Nissan Murano 3.5 V6

La moda de los todo terrenos ligeros, o SUV, ha traído hasta España al Nissan Murano, uno de los exponentes más claros de esta nueva estirpe de coches. El Murano cumple con la definición: estampa deportiva, gran formato, potencia, rapidez y unas limitadas cualidades 4x4. Quien busque un coche amplio, con empaque, divertido y rápido encontrará satisfacción en este Murano. Quien necesite un vehículo más capaz en el campo se estará equivocando. Descubrimos lo último de Nissan.
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Nissan Murano 3.5 V6
Nissan Murano 3.5 V6

Algo más recortado de dimensiones que el Murano, el X3 es un complicado rival para nuestro protagonista. Para empezar, es más barato, si bien el precio se equilibra cuando equipamos el BMW con una caja automática, y se encarece si igualamos el resto del equipamiento.
Después, con 231 CV, el motor del coche bávaro no es tan potente como el del japonés, pero sí destaca por agilidad y prestaciones.
Además, los acabados del BMW son mejores y su estilo general, más deportivo.

Lexus tiene en el RX 300 un equivalente al Murano que, además, tiene de su lado el componente del lujo que siempre adorna a estos coches del grupo Toyota.
Con sus 204 CV, el Lexus se queda algo atrás en prestaciones, si bien iguala las cotas de habitabilidad y, desde luego, mejora los acabados y los materiales. Eso sí, los equipamientos son casi análagos.
El precio, en este caso, puede ser un factor desequilibrante: por algo menos de dinero, el Lexus aporta un atractivo plus de exclusividad.

El SUV de Mercedes supone un escalón más de lo que ofrece el Murano. Lujoso y muy bien acabado, el ML hace honor a los 55.100 euros que cuesta, un millón de las antiguas pesetas más que el Murano.
A cambio, el coche alemán ofrece el típico interior de la casa, con materiales de primera y una manufactura impecable.
También ofrece un buen puñado de caballos más, estirando el motor hasta los 272 CV, bastante más de lo que entrega el Murano. Esa diferencia se nota en la carretera y también en el campo, donde el coche de Mercedes puede ser imbatible si se le colocan la reductora y los bloqueos de difrenciales, que son opcionales.

De dimensiones muy similares a las de Murano, el coche de Volkswagen es, quizá, el más complicado de todos los rivales que aquí le enfrentamos.
Para empezar, sus 280 CV, además de superar a los del Nissan, resultan ser mucho más "ecológicos", puesto que salen de un motor FSI, lo que, en principio, concede ventaja en cuestión de consumo.
Además, el Touareg cuenta con reductora, una diferencia fundamental a la hora de moverse por el campo. Sólo por esto, el coche de Volkswagen gana a todos los demás.

Especialmente bien acabados, los XC90 2.5 T, con un precio equivalente al de los Murano, se sitúan un punto por encima en cuanto a espacio, lujo y exclusividad.
A cambio, sus 210 CV se quedan por detrás de lo que propone el Murano, con lo que las prestaciones ceden. En carretera se mueven más o menos con la misma soltura y en el campo, lo mismo: igual de voluminosos y de capaces.
La diferencia tiene que estar, por tanto, en el plano estético. O el elegante clasicismo nórdico, o el arriesgado "manga" japonés.

Algo más recortado de dimensiones que el Murano, el X3 es un complicado rival para nuestro protagonista. Para empezar, es más barato, si bien el precio se equilibra cuando equipamos el BMW con una caja automática, y se encarece si igualamos el resto del equipamiento.
Después, con 231 CV, el motor del coche bávaro no es tan potente como el del japonés, pero sí destaca por agilidad y prestaciones.
Además, los acabados del BMW son mejores y su estilo general, más deportivo.

Lexus tiene en el RX 300 un equivalente al Murano que, además, tiene de su lado el componente del lujo que siempre adorna a estos coches del grupo Toyota.
Con sus 204 CV, el Lexus se queda algo atrás en prestaciones, si bien iguala las cotas de habitabilidad y, desde luego, mejora los acabados y los materiales. Eso sí, los equipamientos son casi análagos.
El precio, en este caso, puede ser un factor desequilibrante: por algo menos de dinero, el Lexus aporta un atractivo plus de exclusividad.

El SUV de Mercedes supone un escalón más de lo que ofrece el Murano. Lujoso y muy bien acabado, el ML hace honor a los 55.100 euros que cuesta, un millón de las antiguas pesetas más que el Murano.
A cambio, el coche alemán ofrece el típico interior de la casa, con materiales de primera y una manufactura impecable.
También ofrece un buen puñado de caballos más, estirando el motor hasta los 272 CV, bastante más de lo que entrega el Murano. Esa diferencia se nota en la carretera y también en el campo, donde el coche de Mercedes puede ser imbatible si se le colocan la reductora y los bloqueos de difrenciales, que son opcionales.

De dimensiones muy similares a las de Murano, el coche de Volkswagen es, quizá, el más complicado de todos los rivales que aquí le enfrentamos.
Para empezar, sus 280 CV, además de superar a los del Nissan, resultan ser mucho más "ecológicos", puesto que salen de un motor FSI, lo que, en principio, concede ventaja en cuestión de consumo.
Además, el Touareg cuenta con reductora, una diferencia fundamental a la hora de moverse por el campo. Sólo por esto, el coche de Volkswagen gana a todos los demás.

Especialmente bien acabados, los XC90 2.5 T, con un precio equivalente al de los Murano, se sitúan un punto por encima en cuanto a espacio, lujo y exclusividad.
A cambio, sus 210 CV se quedan por detrás de lo que propone el Murano, con lo que las prestaciones ceden. En carretera se mueven más o menos con la misma soltura y en el campo, lo mismo: igual de voluminosos y de capaces.
La diferencia tiene que estar, por tanto, en el plano estético. O el elegante clasicismo nórdico, o el arriesgado "manga" japonés.

Algo más recortado de dimensiones que el Murano, el X3 es un complicado rival para nuestro protagonista. Para empezar, es más barato, si bien el precio se equilibra cuando equipamos el BMW con una caja automática, y se encarece si igualamos el resto del equipamiento.
Después, con 231 CV, el motor del coche bávaro no es tan potente como el del japonés, pero sí destaca por agilidad y prestaciones.
Además, los acabados del BMW son mejores y su estilo general, más deportivo.

Lexus tiene en el RX 300 un equivalente al Murano que, además, tiene de su lado el componente del lujo que siempre adorna a estos coches del grupo Toyota.
Con sus 204 CV, el Lexus se queda algo atrás en prestaciones, si bien iguala las cotas de habitabilidad y, desde luego, mejora los acabados y los materiales. Eso sí, los equipamientos son casi análagos.
El precio, en este caso, puede ser un factor desequilibrante: por algo menos de dinero, el Lexus aporta un atractivo plus de exclusividad.

El SUV de Mercedes supone un escalón más de lo que ofrece el Murano. Lujoso y muy bien acabado, el ML hace honor a los 55.100 euros que cuesta, un millón de las antiguas pesetas más que el Murano.
A cambio, el coche alemán ofrece el típico interior de la casa, con materiales de primera y una manufactura impecable.
También ofrece un buen puñado de caballos más, estirando el motor hasta los 272 CV, bastante más de lo que entrega el Murano. Esa diferencia se nota en la carretera y también en el campo, donde el coche de Mercedes puede ser imbatible si se le colocan la reductora y los bloqueos de difrenciales, que son opcionales.

De dimensiones muy similares a las de Murano, el coche de Volkswagen es, quizá, el más complicado de todos los rivales que aquí le enfrentamos.
Para empezar, sus 280 CV, además de superar a los del Nissan, resultan ser mucho más "ecológicos", puesto que salen de un motor FSI, lo que, en principio, concede ventaja en cuestión de consumo.
Además, el Touareg cuenta con reductora, una diferencia fundamental a la hora de moverse por el campo. Sólo por esto, el coche de Volkswagen gana a todos los demás.

Especialmente bien acabados, los XC90 2.5 T, con un precio equivalente al de los Murano, se sitúan un punto por encima en cuanto a espacio, lujo y exclusividad.
A cambio, sus 210 CV se quedan por detrás de lo que propone el Murano, con lo que las prestaciones ceden. En carretera se mueven más o menos con la misma soltura y en el campo, lo mismo: igual de voluminosos y de capaces.
La diferencia tiene que estar, por tanto, en el plano estético. O el elegante clasicismo nórdico, o el arriesgado "manga" japonés.

Algo más recortado de dimensiones que el Murano, el X3 es un complicado rival para nuestro protagonista. Para empezar, es más barato, si bien el precio se equilibra cuando equipamos el BMW con una caja automática, y se encarece si igualamos el resto del equipamiento.
Después, con 231 CV, el motor del coche bávaro no es tan potente como el del japonés, pero sí destaca por agilidad y prestaciones.
Además, los acabados del BMW son mejores y su estilo general, más deportivo.

Lexus tiene en el RX 300 un equivalente al Murano que, además, tiene de su lado el componente del lujo que siempre adorna a estos coches del grupo Toyota.
Con sus 204 CV, el Lexus se queda algo atrás en prestaciones, si bien iguala las cotas de habitabilidad y, desde luego, mejora los acabados y los materiales. Eso sí, los equipamientos son casi análagos.
El precio, en este caso, puede ser un factor desequilibrante: por algo menos de dinero, el Lexus aporta un atractivo plus de exclusividad.

El SUV de Mercedes supone un escalón más de lo que ofrece el Murano. Lujoso y muy bien acabado, el ML hace honor a los 55.100 euros que cuesta, un millón de las antiguas pesetas más que el Murano.
A cambio, el coche alemán ofrece el típico interior de la casa, con materiales de primera y una manufactura impecable.
También ofrece un buen puñado de caballos más, estirando el motor hasta los 272 CV, bastante más de lo que entrega el Murano. Esa diferencia se nota en la carretera y también en el campo, donde el coche de Mercedes puede ser imbatible si se le colocan la reductora y los bloqueos de difrenciales, que son opcionales.

De dimensiones muy similares a las de Murano, el coche de Volkswagen es, quizá, el más complicado de todos los rivales que aquí le enfrentamos.
Para empezar, sus 280 CV, además de superar a los del Nissan, resultan ser mucho más "ecológicos", puesto que salen de un motor FSI, lo que, en principio, concede ventaja en cuestión de consumo.
Además, el Touareg cuenta con reductora, una diferencia fundamental a la hora de moverse por el campo. Sólo por esto, el coche de Volkswagen gana a todos los demás.

Especialmente bien acabados, los XC90 2.5 T, con un precio equivalente al de los Murano, se sitúan un punto por encima en cuanto a espacio, lujo y exclusividad.
A cambio, sus 210 CV se quedan por detrás de lo que propone el Murano, con lo que las prestaciones ceden. En carretera se mueven más o menos con la misma soltura y en el campo, lo mismo: igual de voluminosos y de capaces.
La diferencia tiene que estar, por tanto, en el plano estético. O el elegante clasicismo nórdico, o el arriesgado "manga" japonés.

Algo más recortado de dimensiones que el Murano, el X3 es un complicado rival para nuestro protagonista. Para empezar, es más barato, si bien el precio se equilibra cuando equipamos el BMW con una caja automática, y se encarece si igualamos el resto del equipamiento.
Después, con 231 CV, el motor del coche bávaro no es tan potente como el del japonés, pero sí destaca por agilidad y prestaciones.
Además, los acabados del BMW son mejores y su estilo general, más deportivo.

Lexus tiene en el RX 300 un equivalente al Murano que, además, tiene de su lado el componente del lujo que siempre adorna a estos coches del grupo Toyota.
Con sus 204 CV, el Lexus se queda algo atrás en prestaciones, si bien iguala las cotas de habitabilidad y, desde luego, mejora los acabados y los materiales. Eso sí, los equipamientos son casi análagos.
El precio, en este caso, puede ser un factor desequilibrante: por algo menos de dinero, el Lexus aporta un atractivo plus de exclusividad.

El SUV de Mercedes supone un escalón más de lo que ofrece el Murano. Lujoso y muy bien acabado, el ML hace honor a los 55.100 euros que cuesta, un millón de las antiguas pesetas más que el Murano.
A cambio, el coche alemán ofrece el típico interior de la casa, con materiales de primera y una manufactura impecable.
También ofrece un buen puñado de caballos más, estirando el motor hasta los 272 CV, bastante más de lo que entrega el Murano. Esa diferencia se nota en la carretera y también en el campo, donde el coche de Mercedes puede ser imbatible si se le colocan la reductora y los bloqueos de difrenciales, que son opcionales.

De dimensiones muy similares a las de Murano, el coche de Volkswagen es, quizá, el más complicado de todos los rivales que aquí le enfrentamos.
Para empezar, sus 280 CV, además de superar a los del Nissan, resultan ser mucho más "ecológicos", puesto que salen de un motor FSI, lo que, en principio, concede ventaja en cuestión de consumo.
Además, el Touareg cuenta con reductora, una diferencia fundamental a la hora de moverse por el campo. Sólo por esto, el coche de Volkswagen gana a todos los demás.

Especialmente bien acabados, los XC90 2.5 T, con un precio equivalente al de los Murano, se sitúan un punto por encima en cuanto a espacio, lujo y exclusividad.
A cambio, sus 210 CV se quedan por detrás de lo que propone el Murano, con lo que las prestaciones ceden. En carretera se mueven más o menos con la misma soltura y en el campo, lo mismo: igual de voluminosos y de capaces.
La diferencia tiene que estar, por tanto, en el plano estético. O el elegante clasicismo nórdico, o el arriesgado "manga" japonés.

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