los SUV, tendré que empezar a aconsejarlo cuando me pregunten por un 4x4.

El Nissan Qashqai estrena una nueva plataforma, la misma que servirá para desarrollar todos los futuros modelos compactos de la alianza Nissan-Renault. Esto significa diseño integral por ordenador y aprovechamiento máximo de conocimientos, porque los costes se repartirán entre los numerosos productos futuros de Nissan y Renault en todo el mundo.

Muchos elementos recuerdan a otros modelos de Nissan, especialmente la suspensión posterior o el sistema de tracción total para las versiones que disponen de ella. Cuando vayas detrás de un Qashqai, te sorprenderá la posición muy baja e inclinada de los amortiguadores para permitir un generoso maletero, por encima de los 400 litros.

Un simple mando rotatorio te permitirá acoplar la tracción total en las versiones que la incorporan, una transmisión con bloqueo electromagnético que automáticamente puede conectarse y variar la fuerza enviada a cada eje cuando el piso se vuelve resbaladizo. Aprovechándose de toda la electrónica embarcada en el coche para el ESP (control de estabilidad, de última generación y que será de serie en todo Qashqai), el sistema de tracción actúa de manera predictiva, de forma que las ruedas no tienen que patinar realmente para que el sistema infiera que habrá resbalamiento y comience ya a pasar la fuerza a las ruedas con mayor adherencia.



En Nissan no se quería pasar sin pena ni gloria a la hora de reemplazar el Nissan Almera. De hecho, se comunicó que no se iba a sustituir, porque de hecho su lugar en el mercado se iba a ocupar de manera nada ortodoxa. Así ha sido: su hueco va a ser cubierto por tres modelos. El primero se llama Note, un pequeño monovolumen de tamaño próximo a los compactos, mucho más grande que su primo del consorcio Renault-Nissan, el Renault Modus. El segundo es este Qashqai, de estética y dimensiones próximas a los SUV o todo-camino, aunque ellos se empeñen en que se trata de un todo-ciudad, que para el campo ya tienen en la marca un X-Trail. Más adelante habrá un Tiida, variante construida en México más próxima a los convencionales cuatro y cinco puertas compactos.

Si algo no es el Qashqai es un monovolumen. Tiene más altura que una berlina, pero en el interior no te sobra espacio para la cabeza. Accedes al interior bastante erguido, como en un todo terreno, pero, aunque dispones de una posición dominante respecto del resto del tráfico, tampoco vas tan alto como en un todo terreno.

Detrás, el panorama tampoco cambia. Se entra fácil, hay un buen espacio para las rodillas (para algo es más largo que la mayoría de los compactos estilo Mégane) y la postura permite disponer de buen sensación… aunque la forma descendente del techo hace que con 1,80 de estatura se tengan problemas con él. Le echaríamos las culpas al techo de cristal de las unidades que pudimos conducir, pero no sabemos si los coches con techo metálico ofrecerán algún centímetro más para la cabeza.

Respecto al maletero ya hemos comentado que es grande, pero es a condición de contentarse con la rueda de repuesto de tipo emergencia. Si se decide el usuario a comprar una rueda igual que las del resto del coche para poder seguir un viaje aunque sea largo en caso de pinchazo, entonces el maletero se convierte en normal, en la línea de los de un compacto al uso, todavía mayor que el de un VW Golf, por ejemplo.

En Estados Unidos pasa por ser un Nissan Murano pequeñito. Se llama Nissan Rogue. Aunque no lo parezca, si uno entra a leer en los foros de usuarios de aquel país, te puedes encontrar con usuarios del Murano a quienes les parecía demasiado grande para sus necesidades y pensaban que ojalá llegase el allí diminuto Qashqai a su mercado. Desde este enero están de enhorabuena, porque también a partir de la plataforma C de Renault-Nissan les han desarrollado un hermano mayor del Qashqai, pero más compacto que el Murano.

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p> Mayor en dimensiones que el Nissan Qashqai, el Nissan Rogue entraría en la liga de los SUV medianos "europeos", con 4,64 metros de longitud, un par de centímetros más de anchura que el Qashqai, cinco más de altura y con seis centímetros más entre sus ejes: lo que da de sí una plataforma. Lástima que se tengan que conformar con una estética bastante más … “vanguardista”, al menos para los estándares europeos, aunque quizá allí haga furor.

Habíamos mencionado que el Qashqai no tiene nada de monovolumen. En realidad, no tiene ni su altura interior ni, sobre todo, la modularidad casi ilimitada de los asientos posteriores. Son sencillamente los de un coche compacto, con capacidad para replegar los respaldos, sin más. Al menos, lo hace de manera asimétrica, de manera que se podrá elegir llevar tres o cuatro plazas, más la extensión del maletero. Ni siquiera la banqueta bascula hacia delante, lo que habría permitido ofrecer una superficie de carga plana. Olvídate de asientos individuales, extraíbles o de banqueta deslizante, juegos malabares especialidades de los monovolumen. En Nissan consideran que el cliente del Qashqai es un individuo sin necesidades derivadas de llevar niños pequeños.

En cambio, las plazas delanteras se han cuidado, especialmente la del conductor, rodeado por una consola central elevada y envuelto por materiales de buenas apariencia y tacto, al menos en las dos versiones superiores (denominadas Acenta y Tekna) que pudimos ensayar. En el lado del pasajero el espacio para los pies aparece limitado –sin ser algo dramático- por una protuberancia del equipo de climatización bizona. Este sistema, se ha cuidado con esmero para evitar corrientes de aire desagradables en el habitáculo, con una salida de ventilación situada sobre el salpicadero específica para llegar a las plazas posteriores. Sin embargo, en nuestro contacto con los coches, a temperaturas en torno a cero grados, no conseguimos que el automatismo con sus subidas y bajadas nos hiciese olvidar en algunos instantes del frío que hacía fuera.

Nos consta que el Nissan Qashqai lo han ensayado en las condiciones más duras, porque nos hemos subido durante el año pasado en prototipos a más de 40 grados y también a 30 bajo cero. Por asfalto, por tierra y por hielo. Pero insisten en Nissan en que el Qashqai, puede, pero no quiere. Que para eso está el Nissan X-Trail , el de ahora y su sustituto, que llegará antes del verano. El Qashqai tiene unos ángulos de paragolpes que permiten lo que nunca podría hacer un turismo, tiene una traccción total de verdad, pero sus neumáticos no tienen la menor pretensión de abandonar el asfalto. Que no, que el control de descenso en las pendientes será cosa del X-Trail…

Diría mi abuela: “Adónde vamos a parar”. Un todo terreno para ir por la ciudad. Es exactamente lo que se ha planteado Nissan con su próximo modelo, que se comercializa el 19 de febrero. Choca hasta su denominación, Nissan Qashqai, que, según nos explican, es el nombre de una tribu nómada iraní. Dicen que casa bien con el carácter de nómada (urbano) de su producto. No esperes un todo terreno como su imagen sugiere, porque su urbanidad todo terreno quiere decir que se desenvuelve igual de bien doblando esquinas que saliendo a carretera o… saliendo de noche. No pienses en roquedales y roderas, porque sus ingenieros no lo han tenido en cuenta a la hora de desarrollar sus atributos. Sí, le han dotado de tracción total, porque en agua, y no digamos con nieve, esto no le viene nada mal a ningún turismo.

Se pueden buscar múltiples explicaciones para este coche, desde que Nissan es una marca de gran reputación en 4x4 y mucho menos deseada entre los turismos. Había que mejorar esto último y el Qashqai vendría a hacer de puente entre ambas familias de vehículos. También se podría pensar que sus técnicos de 4x4 podrían aportar algo más que un granito de arena para el desarrollo de un producto con imagen de coche campero con tracción total y no andaríamos desencaminados. Incluso se puede pensar en cierta dosis de oportunismo de Nissan, que ha estudiado lo que compra el urbanita medio y comprueba una creciente tendencia a abandonar las berlinas tradicionales y adquirir monovolúmenes y SUV o todo camino, donde podría encajar el Qashqai.

Todas las anteriores consideraciones pueden ser igual de acertadas. En Nissan han encontrado que los coches compactos del estilo del Focus, los líderes del mercado en España, han ido creciendo en tamaño. El Qashqai quería ser más, y se estira con diez centímetros más de longitud que la media de ese segmento. También aseguran que los SUV, con el Toyota Rav4 a la cabeza –sin olvidarnos del líder de ventas, el Suzuki Grand Vitara, un todo terreno de verdad, con reductora y todo-, podían resultar muy altos y demasiado largos. Al Qashqai lo separan otros diez centímetros –ahora, contraídos- que la media del segmento SUV. Vamos, que se han encontrado solos, con unas dimensiones únicas en el mercado, y se frotan las manos porque no hay rivales previstos próximamente en su tamaño. Los hay más pequeños (Suzuki SX4, por ejemplo) o más grandes, mientras que las derivaciones de turismos estilo VW CrossGolf o Dodge Caliber (con tracción total) todavía no han aterrizado en los concesionarios.

Tercera ocasión en que me cruzo con un Qashqai, la primera fue cuando sólo era un bloque de arcilla –irreconocible como tal, por su perfección-, la segunda en el Círculo Polar Ártico y esta tercera en plena canícula en Granada. Placa de pruebas española para la ocasión –los prototipos de P32L (todavía no sabíamos que se confirmarían el nombre Qashqai) y compromiso formal de no hablar del coche hasta este momento.

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El Nissan Qashqai estrena una nueva plataforma, la misma que servirá para desarrollar todos los futuros modelos compactos de la alianza Nissan-Renault. Esto significa diseño integral por ordenador y aprovechamiento máximo de conocimientos, porque los costes se repartirán entre los numerosos productos futuros de Nissan y Renault en todo el mundo.

Muchos elementos recuerdan a otros modelos de Nissan, especialmente la suspensión posterior o el sistema de tracción total para las versiones que disponen de ella. Cuando vayas detrás de un Qashqai, te sorprenderá la posición muy baja e inclinada de los amortiguadores para permitir un generoso maletero, por encima de los 400 litros.

Un simple mando rotatorio te permitirá acoplar la tracción total en las versiones que la incorporan, una transmisión con bloqueo electromagnético que automáticamente puede conectarse y variar la fuerza enviada a cada eje cuando el piso se vuelve resbaladizo. Aprovechándose de toda la electrónica embarcada en el coche para el ESP (control de estabilidad, de última generación y que será de serie en todo Qashqai), el sistema de tracción actúa de manera predictiva, de forma que las ruedas no tienen que patinar realmente para que el sistema infiera que habrá resbalamiento y comience ya a pasar la fuerza a las ruedas con mayor adherencia.



En Nissan no se quería pasar sin pena ni gloria a la hora de reemplazar el Nissan Almera. De hecho, se comunicó que no se iba a sustituir, porque de hecho su lugar en el mercado se iba a ocupar de manera nada ortodoxa. Así ha sido: su hueco va a ser cubierto por tres modelos. El primero se llama Note, un pequeño monovolumen de tamaño próximo a los compactos, mucho más grande que su primo del consorcio Renault-Nissan, el Renault Modus. El segundo es este Qashqai, de estética y dimensiones próximas a los SUV o todo-camino, aunque ellos se empeñen en que se trata de un todo-ciudad, que para el campo ya tienen en la marca un X-Trail. Más adelante habrá un Tiida, variante construida en México más próxima a los convencionales cuatro y cinco puertas compactos.

Si algo no es el Qashqai es un monovolumen. Tiene más altura que una berlina, pero en el interior no te sobra espacio para la cabeza. Accedes al interior bastante erguido, como en un todo terreno, pero, aunque dispones de una posición dominante respecto del resto del tráfico, tampoco vas tan alto como en un todo terreno.

Detrás, el panorama tampoco cambia. Se entra fácil, hay un buen espacio para las rodillas (para algo es más largo que la mayoría de los compactos estilo Mégane) y la postura permite disponer de buen sensación… aunque la forma descendente del techo hace que con 1,80 de estatura se tengan problemas con él. Le echaríamos las culpas al techo de cristal de las unidades que pudimos conducir, pero no sabemos si los coches con techo metálico ofrecerán algún centímetro más para la cabeza.

Respecto al maletero ya hemos comentado que es grande, pero es a condición de contentarse con la rueda de repuesto de tipo emergencia. Si se decide el usuario a comprar una rueda igual que las del resto del coche para poder seguir un viaje aunque sea largo en caso de pinchazo, entonces el maletero se convierte en normal, en la línea de los de un compacto al uso, todavía mayor que el de un VW Golf, por ejemplo.

En Estados Unidos pasa por ser un Nissan Murano pequeñito. Se llama Nissan Rogue. Aunque no lo parezca, si uno entra a leer en los foros de usuarios de aquel país, te puedes encontrar con usuarios del Murano a quienes les parecía demasiado grande para sus necesidades y pensaban que ojalá llegase el allí diminuto Qashqai a su mercado. Desde este enero están de enhorabuena, porque también a partir de la plataforma C de Renault-Nissan les han desarrollado un hermano mayor del Qashqai, pero más compacto que el Murano.

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Habíamos mencionado que el Qashqai no tiene nada de monovolumen. En realidad, no tiene ni su altura interior ni, sobre todo, la modularidad casi ilimitada de los asientos posteriores. Son sencillamente los de un coche compacto, con capacidad para replegar los respaldos, sin más. Al menos, lo hace de manera asimétrica, de manera que se podrá elegir llevar tres o cuatro plazas, más la extensión del maletero. Ni siquiera la banqueta bascula hacia delante, lo que habría permitido ofrecer una superficie de carga plana. Olvídate de asientos individuales, extraíbles o de banqueta deslizante, juegos malabares especialidades de los monovolumen. En Nissan consideran que el cliente del Qashqai es un individuo sin necesidades derivadas de llevar niños pequeños.

En cambio, las plazas delanteras se han cuidado, especialmente la del conductor, rodeado por una consola central elevada y envuelto por materiales de buenas apariencia y tacto, al menos en las dos versiones superiores (denominadas Acenta y Tekna) que pudimos ensayar. En el lado del pasajero el espacio para los pies aparece limitado –sin ser algo dramático- por una protuberancia del equipo de climatización bizona. Este sistema, se ha cuidado con esmero para evitar corrientes de aire desagradables en el habitáculo, con una salida de ventilación situada sobre el salpicadero específica para llegar a las plazas posteriores. Sin embargo, en nuestro contacto con los coches, a temperaturas en torno a cero grados, no conseguimos que el automatismo con sus subidas y bajadas nos hiciese olvidar en algunos instantes del frío que hacía fuera.

Nos consta que el Nissan Qashqai lo han ensayado en las condiciones más duras, porque nos hemos subido durante el año pasado en prototipos a más de 40 grados y también a 30 bajo cero. Por asfalto, por tierra y por hielo. Pero insisten en Nissan en que el Qashqai, puede, pero no quiere. Que para eso está el Nissan X-Trail , el de ahora y su sustituto, que llegará antes del verano. El Qashqai tiene unos ángulos de paragolpes que permiten lo que nunca podría hacer un turismo, tiene una traccción total de verdad, pero sus neumáticos no tienen la menor pretensión de abandonar el asfalto. Que no, que el control de descenso en las pendientes será cosa del X-Trail…

Diría mi abuela: “Adónde vamos a parar”. Un todo terreno para ir por la ciudad. Es exactamente lo que se ha planteado Nissan con su próximo modelo, que se comercializa el 19 de febrero. Choca hasta su denominación, Nissan Qashqai, que, según nos explican, es el nombre de una tribu nómada iraní. Dicen que casa bien con el carácter de nómada (urbano) de su producto. No esperes un todo terreno como su imagen sugiere, porque su urbanidad todo terreno quiere decir que se desenvuelve igual de bien doblando esquinas que saliendo a carretera o… saliendo de noche. No pienses en roquedales y roderas, porque sus ingenieros no lo han tenido en cuenta a la hora de desarrollar sus atributos. Sí, le han dotado de tracción total, porque en agua, y no digamos con nieve, esto no le viene nada mal a ningún turismo.

Se pueden buscar múltiples explicaciones para este coche, desde que Nissan es una marca de gran reputación en 4x4 y mucho menos deseada entre los turismos. Había que mejorar esto último y el Qashqai vendría a hacer de puente entre ambas familias de vehículos. También se podría pensar que sus técnicos de 4x4 podrían aportar algo más que un granito de arena para el desarrollo de un producto con imagen de coche campero con tracción total y no andaríamos desencaminados. Incluso se puede pensar en cierta dosis de oportunismo de Nissan, que ha estudiado lo que compra el urbanita medio y comprueba una creciente tendencia a abandonar las berlinas tradicionales y adquirir monovolúmenes y SUV o todo camino, donde podría encajar el Qashqai.

Todas las anteriores consideraciones pueden ser igual de acertadas. En Nissan han encontrado que los coches compactos del estilo del Focus, los líderes del mercado en España, han ido creciendo en tamaño. El Qashqai quería ser más, y se estira con diez centímetros más de longitud que la media de ese segmento. También aseguran que los SUV, con el Toyota Rav4 a la cabeza –sin olvidarnos del líder de ventas, el Suzuki Grand Vitara, un todo terreno de verdad, con reductora y todo-, podían resultar muy altos y demasiado largos. Al Qashqai lo separan otros diez centímetros –ahora, contraídos- que la media del segmento SUV. Vamos, que se han encontrado solos, con unas dimensiones únicas en el mercado, y se frotan las manos porque no hay rivales previstos próximamente en su tamaño. Los hay más pequeños (Suzuki SX4, por ejemplo) o más grandes, mientras que las derivaciones de turismos estilo VW CrossGolf o Dodge Caliber (con tracción total) todavía no han aterrizado en los concesionarios.

Tercera ocasión en que me cruzo con un Qashqai, la primera fue cuando sólo era un bloque de arcilla –irreconocible como tal, por su perfección-, la segunda en el Círculo Polar Ártico y esta tercera en plena canícula en Granada. Placa de pruebas española para la ocasión –los prototipos de P32L (todavía no sabíamos que se confirmarían el nombre Qashqai) y compromiso formal de no hablar del coche hasta este momento.

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p> En esto de los coches, no soy de medias tintas. Si quieres un todo terreno, me imagino que tienes una casa en el campo, que lo cargarás con sacos de abono, que caen unas nevadas de órdago y siempre llevas una pala y unas botas en el maletero. Para la ciudad, resulta difícil entender que un amigo me pida consejo sobre un coche grande, cuando sólo necesita uno muy pequeñito con facilidad para abatir los asientos traseros. En Nissan han detectado que no por llevar deportivas eres asiduo del gimnasio y que tu pelo enmarañado te lleva horas delante del espejo. Así que, en lo que ellos saben, hacer coches, le han dado la vuelta a la tortilla y te ofrecen un coche de campo en su vestimenta, de tamaño pequeño para lo que se lleva y enfocado al uso urbano. Con el Mini nunca entendí que fuese ese coche chic que todas querían para ir de compras: “¡pero si no tiene maletero!”, pensaba en voz alta; ahora con el Qashqai, el menos rudo de los SUV, tendré que empezar a aconsejarlo cuando me pregunten por un 4x4.

El Nissan Qashqai estrena una nueva plataforma, la misma que servirá para desarrollar todos los futuros modelos compactos de la alianza Nissan-Renault. Esto significa diseño integral por ordenador y aprovechamiento máximo de conocimientos, porque los costes se repartirán entre los numerosos productos futuros de Nissan y Renault en todo el mundo.

Muchos elementos recuerdan a otros modelos de Nissan, especialmente la suspensión posterior o el sistema de tracción total para las versiones que disponen de ella. Cuando vayas detrás de un Qashqai, te sorprenderá la posición muy baja e inclinada de los amortiguadores para permitir un generoso maletero, por encima de los 400 litros.

Un simple mando rotatorio te permitirá acoplar la tracción total en las versiones que la incorporan, una transmisión con bloqueo electromagnético que automáticamente puede conectarse y variar la fuerza enviada a cada eje cuando el piso se vuelve resbaladizo. Aprovechándose de toda la electrónica embarcada en el coche para el ESP (control de estabilidad, de última generación y que será de serie en todo Qashqai), el sistema de tracción actúa de manera predictiva, de forma que las ruedas no tienen que patinar realmente para que el sistema infiera que habrá resbalamiento y comience ya a pasar la fuerza a las ruedas con mayor adherencia.



En Nissan no se quería pasar sin pena ni gloria a la hora de reemplazar el Nissan Almera. De hecho, se comunicó que no se iba a sustituir, porque de hecho su lugar en el mercado se iba a ocupar de manera nada ortodoxa. Así ha sido: su hueco va a ser cubierto por tres modelos. El primero se llama Note, un pequeño monovolumen de tamaño próximo a los compactos, mucho más grande que su primo del consorcio Renault-Nissan, el Renault Modus. El segundo es este Qashqai, de estética y dimensiones próximas a los SUV o todo-camino, aunque ellos se empeñen en que se trata de un todo-ciudad, que para el campo ya tienen en la marca un X-Trail. Más adelante habrá un Tiida, variante construida en México más próxima a los convencionales cuatro y cinco puertas compactos.

Si algo no es el Qashqai es un monovolumen. Tiene más altura que una berlina, pero en el interior no te sobra espacio para la cabeza. Accedes al interior bastante erguido, como en un todo terreno, pero, aunque dispones de una posición dominante respecto del resto del tráfico, tampoco vas tan alto como en un todo terreno.

Detrás, el panorama tampoco cambia. Se entra fácil, hay un buen espacio para las rodillas (para algo es más largo que la mayoría de los compactos estilo Mégane) y la postura permite disponer de buen sensación… aunque la forma descendente del techo hace que con 1,80 de estatura se tengan problemas con él. Le echaríamos las culpas al techo de cristal de las unidades que pudimos conducir, pero no sabemos si los coches con techo metálico ofrecerán algún centímetro más para la cabeza.

Respecto al maletero ya hemos comentado que es grande, pero es a condición de contentarse con la rueda de repuesto de tipo emergencia. Si se decide el usuario a comprar una rueda igual que las del resto del coche para poder seguir un viaje aunque sea largo en caso de pinchazo, entonces el maletero se convierte en normal, en la línea de los de un compacto al uso, todavía mayor que el de un VW Golf, por ejemplo.

En Estados Unidos pasa por ser un Nissan Murano pequeñito. Se llama Nissan Rogue. Aunque no lo parezca, si uno entra a leer en los foros de usuarios de aquel país, te puedes encontrar con usuarios del Murano a quienes les parecía demasiado grande para sus necesidades y pensaban que ojalá llegase el allí diminuto Qashqai a su mercado. Desde este enero están de enhorabuena, porque también a partir de la plataforma C de Renault-Nissan les han desarrollado un hermano mayor del Qashqai, pero más compacto que el Murano.

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p> Mayor en dimensiones que el Nissan Qashqai, el Nissan Rogue entraría en la liga de los SUV medianos "europeos", con 4,64 metros de longitud, un par de centímetros más de anchura que el Qashqai, cinco más de altura y con seis centímetros más entre sus ejes: lo que da de sí una plataforma. Lástima que se tengan que conformar con una estética bastante más … “vanguardista”, al menos para los estándares europeos, aunque quizá allí haga furor.

Habíamos mencionado que el Qashqai no tiene nada de monovolumen. En realidad, no tiene ni su altura interior ni, sobre todo, la modularidad casi ilimitada de los asientos posteriores. Son sencillamente los de un coche compacto, con capacidad para replegar los respaldos, sin más. Al menos, lo hace de manera asimétrica, de manera que se podrá elegir llevar tres o cuatro plazas, más la extensión del maletero. Ni siquiera la banqueta bascula hacia delante, lo que habría permitido ofrecer una superficie de carga plana. Olvídate de asientos individuales, extraíbles o de banqueta deslizante, juegos malabares especialidades de los monovolumen. En Nissan consideran que el cliente del Qashqai es un individuo sin necesidades derivadas de llevar niños pequeños.

En cambio, las plazas delanteras se han cuidado, especialmente la del conductor, rodeado por una consola central elevada y envuelto por materiales de buenas apariencia y tacto, al menos en las dos versiones superiores (denominadas Acenta y Tekna) que pudimos ensayar. En el lado del pasajero el espacio para los pies aparece limitado –sin ser algo dramático- por una protuberancia del equipo de climatización bizona. Este sistema, se ha cuidado con esmero para evitar corrientes de aire desagradables en el habitáculo, con una salida de ventilación situada sobre el salpicadero específica para llegar a las plazas posteriores. Sin embargo, en nuestro contacto con los coches, a temperaturas en torno a cero grados, no conseguimos que el automatismo con sus subidas y bajadas nos hiciese olvidar en algunos instantes del frío que hacía fuera.

Nos consta que el Nissan Qashqai lo han ensayado en las condiciones más duras, porque nos hemos subido durante el año pasado en prototipos a más de 40 grados y también a 30 bajo cero. Por asfalto, por tierra y por hielo. Pero insisten en Nissan en que el Qashqai, puede, pero no quiere. Que para eso está el Nissan X-Trail , el de ahora y su sustituto, que llegará antes del verano. El Qashqai tiene unos ángulos de paragolpes que permiten lo que nunca podría hacer un turismo, tiene una traccción total de verdad, pero sus neumáticos no tienen la menor pretensión de abandonar el asfalto. Que no, que el control de descenso en las pendientes será cosa del X-Trail…

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