Nissan Navara 2.5 dCi DC 4x4

¡Espectacular! No hay nada parecido en el mercado español. Motor Diesel de 174 CV, caja de seis velocidades con reductora, tracción total conectable, acabado y equipamiento a la altura del TT más refinado, dimensiones interiores amplias y una capacidad de carga excepcional. Sin duda, el Navara es la referencia en la categoría.
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Nissan Navara 2.5 dCi DC 4x4
Nissan Navara 2.5 dCi DC 4x4

El principal secreto del Navara se encuentra en su motor, un cuatro cilindros de 2,5 litros, también empleado en el Pathfinder, que desarrolla una potencia máxima de 174 CV a 4.000 rpm y un par máximo de 41,1 mkg a 2.000 rpm. En nuestro banco de rodillos hemos obtenido una potencia ligeramente menor (169,8 CV, aunque eso sí, a un régimen claramente inferior (3.350 rpm). Por su parte, el par se ha mostrado más generoso de lo anunciado, con un valor de 43,2 mkg a 2.260 rpm.

Dejando aparte la frialdad de las cifras, lo que sí podemos afirmar con los datos en la mano, es que la respuesta del motor es muy contundente desde los primeros compases de giro. Únicamente entre 1.000 y 2.000 rpm se muestra algo más perezoso de la cuenta. Una vez superado ese límite la potencia llega de golpe, con una entrega enérgica muy eficaz, que nos obliga a estar atentos a la aguja del cuentarrevoluciones, ya que en las cinco primeras marchas nos podemos encontrar con facilidad rodando al límite del régimen del motor permitido. El cambio es preciso y ofrece un tacto magnífico, aunque los desplazamientos de la palanca son algo largos. Una sexta bastante más larga nos ayudara a desahogar el régimen y, sobre todo, a reducir el consumo de combustible cuando circulamos por vías rápidas que, en un modelo que supera las dos toneladas, nunca es bajo. Aún así, las cifras pueden considerarse moderadas si tenemos en cuenta el nivel de potencia que desarrolla y el peso del conjunto. Nuestro centro Técnico ha registrado un consumo medio ponderado de 9,6 litros a los 100 km, que no está nada mal.

Por su parte, las prestaciones que permite este Navara son realmente espectaculares. Aunque el velocímetro miente cerca de un ocho por ciento respecto a la velocidad real, las cifras que alcanza este modelo son brutales. Anuncia una velocidad máxima de 170 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 11,4 segundos. Las prestaciones realizadas por nuestro Centro Técnico no se alejan de las oficiales, con una aceleración levemente inferior y con un tiempo para recorrer el kilómetro desde parado de 33,6 segundos, una cifra inédita para un vehículo de estas características.

Uno de los aspectos que más nos ha gustado de este motor, aparte de su brutal potencia y suavidad, es el bajo nivel de ruido que emite. Ni al ralentí, ni rodando rápido llega a valores elevados. Tanto es así, que la humorosidad que llega al habitáculo procede en mayor medida de la rodadura que del propio motor. Esta destacable cualidad, que ninguno de sus posibles competidores posee, permite viajar con una comodidad excepcional, de forma ágil y relajada, al estilo de un todo terreno de lujo refinado.

Lo que no nos ha convencido demasiado es el equipo de frenos, que cuenta con tambores en el eje posterior. No es que las distancias de frenado resulten exageradas, pero no ofrece la contundencia que esperamos al pisar el pedal ni la resistencia a la fatiga cuando se circula con carga. Además, hay que tener en cuenta que las prestaciones que ofrece el motor de 174 CV son espectaculares y que para detener más de dos toneladas en marcha hace falta un sistema potente. Afortunadamente dispone de sistema de frenos antibloqueo ABS, aunque no tiene ni puede llevar en opción el sistema de control de estabilidad ESP, que sí puede llevar el Pathfinder.

Con estos mimbres no podíamos esperar otra cosa. El Navara es rápido, muy rápido. Tanto, que al principio da un poco de cosa apretar con generosidad el pedal del acelerador, pues vemos cómo la aguja del velocímetro avanza posiciones con una facilidad pasmosa y, sabiendo que el reparto de pesos no es muy favorable con el coche descargado, no nos da demasiada confianza.

Una vez que recorremos unos cuantos kilómetros nos damos cuenta de que no pasa absolutamente nada si el firme esta seco y ofrece buena adherencia. Sólo con insistencia y ahínco descolocamos levemente el tren posterior. Pero no pasa absolutamente nada, los más de tres metros que hay de separación entre las ruedas delanteras y las traseras hacen que el desfase de movimiento sea pausado y tranquilo, perfectamente controlable. En zonas muy viradas tendremos que manotear bastante con el volante, pues las 3,75 vueltas de volante entre topes y los casi 14 metros de diámetro de giro no lo hacen especialmente ágil.

Sobre pistas de arena la cosa cambia: aquí es mucho más fácil descolocar la parte trasera con un movimiento de volante y un repentino golpe de gas. Pero aún así, la situación sigue siendo controlable y dosificable. En zonas de pista abierta resulta imbatible y muy fácil de conducir. Eso sí, estamos hablando siempre de circular sólo con dos ruedas motrices, las posteriores. Si engranamos la tracción a las cuatro ruedas, nada de esto que estamos comentando sucede, pues el coche se muestra totalmente neutro, tranquilo y equilibrado.

Esta operación de conectar el tren delantero se realiza mediante un interruptor giratorio que permite seleccionar la tracción a las ruedas posteriores, a las cuatro ruedas en marchas largas o bien a las cuatro ruedas con reductora. No estaría de más un sistema de conexión de transmisión automático como el empleado en el Patfinder o en el X-Trail, que se encarga de distribuir la fuerza entre los dos ejes de forma automática.

Esperábamos unas suspensiones mucho más secas e incómodas, pero lo cierto es que con el empleo de unas ballestas bastante largas en el eje posterior se ha conseguido que resulte muy progresivo y nada seco, incluso con el coche descargado. También aquí la larga batalla tiene algo que ver: desde que pasan las ruedas delanteras por una ondulación del terreno hay tanta distancia, que da tiempo a que el tren delantero se estabilice. Luego lo hace el trasero, pero con movimientos contenidos y suaves. De esta forma se logra que el Navara “cabalgue” con facilidad por terrenos en malas condiciones sin que los ocupantes “paguen la factura”.

En definitiva, nos ha gustado mucho más de lo que pensábamos a priori. Es amplio, potente, rápido, cómodo, tiene un precio interesante y está bien equipado, pero, ¿es práctico? La verdad es que no mucho, al menos para un uso general o como vehículo principal de una familia, ya que los más de cinco metros de longitud y el enorme diámetro de giro lo hacen casi incompatible con las grandes ciudades. Eso sí, para trabajar en el campo es un auténtico lujo.

LO MEJOR
LO PEOR

* Motor y prestaciones
* Terminación
* Capacidad de carga

* Suspensión trasera
* Respaldos posteriores
* Frenos mejorables

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