Nissan Murano 3.5 V6

La moda de los todo terrenos ligeros, o SUV, ha traído hasta España al Nissan Murano, uno de los exponentes más claros de esta nueva estirpe de coches. El Murano cumple con la definición: estampa deportiva, gran formato, potencia, rapidez y unas limitadas cualidades 4x4. Quien busque un coche amplio, con empaque, divertido y rápido encontrará satisfacción en este Murano. Quien necesite un vehículo más capaz en el campo se estará equivocando. Descubrimos lo último de Nissan.
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Nissan Murano 3.5 V6
Nissan Murano 3.5 V6

Construido sobre un chasis monocasco, el Murano disfruta de una magnífica superficie de rodadura: 2,82 metros de batalla y 1,63 metros en las vías. Esta configuración permite que el coche se mueva con muchísimo aplomo. Añadamos a esto sus 234 CV y tendremos un verdadero deportivo. Por eso, el Murano corre, y corre mucho.

En carreteras fáciles, apoyado en unas suspensiones que guardan un buen equilibrio entre confort y firmeza, nuestro protagonista puede ser un verdadero misil. Su rodar es muy ágil y fino, nada que ver con la torpeza de otros SUV, demasiado dominados por las inercias. En el Murano, una suspensión bastante firme contiene con energía los movimientos de la carrocería y hacen que el conductor no pierda nunca la confianza en el coche. Una dirección exacta y rápida reafirma esta buena impresión.

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p> Gracias a estas características, el Nissan afronta con audacia las vías reviradas y de firme en buen estado. Con muy buenos frenos, las masas bien sujetas, tanta base de rodadura y tanto motor, estamos ante un verdadero devorador de curvas que, como mucho, tiende a un leve subviraje muy fácil de controlar.

A cambio, si el asfalto está muy roto, los amortiguadores, que son más bien blandos, se dejan llevar por la dureza de los muelles, con lo que puede suceder que los trenes rodantes reboten más de lo que nos gustaría y, por tanto, se puede perder adherencia. Para que nada se desmande, el control de estabilidad y tracción permanece siempre alerta.

El buen trabajo del Murano sobre el asfalto no resulta refrendado fuera de él. A pesar de ser un todo terreno, nuestro coche sufre bastante cuando deja atrás el alquitrán. La tracción es integral permanente, pero no tiene reductora y esto, de partida, es un hándicap difícil de superar. Con más de 1.880 kg de peso y una envergadura como la suya, el Murano sólo es aconsejable para circular por pistas y caminos en relativo buen estado. Sus recorridos de suspensiones son cortos y las cotas TT también se antojan escasas, con lo que hay que olvidarse de superar obstáculos muy difíciles. La ausencia de bloqueos en los ejes y de reductora hace el resto: nada que decir en las trialeras, casi nada en los barrizales y menos en los descensos muy fuertes. Sólo saca buena nota en las cuestas, donde el cambio automático y su enorme chorro de potencia ponen muy fáciles las cosas.
Por tanto, es uno de esos 4x4 recomendables sólo si la labor off-road se limita a excursiones esporádicas y de poca enjundia. Eso sí: en pistas cómodas, es un placer jugar con su espectacular potencia y dejar que el coche se mueva al compás de las inercias. Realmente divertido.

Para mover el Murano, Nissan sólo ofrece la posibilidad de montar un motor… pero qué motor. Se trata del V6 de 3,5 litros que también anima al llamativo Nissan 350Z. Es un motor con arquitectura V6 y apertura variable de válvulas. Arroja 234 CV y entrega un par motor de 31,8 mkg, datos que sirven para comprender por qué este coche tan grande y voluminoso firma un 0-100 km/h de sólo 9,3 segundos, una marca que para sí quisieran muchos deportivos.

Así, analizando este corazón, se explica perfectamente el buen trabajo del coche en la carretera y también la potencia que despliega en el campo.

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p> Al volante, el motor ofrece un tacto muy lleno, con buena pegada desde la parte baja del cuentavueltas y una gran facilidad para estirarse y llegar a la zona roja. Sin embargo, no es un motor violento: la entrega es progresiva y noble, nada de brusquedades.

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p> Claro que este buen talante de la mecánica no es sólo mérito del motor. El cambio también tiene mucho que decir en este apartado. Para manejar este torrente de fuerza, en Nissan han elegido un cambio automático de variador continuo con seis enclavamientos y posibilidad de manejo secuencial.

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p> La verdad es que es una transmisión que nos ha encantado por su suavidad de manejo y, sobre todo, por el poco ruido que produce, algo que no siempre se puede decir de los variadores continuos.

Utilizada en modo secuencial, la caja de cambios permite exprimir un poco más las capacidades del motor, sobre todo en retenciones, pero nos encontramos con unos saltos entre marchas un tanto largos, lo que resta agilidad, aunque favorece el consumo. Y es que este capítulo, el del gasto de combustible, es, con mucho, el peor del coche: nuestro Centro Técnico ha calculado una media de 13 litros a los 100 km, una cantidad bastante elevada. Rodando normalmente, el gasto puede ser bastante más alto a poco que nos pese la pierna derecha… Son los peajes –caros- que hay que pagar para llevar un motor como el que tiene este Murano.

LO MEJOR
LO PEOR

* Espacio interior muy amplio
* Cambio de variador continuo
* Estética atrevida

* Capacidad off-road
* Pobreza en algunos detalles de acabado
* Presencia de rueda de repuesto de emergencia

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